CAPITULO 14
Cae la noche en casa de los Lambert en Alabama, Tyler se encuentra en el comedor cenando con su padre, mientras que su madre está en casa de Lucy, revisando que todo esté bien.
—Papá… ¿te puedo hacer una pregunta?
—Claro, dime —responde Jhon, luego de tomar un sorbo de agua.
—¿Tú sabes algo del ex novio de Nicole? —inquiere Tyler, cortando un trozo de su bistec y lo lleva a su boca.
—¿Del ex novio de Nicole? —replica Jhon, riéndose extrañado por la pregunta.
—Sí… de ese mismo, ¿sabes algo o no?
—Bueno… sé que hubo todo un drama con ese asunto, pero… ¿por qué me preguntas eso? —indaga Jhon, confundido.
—Pues por el chisme, ¿por qué más va a ser? —replica Tyler y ambos se ríen.
—Ese chisme ya es viejo, así que llegaste tarde —acota Jhon, entre risas.
—Papá pero ya dime, porque al final, chisme es chisme, no importa sí es viejo.
—Okey. No conozco toda la historia, solo lo que me resumió tu madre.
—Ya cuenta rápido, antes de que regrese mamá.
—Ah… ¿es que no quieres que ella sepa?
—Claro que no, después pensará que me interesa saber cada cosa que hacen, cuando van al salón o comprar, y yo solo quiero saber ese chisme —aclara Tyler—. Porque me parece que esta potente.
—Okey... La cosa es que Nicole como que estaba muy enamorada de este chico, pero no eran novios —dice Jhon, mirando directo a los ojos de su hijo.
—¿Estaba enamorada sola? —pregunta Tyler, frunciendo el ceño.
—Ni idea, lo que sí sé, es que durante varios meses, ella estaba muy fascinada con este chico, pero formalmente no tenían nada.
—Entiendo… entonces eran solo amigos o algo así.
—Eso creo, la cosa es que este chico en cuestión, es de esos que juegan videojuegos en computadoras, participa en torneos y cosas así.
—¡Qué! Pero… ¡¿Qué demonios hacia Nicole fijándose en un gamer?! —inquiere Tyler indignado.
—No lo sé cariño —responde Jhon riéndose, a la vez que se encoge de hombros—. Aunque sí se algo… Jenny lo odiaba, en serio lo detestaba, puedo decir que era su enemiga número uno, y todo ese asunto no acabó nada bien.
—Dame más detalles —agrega Tyler suavemente, al mismo tiempo que mira hacia la puerta de la casa.
—En resumen, ellos en un punto sí se volvieron novios, estuvieron saliendo pero no por mucho tiempo, quizás tres o cuatro meses. Al final, resultó que el chico en cuestión, engañaba a Nicole y para colmo, Jenny fue quien se terminó enterando primero.
—¡Ay mierda! —exclama Tyler sorprendido, y Jhon asiente con la cabeza.
—En fin… esa relación terminó mal, yo sé que Jenny nunca estuvo de acuerdo con que ella saliera con él, pero… a Nicole en serio le gustaba.
—Entonces es por eso que ahora Jenny no confía en el criterio de Nicole —afirma Tyler, pensativo.
—Sí, puede ser… la verdad es que ella solo quiere lo mejor para su hija, y estoy seguro que algo presentía con el gamer, pero Nicole no quiso escucharla.
En ese momento, ambos se quedan en silencio cuando oyen que se abre la puerta de la casa.
—Todo está bien, ya le coloqué agua a las plantas —comenta Lauren, entrando a la cocina.
—Mamá tienes que mandarle una fe de vida a Lucy, porque si no, no te creerá —bromea Tyler, haciendo que sus padres se rían.
Los chicos se quedan unos minutos más comiendo en completo silencio, a la vez que Lauren comienza a arreglar la cocina, Tyler se queda pensativo, hasta que vuelve a hablar en voz baja.
—Papá, el caso ese que me contabas del gamer... ¿hace cuánto tiempo pasó eso?
—No lo recuerdo exactamente.
—¿Pero dos o tres meses?
—No hijo, más tiempo, ese caso es del año pasado, quizás sobre septiembre u octubre.
—Ahhh… entonces hace casi un año —murmura Tyler, al mismo tiempo que es interrumpido por una voz.
—Buenas noches —dice Zoe, entrando a la casa.
—Hola mi vida, que bueno que vienes a visitarnos, así no extraño tanto a Agata —comenta Lauren, sonriéndole.
—¡Mamá! ¡Esconde rápido toda la comida! —bromea Tyler, a la vez que Jhon y Lauren se privan de la risa.
—Ja-ja-ja —replica Zoe caminando hacia el refrigerador y lo abre—. Ty, menos mal que no te comiste todo el pastel de la Gata, si no, ibas a sentir toda mi furia —añade sacando la bandeja y sirviéndose una porción.
—Oye cariño… ¿ya sabes que vas a hacer para tu fiesta de cumpleaños? —inquiere Lauren, a la vez que lava los platos.
Tyler al escuchar la pregunta de su madre, se mantiene atento mientras que termina de cenar en el comedor.
—Pues como cae miércoles, preferí que me hicieran la fiesta el sábado. Así que ese día quizás, solo salgamos a comer en familia a un restaurante que me gusta —explica Zoe, comiendo un bocado de pastel.
—Okey, eso se oye como un buen plan.
—Por cierto… antes de que cambiemos de tema… ¿ya me compraste mi regalo, verdad? —indaga Zoe, con una sonrisa pícara.
—Sí cariño, ya te lo compré, pero no te lo daré antes, así que ni lo intentes —responde Lauren, riéndose—. Ya lo verás ese día.
—Okey, genial.
—Sera súper genial, ten por seguro que te encantará —afirma Lauren.
—¿Y tú? —cuestiona Zoe, volteando a ver a Tyler—. ¿Ya me compraste mi regalo?
—¿Me preguntas a mí? —replica él levantando la cabeza y viéndola fijamente, al mismo tiempo que mastica.
—¡No! ¡A Brandon Jones que está detrás de ti! —refuta Zoe, provocando que Lauren y Jhon se rían de sus ocurrencias.
—Bueno… ¿y qué quieres que te regale? —indaga Tyler, bebiendo un sorbo de agua.
—¡Ah no! ¡A mí no me gustan los regalos así! —responde Zoe, frunciendo el ceño.
—¿Así como? —pregunta Tyler, riéndose.
—A mí me gusta que me sorprendan, no pedir un regalo, yo quiero sentir que se esforzaron por darme algo que me gustará —explica Zoe, comiendo otro bocado del pastel—.
Así que te quedan tres semanas para pensar un regalo súper fantástico, y te advierto…
¡No me comprarás una baratija! ¡Eres una estrella de rock, tienes que lucirte!
—declara, al mismo tiempo que los demás se ríen.
A medida que avanza la noche, Lauren y Jhon suben a su habitación, mientras que Tyler y Zoe se quedan en el living para terminar de ver la película del día anterior.
—Oye Zoe... tengo una idea —comenta Tyler, recostado en el sofá.
—No, ahora no tengo ganas de jugar a la botella —responde ella con seriedad, sin apartar la vista del televisor.
—¡Ay por Dios! —exclama él, riéndose—. Esta loca, en serio eres adorable.
—Gracias, lo sé —dice Zoe, tomando el control y pausando la película—. Ya cuéntame, ¿qué idea?
—Es que se me ocurrió recién... no sé si sabes, pero soy algo impulsivo.
—Obvio que lo sé, ya dime.
—Bueno es que me estoy aburríendo demasiado sin Sami, y la casa está muy vacía sin la Gata. Si no fuese porque tú estás acá, estaría solo y eso no me gusta —confiesa él, mirándola a los ojos.
—Okey… ¿entonces? —indaga ella, acercándose más hacia Tyler.
—Pensé… que sería genial que nosotros estuviéramos allá con ellos, eso sin duda sería divertido, ¿no crees? Estaba acordándome cuando jugamos a las cartas.
—¡Obvio que sería genial! —afirma ella, sonríendo—. Además, yo nunca he ido a Miami, aunque… solo hay un pequeño problema, Florida está jodidamente lejos.
—Ni tanto, en avión solo son tres horas —aclara Tyler.
—Claro, como ahora eres famoso y te pagan bien, ir de una ciudad a otra ya no es problema para ti —bromea ella, riéndose.
—Oye... —dice Tyler sentándose y luego se acerca mucho a su cara—. Creo que ya decidí que regalarte —añade en un murmullo.
—¿Si? ¿Qué cosa? —susurra ella, mirándolo a los ojos.
—Pues… si logras que tu mamá te dé permiso, yo te regalo el boleto de avión para Florida. ¿Eso es algo que te sorprendería? ¿Sería un buen regalo?
—¿De ida y vuelta? —indaga ella, entrecerrando los ojos.
—Claro boba —afirma él sonriéndole, al mismo tiempo que los ojos de Zoe se llenan de lágrimas—. Espera… ¿no te gusto? Tranquila, no hay problema, no llores, déjame pensar en otra cosa que sea mejor. No quiero que estés triste.
—¡Ty! —exclama ella, secándose las lágrimas—. ¿Lo dices en serio?
—Sí, pero no llores, aún tengo tres semanas, te prometo que pensaré en un mejor regalo.
—No —interrumpe ella, agarrándole la mano—. ¿Me refería a que si es en serio lo de invitarme a Florida?
—Claro, a menos que no quieras o que no te den permiso.
Zoe de inmediato se abalanza sobre él y lo abraza con fuerza, al mismo tiempo que llora emocionada.
—Ese es el mejor regalo que me has podido dar, es más que perfecto. ¡Me encanta! Gracias Ty, no esperé que fueras tan lindo, eso realmente me sorprendió. ¡Lo amé! —añade entusiasmada aun abrazándolo.
—Genial, pero mírame —murmura él y Zoe se hace un poco hacia atrás—. Escúchame, si vamos a hacer esto, tenemos que hacerlo muy bien —agrega limpiándole las lágrimas.
—Okey si, dime. ¿Qué tengo que hacer?
—Lo primero es que tienes que conseguir el permiso de tu mamá, pero bajo ningún motivo, la Gata, Sami, Lucy, ni Charlie pueden saber, porque sé que mi hermana amaría verte llegar, esa sería una linda sorpresa para ella.
—¡Sí! ¡Tienes razón! — afirma Zoe, sonríendo emocionada.
—Mis papás tampoco pueden saber, porque si no de inmediato le dirán a los Meyer y se acabara la sorpresa.
—Entiendo, ¿entonces qué hago? —indaga Zoe, aún con la sonrisa enorme en el rostro.
—Tú solo encárgate de que te den permiso, pero procura no decir nada que pueda hacer que tu mamá hablé con mis padres —insiste Tyler, en voz baja.
—Está bien, aunque mi mamá me preguntará donde me quedaré y como haré con todos los gastos mientras esté allá —acota Zoe, pensativa—. Sé que ella me daría algo de dinero, pero como ya viene mi fiesta, pues no puedo pedirle mucho.
—Tranquila que no gastarás nada, y nos quedaremos en el apartamento de Charlie —aclara Tyler—.
Ahorita te mando la ubicación para que se la des a tu mamá.
Ellos tienen allá la camioneta, así que estarías siempre con nosotros, no andarías tomando taxi ni nada de eso, y por la comida tampoco te preocupes, de eso nos encargamos nosotros.
—Todo eso suena genial, también tienes que darme el número de teléfono del apartamento de Charlie, porque de seguro me lo pedirá.