CAPITULO 11 #2
—Claro que lo hay, y es lo más maravilloso que existe en el mundo de los helados de yogurt —declara Nicole, sonríendo.
—No sabía, es que una vez escucha a la Gata decir que los cítricos cortan la leche, así que simplemente supuse que esas dos cosas nunca se combinan.
—Bueno sí, esos dos elementos no van de la mano, yo la verdad no sé cómo hacen, pero el helado de yogurt de limón, es una genialidad. Está en el top de mis postres favoritos, después del pie de limón y los cupcakes de limón con menta que hace la Gata —afirma Nicole y Tyler le sonríe.
—Ah bueno, entonces... ¿ese es el que quieres que te compre mañana? —inquiere él mirándola a los ojos y ella asiente.
Justo en ese momento, suena el teléfono de Tyler, en cuanto lee la pantalla se da cuenta que es Lauren y le atiende, colocando la llamada en altavoz.
—Si mamá, dime.
—Cariño… ¿siguen comiendo? Es que ya salimos de esta tienda.
—Pues, estamos terminando de comer —responde él, compartiendo una mirada con Nicole.
—Okey, entonces cuando regresen, no vayan a la tienda donde estábamos, nosotras estaremos en el piso de arriba, que hay ofertas en productos de skincare.
—Está bien mamá, entonces sigan buscando con calma sus cremas —comenta Tyler, riéndose.
—Gracias mi vida —añade Lauren, para luego finalizar la llamada.
—Me parece que nos desviamos por completo de la búsqueda de la chaqueta —bromea Nicole.
—No me importa, si a ellas dos les hace feliz eso, pues que lo hagan —afirma Tyler, encogiéndose de hombros.
—¡Uhh! ¡Eso es un giro radical! Hasta hace un rato, estabas odioso porque tardaban mucho mirando todo en la tienda —recalca Nicole.
—Es que mamá tiene razón, cuando me da hambre me pongo un poco fastidioso.
—Ty, no quiero desilusionarte, pero… si entraron a ver skincare, quizás se tarden una hora allí y no nos dé tiempo de conseguir algo acorde a tu estilo.
—Oye, si no me compras la chaqueta hoy, no pasa nada, pero… ¡Ni creas que me olvidaré que me la debes! ¡En algún momento tendrás que pagar esa apuesta!
—Tranquilo, no tenía pensado huir sin pagar —bromea ella, tontamente.
En el instante en el que Tyler escucha la palabra huir, es que recuerda el tema que quería hablar con ella, antes de que la conversación se terminara desviando por completo.
Él suelta un suspira largo, al mismo tiempo que deja de moverle el anillo a Nicole, mientras que intenta encontrar las palabras adecuadas.
—Hey... ¿qué tienes? —cuestiona ella, extrañada—. De nuevo estás pensativo y te pusiste serio otra vez.
—Bueno… es sobre lo que quería hablar contigo —responde él suspirando de nuevo—. Nicole… solo dime si te incomoda o si te hace sentir mal y entonces prefiero que no lo hablemos, pero… necesito que seas sincera, para saber si es algo de lo que podamos conversar o no.
—Mmm… okey. Te aseguro que seré sincera, ¿sobre qué quieres hablar? —pregunta ella, confundida.
Tyler toma una bocanada de aire, a la vez que aún le sostiene la mano a Nicole, y con la que tiene libre, se agarra el cuello nervioso. Por unos segundos, voltea hacia arriba intentando organizar sus ideas. Luego vuelve a suspirar, baja la mirada pensativo, hasta que finalmente la mira a los ojos.
—¿Podemos hablar... del día del accidente? ¿O es algo que preferirías no hacer?
—Ohh... —murmura ella, quedándose en silencio por un momento.
—Tranquila… entonces no. Evidentemente no estás cómoda con eso —interviene Tyler, nervioso.
—Pues… en efecto, no me siento cómoda conversando sobre eso, pero… eso no aplica a ti, eres la única excepción a esa regla. De hecho, no sé por qué a estas alturas, luego de tantos años, nunca me hablaste del tema —acota ella, frunciendo un poco el ceño.
—Espera... primero, ¿a qué te refieres con que no aplica a mí y que soy la excepción a la regla? —inquiere él sorprendido, apretando el agarre de su mano
—Sí, es que no aplica a ti, porque ya hablé de esto, con tres de las cuatro personas con las que me permito hacer esa excepción a la regla.
Lo puedo hablar con mamá, Lauren, Jhon y nunca lo hice contigo, y tú estabas allí.
Ty… es que tú eres la cuarta persona más importante en mi vida —explica Nicole, sonriéndole—.
Quizás en algún momento lo converse con la Gata, porque ella también estaba presente, aunque no hubiese nacido aun, pero yo le respondería algo sutil, la adoro demasiado y sé que es muy sensible, por nada del mundo querría verla triste.
—Aguarda… ¿dices que yo soy la cuarta persona más importante para ti? —inquiere él con la voz quebrada.
—Claro que lo eres —afirma Nicole, asintiendo—. Ya te dije, mi mamá, Lauren, Jhon y tú.
—¿Y tu papá?
—Pues obvio que amo a mi papá, pero no te mentiré, él sería el quinto o quizás el sexto, luego de Agata.
—¿Por qué? —cuestiona Tyler con los ojos aguados, sin comprender.
—¿Cómo que por qué? Ty… yo no estuviera acá hoy contigo, si tú no hubieses estado sentado en esa silla de bebé en el asiento trasero, Jhon no quería dejar a Lauren sola durante un mes, sin poder moverse cómodamente, por eso le compró el auto.
Si tú no hubieses existido en ese entonces, seguramente él no hubiera convencido a tu mamá de sacar el permiso de conducir con tanta premura.
Así que… si estoy hoy acá, es gracias a que tú viniste al mundo.