Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 6 #2
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CAPITULO 6 #2

—Mmm… ¿y qué quieres apostar? —cuestiona ella mientras come de la suya, a la vez que se le queda viendo, intentando determinar si le está diciendo la verdad.

—No sé… lo que quieras —replica él, con picardía—. Igual voy a ganar. No seré tan duro contigo en la orgia —añade causando que ambos explotan de risa, mientras siguen comiendo.

—Bueno… ¡Ya qué carajo! Ahora quiero saber si eres de los que miente o no.

Nicole toma su teléfono y marca el número de Lauren, poniéndolo en altavoz, Tyler por su parte, se ríe mientras que se termina de comer el helado, luego se lava las manos, y toma el molde de silicón, para sacar otra paleta.

—Hola mi vida hermosa, ¿cómo estás?

—Hola Lauren, bien ¿y tú?

—Bien, recién estamos de regreso a casa, acabamos de dejar a Agata en el aeropuerto, es que ya se va para Florida con Sami y sus padres.

—¡Ay que divino! ¡La playa y Florida! —exclama Nicole mirando a Tyler.

Él le sonríe en silencio, y aunque no es para nada una novedad escucharlas hablar, ya que lo han hecho por años, pero ahora se siente por completo diferente, porque entiende la cercanía y el cariño entre ambas, y oír esa interacción le da paz y felicidad.

—Oye… no creas que estoy loca... pero es que tengo una pregunta estúpida —dice Nicole, mientras que Tyler intenta no reírse.

—Okey cariño… ¿cuál es la pregunta?

—¿Hay alguno de tus hijos que este genuinamente obsesionado con el cítrico? Es decir… full obsesionado.

Lauren y Jhon, quien escucha la conversación mientras conduce, no pueden evitar soltar una carcajada.

—Ay sí… claro que sí. Tyler ama el jugo de naranja, incluso parte los limones a la mitad, les echa sal y se los chupa. En la casa no duran nada los frascos de pepinillos, Jhon esconde siempre algunos en el garaje porque si no, cuando nosotros queremos, nunca hay —explica Lauren, entre risas.

Cuando Tyler escucha sobre eso último, él se queda boquiabierto e indignado, a la vez que Nicole se ríe sorprendida.

—Okey… eso es raro.

—¿Por qué lo dices? —cuestiona Lauren.

—Porque yo también me como los pepinillos, pero ya sabes que es culpa de mi mamá, ya que ella tenía antojos estando embarazada de mí —acota Nicole—. Ahora ella los odia y yo los amo, no puede verme comiéndolos, porque le asquean, pero no sabía que a Tyler le gustaran tanto.

—No cariño, es que no le gustan, él está obsesionado con ellos. No le digas nada, pero para su próximo cumpleaños, Agata me dijo que le hará un pastel con forma de pepinillo gigante —comenta Lauren.

—¡Ah! ¡Eso es genial! —replica Nicole entre risas, mientras que Tyler se come la paleta en silencio, conteniéndose—. Ahora tengo envidia, tendré que decirle, que me haga uno a mí también, o mejor aún, que me haga un ramillete de pepinillos —bromea causando que ambas se rían de nuevo.

—Bueno… ¿y por qué esa pregunta?

—Pues... —Nicole mira a Tyler—. Bueno, es que ayer tu hijo me hizo una apuesta y ahora creo que perdí.

Ella sonríe tontamente, a lo que Tyler le asiente comiéndose su paleta.

—¿Y que apostaron mi vida? —indaga Lauren.

En ese momento, Nicole no sabe que responder, y vuelve a hacer contacto visual con Tyler, quien en completo silencio solo modula con los labios la palabra “ORGIA”, provocando que ella se ría sola.

—Creo… que ahora tengo que comprarle una chaqueta para su próxima presentación.

Tyler le vuelve a sonreír al mismo tiempo que asiente con la cabeza y le muestra el pulgar hacia arriba.

—¡Me encanta ese plan! ¡Yo quiero ir con ustedes! —exclama Lauren, emocionada—. Ahora que la Gata se fue, me pone triste no verla en la casa, necesito distraerme un rato. ¿Cuándo irán?

Nicole se queda en completo silencio mientras que piensa en una respuesta, al mismo tiempo que Tyler le modula la palabra “MAÑANA”

—¡Iremos mañana! —afirma Nicole.

—¡Genial! Entonces podemos ir con Jenny, espero que Tyler no se aburra, porque él nunca ha ido con nosotras de compras.

—Pues… si se aburre mejor para mí, porque me ahorro pagar mi apuesta —bromea Nicole, causando que Lauren y Jhon se rían.

—Bueno mi vida, te escribo luego.

—Okey, chao Lauren, te mando un beso —dice Nicole finalizando la llamada.

—Tienes suerte de que ahora necesito tener muchas chaquetas geniales y que sé que tienes buen gusto en la moda, pero Nicole, no me puedes comprar una baratija, porque si no… mejor prefiero lo de la orgía —comenta Tyler, y ambos se ríen.

Justo en ese momento, ellos escuchan como se abre la puerta del apartamento.

—¡Nicole Scarlet! —exclama Jenny, al oír la voz de un chico.

—¡Uy mamá! ¿Ahora que hice? —cuestiona ella desde la cocina, aguantando la risa.

—¡Señora no entre! ¡Aun no me vestí! —añade Tyler.

Nicole y él están privados de la risa, cuando en menos de dos segundos, Jenny aparece en la cocina convertida en una fiera, pero se detiene en seco, cuando observa la escena de los dos chicos, comiendo paletas apoyados en el mesón.

—¡Mierda! ¡Ay por Dios! —exclama Jenny, con la mano en el pecho—. ¡Ustedes me van a matar! Tyler… mi vida, ¿cómo estás? ¿Estás bien? ¿Qué haces acá?

—Ah... mamá es que tiene diarrea.

—¡No Nicole! ¡No tengo diarrea! ¡No digas eso!—aclara Tyler apenado sonrojándose, a la misma vez que sigue comiendo la paleta.

—¿No? ¿Entonces todo era mentira y tú solo viniste por lo de la orgía? —inquiere Nicole—. Sí mamá, él es el primero en llegar, pero ya vienen como seis chicos más en camino.

—Ja-ja-ja, muy graciosa —replica Jenny, para luego mirar a Tyler—. ¿Tienes diarrea? ¿Necesitas que te consiga un medicamento?

—¡No! ¡Basta! ¡Eso no es cierto! —reitera él avergonzado.

—Entonces.... ¿por qué viniste? —indaga Nicole—. Es decir, no te estoy echando, pero no tenías que inventar eso para venir.

—No boba, la verdad es que sí necesitaba ir al baño, pero no tengo diarrea. Es que amanecí más gordo, necesitaba bajar tres kilos, y…

—¿Gordo de dónde? —interrumpe Nicole—. ¿Estás loco o qué? ¡Ty! ¡Estás jodidamente bien!

—Es cierto —añade Jenny—. ¿Qué demonios dices? Tyler mi vida, no estás pasado de peso, eres un chico hermoso y fuerte.

—Bueno gracias —dice él, sonríendo—. Sé que no estoy fuera de forma, pero la báscula no miente, estoy tres kilos por encima de mi categoría y tengo pelea en dos días, así que por eso tengo que perderlos.

—Ahhh… por eso es que viniste corríendo desde tu casa —aclara Nicole.

—Sí, pero antes de salir, Lucy y mi mamá me dijeron que seguramente era porque comí y bebí mucho anoche, y que si tomaba vinagre de manzana, eso me ayudaría a la digestión y de verdad tuvieron razón —acota Tyler, riéndose—.

Estaba por acá cerca, cuando me dieron muchas ganas de ir al baño, casi entraba en pánico, porque no me daba chance de llegar al gimnasio y estaba muy lejos de casa.

Me niego a ir a baños públicos, por eso es que vine, pero no tengo diarrea, fui al baño normal.

Tengo que admitir que lo del vinagre sí funciona, yo estaba algo incrédulo.

—Claro que funciona, yo lo tomo antes de cada comida —afirma Nicole.

—Sí, yo también, aunque en realidad no me gusta su sabor —agrega Jenny—. Pero ayuda a nivelar el azúcar en sangre y es diurético.

—Esperen... ¿todas ustedes están como en una sociedad secreta del vinagre de manzana? —cuestiona Tyler, frunciendo el ceño—. ¿Y no me metieron a mí que amo lo ácido? ¡Es una injusticia! —bromea causando que las chicas se rían.