CAPITULO 37
Agata cumple dieciséis años, cae la tarde y en el estacionamiento de los Meyer, están reunidos terminando de alistar las cosas para celebrar una pequeña fiesta por su cumpleaños, hay varias mesas y sillas, incluso colocaron muchas guirnaldas de luces.
Decidieron hacerla allí y porque los chicos tienen ya instalados todos sus equipos, instrumentos, amplificadores y micrófonos, es como su pequeño escenario donde ensayan, asi que solo precisaron, levantar el portón de la cochera y todo está listo para que desde el estacionamiento, puedan ver ese concierto privado.
Tyler y Sam estan revisando el sonido y afinando las guitarras. Jhon y Charlie los observan desde en el estacionamiento, mientras que encienden la parrilla, a la vez que Lauren y Lucy, están acomodando un par de mesones y colocando manteles.
—Creo que compramos hamburguesas de más —comenta Charlie, al ver que no hay más de veinte sillas.
—No, esta bien. Hay unos invitados extras de último momento, y comen mucho —explica Jhon, con una sonrisa tonta.
—Okey... espera ¿y no le dijistes a las chicas? ¿Dónde piensas sentarlos?
Agata y Zoe se acercan a toda prisa, con un par de bandejas en las manos, ellos se quedan en silencio.
—Chicos coman —comenta Zoe—. Aprovechen qué están calientes.
—Gracias. —Charlie toma un par de deditos de queso.
—Mi vida... De verdad están muy ricos. —añade Jhon al comer uno.
—Gracias papi, sigan comiendo de esa, que yo le llevaré a las chicas. —indica Agata, quien camina hacia ellas, con la badeja en la mano—. ¿Necesitan ayuda?
—No cariño, tú tranquila, ya estamos casi terminando —responde Lucy.
—Sí mi vida, solo sacaremos las bebidas y los pasabocas, tú diviértete no te preocupes.
—Okey... coman deditos de queso, están calientes. —añade Agata y las chicas toman algunos—. Mami... ¿Jenny ya te dijo algo?
Lauren asiente con la cabeza mientras termina de masticar.
—Si cariño, me escribió, pero la verdad es que no estaba segura si podría venir, porque tenía que mostrar una propiedad a esta misma hora. —explica Lauren.
—Okey —murmura Ágata, bajando la mirada.
—Pero tranquila, en lo que ella se desocupe, estoy segura de que te llamará para felicitarte —afirma Lauren.
—No, está bien, no es por mi cumpleaños, eso no importa.
—¿Cómo que no importa? —interrumpe Lucy—. Obvio que sí importa.
—Bueno... a lo que me refiero es que no la quería ver por ese motivo, es que... yo solo quería verla... No sé como explicarlo, pero en serio necesito verla... es solo eso. —confiesa Agata, un poco desanimada.
Ella tiene sentimientos encontrados, por un lado, se siente triste por haberla juzgado mal y haber pensado que era una mala persona, por los comentarios sin contexto, que escuchó cuando era niña, pero ahora, al tener clara horrible situación que tuvo que atravesar, no solo ella, sino también su propia madre, Agata de alguna manera se siente en deuda con Jenny.
Si ella no hubiese hecho todo para lograr acercarse a su familia, Lauren quizás no hubiera superado ese trauma, y a su vez, si su madre no hubiera estado para Jenny y Nicole, ellas tampoco lo habrian podido superar.
Y encima de todo eso, está su propio trauma, ese que surgió, al creer que sus padres esperaban que ella fuera niño y que por eso consentían tanto a Tyler, y ahora entiende, que eso era derivado al trauma de sus padres luego del accidente, que sobreprotegieran a su hermano, no significaba que no la quisieran a ella y ahora lo ve tan claro, porque en perspectiva Agata analiza todo.
Comprende que a ella la sobreprotegían, incluso más que a Tyler y que por eso su hermano estaba celoso, entendió que en el fondo, él tambien creía que a ella la querían mas que a él. Sin saberlo, ambos habian crecido con ese mismo sentimiento equívoco.
—¡Kitty! —exclama Sam, haciendo que ella voltee, y al instante una sonrisa se dibuja en su rosto.
—¡Voy! —responde Agata—. Chicas ustedes griten si necesitan ayuda.
Ella regresa corriendo a la cochera, en donde ve a Zoe hablando por teléfono, mientras que Tyler, está sentado sobre una corneta, afinando la guitarra.
Sam por su parte, está sentado en el sofá, Agata se acerca y se sienta junto a él.
—Oye... me siento muy ofendido, creo que al final todos tenian razón —comenta Sam, tomándole una de las manos y viéndola a los ojos.
—¿De qué hablas? ¿Por qué ofendido? —cuestiona ella, frunciendo el ceño y riéndose tontamente.
—¿Cómo que por qué? ¿Sabes cuánto tiempo le dediqué a volverme un maestro del tejido de pulseras?
Solo para ver, que ni siquiera te gustaron —replica él moviendole la mano, y bajando la mirada, demostrando que ella no tiene ninguna puesta—.
Creo que si te compraba una, como decían los demás, esa si te habría gustado —afirma haciendo puchero.
—¡No! ¡No! —exclama ella—. Sami las amo mira —añade metiendose la mano al bolsillo de su pantalón y las saca—. Las tengo todas conmigo.
—Okey.... ¿y entonces por qué no las usas? —cuestiona Sam, moviendo su propia mano—. Yo cargo una de tus pulseras.
—Sí ya lo noté, pero es que tus pajuelas son muy valiosas, esta es del set que te regaló Charlie, cuando te compró tu primera guitarra, esta fue del primer concierto al que fuiste con Charlie y Tyler, era del guitarrista de Motor Machine.
Esta otra, es la que ganaste en una subasta, pertenecia a la coleccion de Phil Bones y él ya murió, esta es de la colección que te regalé cuando cumpliste dieciséis años.
—¿En serio las reconoces todas? —inquiere asombrado.
—Sí, claro que sí.
—Obviamente son muy valiosas para mi, y por eso mismo es que te las regalé, pero usalas... a menos que sean tan feas, que te de vergüenza lucir mis creaciones —bromea Sam, tontamente.
—No, no son feas, me encantan... solo, no quiero estroperalas.
—No lo harás, eso no pasará, no pienses eso —afirma él, tomando las pulseras de la mano de Agata—. ¿Cuál te gusta más? Así te la coloco.
—Pues... Es que ese es otro problema —murmura Agata, riéndose.
—¿Cuál?
—Qué no podria decidirme por ninguna, me encantan todos los mensajes en las pajuelas.
—Bien, en ese caso, te pondré las cuatro y problema resuelto.
Sam le acaricia la mano y ella asiente, mientras observa en silencio como él se las coloca una por una.
—Gatita... te amo —susurra él a la vez que le pone la última.
—Yo tambien te amo Sami, te amo tanto que duele.
—¡Hey! Me hiciste recordar, perdón que cambie de tema, pero es importante y no quiero que se me olvide.
—¡Aja! ¡Están haciendo trampa! Mamá y Lucy me dijeron, que los regalos se te darían después de picar el pastel —interrumpe Tyler, acercándose.
—No es trampa, ya le habia dado las pulseras antes —acota Sam, riéndose.
—Bueno en ese caso, puedo hacer un poco de trampa también. No me delates —agrega Tyler, apuntando con el dedo a Agata.
—No diré nada —murmura ella, gesticulando un cierre en su boca.
— Bien.
Tyler rodea el sofá, toma un paquete del suelo, regresa y se agacha enfrente de ellos dos.
—¡Uhhh por fin!. —bromea ella al ver la bolsa en sus manos, a su vez Sam frunce el ceño sabe que eso sin duda es mas pequeño y que no son las maletas que Tyler compro y que estan escondidas arriba en su habitación
—Bueno no te emociones mucho, el regalo que si te compre no es este. —aclara Tyler. ese esta dentro, lo veras mas tarde.
—Okey... entiendo, tranquilo no diré que me diste un regalo fuera del “itinerario” —bromea ella y él se ríe.
Tyler abre la bolsa en sus manos y saca un paquete envuelto en papel de revistas.
—¡Ay por Dios! Se ve que no escatimaste en gastos. Me encanta, es super ecologico —señala ella, riéndose.
—Es que no queria que se rompiera, además de que no tenía ningún papel de regalo —aclara Tyler, encogiendose de hombros, y se lo da.
—Okey, gracias.
Sam en silencio vuelca toda su atencion a ellos, al mismo tiempo que, Tyler agachado frente a ambos, murmura mirando a su hermana.
—Antes de que lo abras. Tienes que saber que esto es algo que debi hacer hace mucho, y no porque la psicóloga me lo dijera.
Eso de enfrentar los problemas de raíz y no solo ignorarlos, esperando que se solucionen solos...
yo no soy tan tonto como parezco, siempre supe que esto representaba mi evento canónico...
fué la primera vez que conscientemente, me porté mal contigo sin que lo merecieras...
sí, fui un idiota, asi que lo siento. Oye, en serio lo siento por todo, y sobre todo por no haber sido el hermano que merecías.
—No, ya cállate, me harás llorar. Claro que sí eres el hermano que merezco, y el que siempre quise, yo lamento no haberme dado cuenta de lo que tú sentías, hubiese querido poder entender antes, pero ahora lo hago y no tienes la culpa de como reacionabas, también eras un niño y pensabas cosas que no eran ciertas, te entiendo, a mi me pasaba igual. —confiesa ella, y Tyler sonríe.
—Pues, gracias por no ser tan despiadada conmigo, aunque sé que bastante que lo merezco. Ya ábrelo.
Agata sonríe mientras rompe las hojas de revista, quita varias capas de papel y finalmente se empieza a ver algo de vidrio, cuando quita la última hoja, las comisuras de sus labios descienden, sus ojos se llenan de lágrimas al recordar, y de inmediato mira la cara Tyler, nota que tiene los ojos llenos de lágrimas.
—Perdóname —murmura Tyler.
Ella baja la mirada y contempla en sus manos, la lámpara de lava, esa misma que ella le ayudó a conseguir cuando niños, al darle su dinero.
De inmediato Agata voltea hacia Sam, ve como las lágrimas caen por sus mejillas, en ese mismo momento se acerca a ambos y los abraza al mismo tiempo.
Ese hecho, los habia marcado a las tres, y por más que ninguno habia hablado al respecto de ese día, sin duda era algo que todos tenían presentes en su memoria.
Sin tener contexto de lo que sucede, desde el estacionamiento, sus padres los ven abrazados llorando y se quedan observando.
—¡Comandante! —exclama alguien, provocando que Jhon y los otros tres adultos, volteen, para ver acercarse a tres oficiales.
Mientras tanto que en la cochera, los chicos siguen abrazados llorando.