Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 11
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CAPITULO 11

Luego de tomarse la fotografía y enviársela a su mamá, Nicole y Tyler se disponen a comer en el centro comercial.

—Oye... al final no me respondiste —dice Tyler, bebiendo un sorbo de su bebida.

—Tranquilo, no estoy triste. De hecho… es más que todo raro, es que jamás pensé que te hubieran dicho eso —comenta Nicole, a la vez que come un trozo de pollo—. ¡Ay santo cielo! ¡Pruébalo Ty! ¡Está demasiado bueno!

—¡Súper bueno! —afirma él, después de comer un bocado de su plato—. Nunca lo había probado. Espera… déjame tomarle una foto a esta cosa.

—¿Eres de los que les toma fotos a los platos? Aunque… no creo, porque siempre veo lo que publicas y no he visto comida.

Tyler de inmediato sonríe tontamente, al saber que Nicole está al pendiente de lo que él publica en sus redes.

—No para nada, pero sí tengo una hermana que le gusta cocinar, y los fines de semana, papá y Charlie siempre inventan recetas para preparar algo rico, así que esto es lo que quiero que hagan. Les pediré que cocinen esto mismo.

—Okey, entonces me invitas, porque necesito probar esos pollos al limón. Por cierto, esa es otra regla de los “citri-amigos” —declara ella, sonriéndole.

Luego de unos diez minutos, ambos terminan de comer, Tyler está limpiándose las manos con su servilleta en completo silencio.

—Te ves muy pensativo, ¿qué tienes? —inquiere Nicole con la pajita en su boca, bebiendo un poco de té de limón.

—Lo notaste... —murmura él, mirándola a los ojos.

—Pues es muy obvio, de pronto te quedaste callado y estás... muy serio.

—Bueno… —dice Tyler asintiendo y traga grueso—. Me gustaría hablar contigo de algo, pero es que… no quiero ser... mejor dicho, no sé cómo hacerlo sin hacerte sentir mal.

—Un momento… si te me ibas a declarar, esa no era la mejor manera de empezar el discurso —bromea ella para romper la seriedad, causando que Tyler se sonroje y se ría—. Espera… ¿por qué te pusiste rojo?  —cuestiona inclinándose un poco hacia adelante.

—¡No estoy rojo! —refuta él.

—¡Claro que sí! —insiste Nicole, entre risas—. Señora, oiga, disculpe, ¿será que me puede ayudar? Mírelo a él y dígame, ¿se ve rojo o no? —pregunta fuertemente a una abuela que se encuentra sentada en una mesa conjunta.

—Sí, la verdad es que se ve rojo —responde la señora, asintiendo.

—Muchas gracias —añade Nicole entre risas, al mismo tiempo que Tyler se tapa la cara con ambas manos.

—¡Ya! ¡No seas malvada! —replica Tyler, intentando dejar de reírse.

—Pero… ¿por qué estás rojo? Okey, si no te diste cuenta, estaba solo bromeando —aclara Nicole, sonriéndole.

—Tonta, eso ya lo sé.

—¿Entonces?

—¡Ay por Dios! ¿En serio quieres saberlo?

—¡Obvio! — Nicole asiente con la cabeza con bastante premura—. Ahora necesito saber eso, antes de lo otro que ibas a decirme.

—Está bien, pero… solo no te rías.

—Okey… no lo haré.

—Si te ríes, dejaremos de ser citri-amigos —declara Tyler.

—Uhh, la cosa es muy seria, entonces… lo prometo, no me reiré.

Tyler toma una bocanada de aire profunda, al mismo tiempo que se lleva una mano al cuello.

—Pues... me pongo rojo porque cuando estaba pequeño, fuiste mi primer crush.

—¡Qué! —exclama ella, asombrada—. ¿Lo estás diciendo en serio? —inquiere incrédula.

—Al menos no te reíste, eso es bueno —bromea Tyler, nervioso.

—Espera… ya dime, ¿lo dices en serio?

—¡Sí! ¡Claro que sí! ¿Por qué carajo te mentiría con eso? ¿Para pasar vergüenza delante de la chica que me encantaba de niño? —replica Tyler.

—¡Ay por Dios! Eso es lo más adorable que me han dicho. No sé cómo sentirme… eso es tan lindo.

—Bueno, gracias por no reírte de mí.

—No, claro que no, más bien me dan ganas de llorar, porque eso es muy lindo y tierno. Gracias Ty.

—De nada —murmura él, sintiéndose un poco nervioso aún—. No sabía que te gustaría ser la crush infantil de alguien, si lo piensas bien, quizás es algo tétrico y raro.

—Con otra persona sí sería tétrico y enfermizo, pero hablamos de ti, te conozco desde que tengo uso de razón, no eres un acosador, ni un enfermo, además, dijiste que eras un niño.

—Sí —afirma él, asintiendo—. Gracias por no tomarlo a mal. Carajo… no imaginé que algún día te diría eso —añade riéndose nervioso.

—Espera… ahora tengo una pregunta por curiosidad, ¿a qué edad fue eso?

—Yo tenía doce y tú quince —responde de inmediato Tyler, mirándola a los ojos con una sonrisa.

—¡Wow! Ya veo que lo tienes muy claro, pensé que dirías un estimado. ¡Ay por Dios! Me parece genial que lo recuerdes, yo no sé quién me gustaba cuando tenía doce.

—Uff, claro que lo recuerdo, es que en serio fue inolvidable para mí —acota él, sonrojándose de nuevo.

—¡Ay santo cielo! ¡Eres tan adorable! ¡Ya para! Aunque mejor no lo hagas —bromea ella, sonriéndole—. Espera... estoy tratando de acordarme como nos veíamos físicamente a esa edad.

—Pues… yo tengo una foto del día exacto en el que me deslumbraste —comenta Tyler, jovialmente.

—¡Qué! ¿Me estás jodiendo? —cuestiona ella, al mismo tiempo que extiende el brazo sobre la mesa y le agarra la mano izquierda a Tyler.

—No para nada, ¿quieres verla?

—¿La tienes acá? —pregunta ella asombrada, quedando boquiabierta.

—Sí claro, es que amo esa foto —afirma él, asintiendo.

—¡Ay no puede ser!

En ese momento, Tyler se da cuenta que los ojos de Nicole se humedecen.

—Espera, no vayas a llorar por eso, pensé que te reirías, no que te pondrías triste.

—¿Es que no estás escuchando lo que me dices? Yo no sabía que era el crush de nadie y menos aún, que tendrían una imagen mía de ese día en que le gusté a ese alguien. Y si tenía quince… eso significa que esa foto tiene seis años y aun la conservas. ¡Es una maldita locura!

—Sí lo es, pero… no soy ningún obsesionado —aclara Tyler, sonriéndole—. Es que es una fotografía linda, de hecho mi mamá la puso en un portarretrato, que está en la habitación de la Gata, yo siempre la veo.

—¡Muéstramela! —exclama ella con la voz entrecortada, Tyler le asiente, toma su teléfono, busca en la galería y luego se lo entrega.

Nicole toma el móvil con su mano libre y de inmediato, se queda congelada y en completo shock, poco a poco va detallando la imagen, aunque es una fotografía que ella conoce muy bien, ahora tiene un significado completamente distinto por la revelación de Tyler.

En la imagen se encuentran Sam, Agata, seguidamente Nicole y por último Tyler, los cuatro están sonríentes, abrazados y llenos de harina en la cocina de los Lambert, fue tomada el día que hicieron pizzas por primera vez.

Mientras que Tyler aguarda alguna reacción, él con sus dedos, toma el anillo del pulgar de ella y lo hace girar, de la misma manera como ha notado que ella lo hace. En cuanto Nicole siente el movimiento habitual, reacciona, y por un instante baja la mirada, para darse cuenta de lo que él hace.

—Gracias por mostrarme —murmura ella, viéndolo fijamente a los ojos—. En serio Ty, esto me encantó, y recuerdo completamente ese día.

—¿Lo recuerdas? —pregunta él, incrédulo.

—¡Claro! Mira a Sami, ve el golpe en su boca, ese fue el día de la pelea con el hermano de Zoe, el de la moto.

¡Ay por Dios! Lucy casi se desmaya cuando lo vio, pero tú le decías: “Mamá Lucy no te preocupes, Sami está bien. ¡Míranos! ¡Míranos como amasamos!” y luego ustedes empezaron a verter harina como locos sobre el mesón, sin tener la más mínima idea de lo que hacían, solo para lograr que ella no se preocupara tanto y convencerla de no llevarlo al médico.

Estábamos allí todos llenos de harina y fue justo cuando Lauren nos tomó esa fotografía —dice Nicole, secándose una lágrima a la vez que sonríe

—Jamás imaginé que lo pudieras recordar así de bien —comenta él, al mismo tiempo que sigue girándole el anillo—. Pero por favor no llores, realmente me hace mal verte triste.

—Pero no estoy triste.... estoy emocionada y sorprendida. No sé… es raro —explica ella, abrumada.

—Bueno… no tan raro. Es que mírate, siempre fuiste hermosa, realmente no puede sorprenderte mucho, el hecho de que le gustaras a todos los niños con los que te topabas mientras crecías —acota Tyler, viéndola a los ojos.

—Aww gracias —responde tiernamente ella, a la vez que juega con los dedos de él—. Y solo por curiosidad... ¿te parezco hermosa aun Ty? —murmura esto último.

—¡Ay! ¡Basta! ¿Qué clase de pregunta es esa? —replica él, tratando de no quedar tan en evidencia.

—Es solo una pregunta de cultura general —agrega ella, sonríendo.

—Sí, se nota: ¿cuánto países hay en el continente americano?, ¿a los cuántos grados hierve el agua?, ¿cuántos habitantes hay en el planeta tierra? Y… ¿te parezco hermosa aun? —refuta Tyler y ambos se ríen tontamente por unos segundos.

—Oye... ¿te gustaría comerte un helado conmigo? —cuestiona Nicole compadeciéndose y cambiando el tema.

—Mmm… de gustarme, claro que me gustaría, pero no sé si deba. Mi mamá me va a matar, porque se supone que le pedí, es más, le exigí que no me dejara comer basura ayer y hoy —aclara Tyler.

—Hey, ya sé que estás cuidando lo de tu categoría de peso para mañana, pero podemos comer uno de yogurt —comenta Nicole—.

Además, tienen también dietéticos que no tienen azúcar, ese no es mi preferido, pero podemos pedir de ese tipo para matar el antojo y mañana después que ganes la competencia, sí podemos comprar el que me gusta.

—Okey… —responde pausadamente Tyler sonriéndole, a la vez que piensa.

«¿Mañana después que gane? Es decir que… ¿quiere que la invite a comer helados mañana?»

—¿Y cuál es el sabor que te gusta? Ya sabes… solo por cultura general —bromea tontamente él, usando sus mismas palabras.

Nicole se ríe mientras que Tyler sigue girando su anillo, a la vez que ella le acaricia sutilmente el dedo índice.

—Espera, me ofende tu pregunta... somos citri-amigos. ¿ya lo olvidaste?

—Pero dijiste helado de yogurt... no conozco esos, ni sus sabores, de hecho creo que nunca los he comido —aclara Tyler—. Quizás una vez, pero no lo recuerdo.

—Pues obvio que mi favorito es el de yogurt de limón.

—Espera ¿hay de limón? —pregunta él, sorprendido