Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 3 #2
5%

CAPITULO 3 #2

—¿Una patada? ¿Ella entró a tu habitación para patearte? ¿Está borracha o qué? —inquiere Sam confundido, mientras que Jhon se ríe.

—No —replica Tyler entre risas, mientras que toma el sándwich que su madre colocó en el mesón.

—Sami cariño, come. Están calientes —indica Lauren.

—Entonces… ¿por qué te pateó? —pregunta Sam, mientras que come un bocado.

—Bueno, que se yo... porque sí, no sé, es que la Gata se mueve mucho cuando duerme. Ella me pateó, igual yo se la devolví para que dejara de moverse. —aclara Tyler tomando un poco de jugo, intentando bajar rápido el bocado—. ¡Ay carajo! ¡En serio este pan sabe horrible!

Jhon y Lauren se ríen del comentario de su hijo, a la vez que observan como sufre al comerse el desayuno.

—Espera… ¿tú dormiste con Kitty? —inquiere Sam, sorprendido—. Vaya… eso es nuevo. ¿Qué tanta fiebre tienes hoy?

—No idiota, no estoy enfermo —replica Tyler, riéndose—. Además, fue ella que se metió en mi cama, ¿querías que la echara? Vimos dos capítulos de la serie, la del apocalipsis zombie.

—¡Hola! —exclama Agata, mientras que baja las escaleras.

—Hola mi vida —dice John, sonriéndole.

—Cariño ¿dormiste bien? —pregunta Lauren.

—Sí mami, dormí muy bien —responde ella, entrando a la cocina—. Hola Sami —murmura agarrándole los hombros.

—Hola Kitty.

—¡Claro que durmió bien! ¡El que amaneció todo moreteado fui yo! —acota Tyler.

—Ay no exageres… tú me diste una patada a mí —replica Agata.

—Sí, porque te movías demasiado, me pateaste dos millones de veces —refuta Tyler, causando que los demás se rían.

—Bueno… yo no recuerdo eso —comenta Agata, encogiéndose de hombros—. Solo sentí que me pateaste —aclara sentándose a comer con los chicos.

—Oigan, denme sus teléfonos —dice Sam. extendiendo la mano hacia ellos, mientras que Lauren y Jhon comparten una mirada.

—¿Para qué? —cuestiona Tyler.

—¡Por que sí! ¡Ya dámelo! —insiste Sam.

—Okey... estás actuando muy raro, me parece que sigues borracho —bromea Tyler, entregándoselo.

—¿Yo también? —pregunta Agata confundida, a la vez que toma un sorbo de su jugo.

—Sí Kitty.

Agata extiende su mano y se lo da, al mismo tiempo que Sam, saca su teléfono del bolsillo, para luego entregarle los tres móviles a Jhon, y continúa comiendo su sándwich.

—Gracias —gesticula Jhon.

—¿Estamos castigados o algo así? —indaga Tyler frunciendo el ceño, sin entender lo que ocurre.

—No, pero… en esta familia, nadie se volverá a desaparecer nunca más —declara Sam—. Por eso le dije a Jhon, que nos coloque una app, la mejor que conozca, para que nos puedan ubicar a todos en cualquier momento.

En ese momento, Agata estaba con la vista fija en Sam, pero en cuanto lo escucha, baja la mirada, sintiéndose avergonzada.

—Ah okey... Nos van a rastrear como a un perro —comenta Tyler.

—No, esto es solo por si alguien se pierde o está incomunicado, esperemos que eso no pase nunca —aclara Jhon, mientras que revisa los teléfonos.

—Igual siempre saben dónde estamos, Ty. Así que, no es como si fueran a descubrir un itinerario secreto —recalca Sam, mientras come un bocado.

—Si alguno no está de acuerdo, pueden decírmelo —acota Jhon, viendo a sus dos hijos a la cara—. Porque no es para espiar a nadie, la verdad es que tengo mucho trabajo en el día, como para sentarme a ver a donde va cada uno, esto solo es una medida de seguridad.

—A mí me da igual papá, de todas maneras, yo no estoy escondiendo nada —responde Tyler, tomando un sorbo de su jugo.

—¿Agata? —cuestiona Jhon, volteando a ver a su hija.

—Yo... pues ustedes siempre saben dónde estoy. No tengo problema, yo tampoco estoy escondiendo nada.

—Siempre no, más bien el noventa y nueve por ciento de las veces —interrumpe Sam, mirándola—. Kitty… yo te amo, pero… ¡Jamás en la puta vida te vuelvas a ir! ¡Nunca te vuelvas a desaparecer y hacer lo que hiciste! ¡Eso fue demasiado irresponsable! —añade molesto.

En ese instante, Agata se queda petrificada, esta es la primera vez que Sam le habla en ese tono, rápidamente sus ojos se llenan de lágrimas, mientras que todos los demás, se quedan en silencio, escuchando atentos.

—Tú no tienes ni idea… de como estábamos todos destrozados, buscándote hasta debajo de las piedras, pensando que alguien te había secuestrado y que te estuviera haciendo cosas horribles —dice Sam, con la voz quebrada—.

No viste a Tyler gritando en shock, a mi papá tener que abofetearlo para que reaccionará, a mi mamá llorando presa del pánico, no tuviste que ver a mamá Lauren gritar desesperada hasta quedarse sin voz.

Agata se mantiene en silencio mientras que las lágrimas le corren por el rostro, al notar lo molesto que se encuentra Sam.

—No viste a Jhon enloquecer y tener que gritarle a sus oficiales.

¡Tú no me viste pedalear en medio de la puta noche, bajo la lluvia por una maldita autopista!

¡Ni como Tyler y yo entramos a casas abandonadas para buscarte!

¡No tuviste que observar como enloquecíamos con pánico, mientras que Rockie olfateaba tu cepillo y tu ropa sucia! —resopla Sam, agarrándose la cabeza.

Sin emitir palabra alguna, Lauren, Jhon y Tyler comparten una mirada entre ellos, concuerdan con Sam en todo lo que ha dicho, inclusive se estremecen, al escucharlo narrar el infierno que vivieron durante esas horas.

—Entiendo que te equivocaste, y que todos podemos hacerlo pero…

¡Maldita sea! ¡Necesitas madurar ya mismo!

¡Eso fue demasiado infantil e irresponsable!

Tú eres más lista que eso, no es justo que nos hicieras pasar por toda esa mierda, cuando el maldito problema se hubiese resuelto, si tú me preguntabas directamente sobre ese video.

Seguramente habríamos discutido, te hubieses molestado, quizás me gritabas o lo que sea, pero prefiero mil veces eso, a que actuaras como lo hiciste.

Sam se toma un segundo para tomar una respiración profunda mientras que mira a Agata a los ojos.

—¡Preferiría mil veces, que tú desconfíes de mi amor y pienses que te he traicionado con una chica! ¡A tener que volver a pensar que estabas muerta en una zanja! —dice Sam levantándose, al mismo tiempo que la señala con el dedo.

Para ese momento, Agata comienza a llorar sin control, mientras que los demás se mantienen en silencio a su alrededor.

—¡Porque yo sé, que puedo demostrarte que no te traicioné!

¡Eso lo puedo arreglar! ¡Lo que no puedo hacer, es revivir a mi novia!

¡Quien por irse en un arrebato de celos, pudo haber sido atropellada!

¡O peor aún! ¡Asesinada por un hombre luego de haberle hecho cosas abominables!

¡Júrame que jamás en la vida irás a ningún lugar sin que algunos de nosotros sepan donde estás!

—exclama Sam—. ¡No me importa si tienes dieciocho o treinta años!

¡No puedes irte sin decir a donde! ¡Júramelo!

—insiste viéndola a los ojos—. Esta no es una regla de tus padres, es algo que te exijo yo, porque tú no me viste sufrir, ni morir en vida durante esas horas —murmura esto último, limpiándose las lágrimas del rostro.

—¡Perdón! ¡Ya no me regañes! ¡No me gusta! —refuta Agata, entre sollozos.

—¡No me importa que no te guste! ¡Tienes que aprender!

Yo estoy traumado por esa mierda, nunca me sentí tan mal.

Agata… tú no sabes lo que se siente, pensar que tu novia, la persona que más amas en el mundo, está muerta.

¡No tienes ni idea lo que se siente! ¡Es como si te sacaran el corazón en carne viva!

—declara Sam abrumado, agarrándose la cabeza.

Por su parte, Lauren y Jhon se secan las lágrimas mientras que Tyler sorbe por la nariz, los tres están conmovidos por toda la situación.

—¡Ya lo sé! —replica Agata, desbordada—. ¡Sami ya basta!

—¡No lo sabes! ¡Ese es el maldito problema! ¡Qué yo jamás te haré esa mierda! ¡Yo nunca te haría pasar por eso mismo que tú hiciste! ¡Jamás te preocuparé de esa manera! —acota Sam, enojado—. ¡Así que si en verdad me amas! ¡Necesito que me lo jures!