CAPITULO 36
Minutos antes, Sam entraba silenciosamente a la habitación de Agata.
—¡Sami! —murmura ella, al verlo acercarse.
—Mi vida. —dice él, acostándose a su lado—. ¿Qué pasó? ¿Estabas llorando? —pregunta acariciandole la cara, y ella asiente—. Kitty sabes que me mata que llores, no hay nada porque llorar, no estés triste.
—Es que te necesito.
—Bien, mi vida, ya estoy acá, así que no estés más triste ¿si? —Sam la abraza con fuerza—. Hey, déjame arroparme, así dormimos juntos, ¿eso te gustaría?
—¿Te quedarás a dormir?
—Sí Gatita, haré lo que sea para no verte más triste. Eres mi novia y te amo, y no dejaré que llores, menos aun porque la razón sea que me necesitas. Siempre estaré para ti. —dice él en voz baja, mientras que se arropa por completo—. Ven junto a mi.
Sam también la mete debajo de la sábana, a la vez que Agata se aferra con fuerza, abrazándolo.
—Bueno... cuando dejes de llorar avísame, para que nos besemos “bien” como te gusta —bromea él y ella se ríe.
—Amo escuchar tu risa.
—Sami... necesito saber algo.
—Dime mi vida.
—¿Las otras chicas te gustan más que yo?
—No ¿Cuál otras chicas? Kitty... no estoy saliendo con nadie, eres mi novia, te respeto, te amo y no te traicionaría, soy todo tuyo.
—Pero yo digo... las de antes.
—No mi vida, no pienses eso. Tú siempre me gustaste desde niño. Eres muy hermosa y mi mejor amiga. Nadie nunca jamás me gustó de la forma como tú me has gustado.
—Entonces ¿por qué no me tocas?
—Ahhh bueno, eso es otra cosa. Te lo dije hace un rato, cuando entró Tyler. Kitty... no puedo tocarte tanto sin calentarme, tienes que entender que eso no significa que no me gustes, o que no quiera hacerlo, todo lo contrario, eso me gustaría mucho, pero no puedo dejarme llevar.
—Pero no entiendo, es que te vi agarrarle el trasero desnudo a esa chica y no hiciste todo este drama, tú ni hablaste con ella, solo la manoseaste y luego la besaste. Conmigo es todo lo contrario, por eso es que sé, que no te gusto de la misma manera —afirma Agata, mientras sorbe por la nariz.
—No mi vida no llores. Primero, no quiero que pienses en el pasado, me hace mal saber que viste cosas de las que aún me arrepiento, pero necesito aclarartelo, ya que tú eres la que está sacando ese tema a relucir, pero ten claro, que no soy yo el que está recordando esa chica, eres tú.
—Sí... ya sé que soy yo, pero es que no pensaría en eso, si mi novio me agarrara, pero como no lo hace, mi cabeza compara el hecho, de que no me agarras ni en privado, pero con otra sí lo haces muy felizmente, y en público.
—Okey... entiendo tu punto, y porque eso te enoja, pero ahora escuchame.
Kitty te amo, y si yo te tocara así como tú quieres...
me calentarias de tal manera, que no podría controlarme y yo tengo que poner un límite, no me puedo dejar llevar de esa manera.
Ya yo sé hasta donde puedo llegar contigo sin desesperarme.
Y bueno... respondiendo tu cuestionamiento, eso no me pasaba con otra chica, ese caso que tú nombras, tienes razón en que yo ni hablé con ella, no la conocía, me daba lo mismo tocarla o no, era solo la oportunidad porque ella se dejó, pero eso no me calentaba, era tocarla por tocar.
De ninguna manera, se asemeja a lo nuestro, un solo beso tuyo me calienta más que haberle puesto la mano en el trasero a esa chica.
Ahora imagínate, si yo te tocara así, de esa manera, es que es difícil para mí...
no lo entiendes porque no eres hombre, pero no es fácil controlarse cuando estás tan excitado.
—Pero no quiero que te controles, eres mi novio, y quiero que me toques y quiero tocarte —afirma ella.
—Oye —murmura él, mirándola a los ojos, mientras le acaricia la mejilla—.
Hace unos días, me dijiste que aún no querías acostarte con nadie, ¿es que eso cambió?
Tienes que saber que yo no necesito acostarme contigo, y aclaro que dije “no necesito” no dije “no quiero”.
Pero si necesito saber que es lo que tu quieres, asi nos entendemos.
—Sami, claro que quiero acostarme contigo, pero no aún.
—Okey. —dice el sonriendole—. entoces ambos queremos lo mismo. —afirma y luego le da un beso en la frente.
—Pero... si quiero que me toques, es que siento que tengo que rogarte para que lo hagas y eso me hace sentir mal, como si tú no quisieras o si yo no te gustara.
—No mi vida ya te lo aclaré, todo lo contrario, me muero por tocarte.
Obviamente tengo fantasías con eso pero, pensé que no teníamos apuro, también quiero que me toques de todas las maneras, pero no necesito que lo hagamos todo ya mismo, hoy o mañana, podemos ir jugando de a poco, creo que no tengo apuro.
Honestamente, ahora mismo estoy disfrutando de nuestras sesiones de besos, eso ya me excita suficiente, no necesito que me toques de otra manera para volverme loco, ya lo haces con los besos.
Si sintieras lo que yo, cuando me miras y luego cuando me besas, lo entenderías.
—Okey —murmura ella, con una sonrisa—. ¿Lo dices en serio? —inquiere acostandose sobre el.
—¡Ay por Dios Gatita! Claro que sí, me volviste loco el año pasado, cuando me empezaste a besar —confiesa mientras le acaricia trasero—.
Te juro que yo no podía pensar en otra cosa...
y era difícil para mí no poder devolverte esos besos, era jodido, me sentía mal, nos criaron como hermanos, no dejaba de imaginarme que los demás pensarían mal de mí, es que, solo de pensar en la reacción de Jhon, me aterraba demasiado, sabes que lo respeto mucho, Gatita, en verdad me la pusiste complicada.
Ella hace pucheros mientras se miran fijamente y Agata le acaricia los labios con el pulgar.
—Lo siento, pero en serio necesitaba besarte, aunque para tí solo fueran picos.
—Los mejores picos del mundo. —afirma él sonriéndole—. Esos picos eran solo la cereza, sobre este hermoso y divino cupcake que ahora puedo comerme.
Sam le susurra mientras que aún le sigue acariciando suavemente los gluteos por encima del pijama. Agata le sonríe a más no poder, completamente enamorada, perdida en su mirada, en esos ojos que fueron su refugio, en esa mirada que aún desde niña, la hacía sentir amada.
—Bésame, necesito que me beses. suplica Sam.
Agata termina de acercarse esos últimos centímetros y le da un pequeño y suave pico en los labios. Sam abre los ojos y le sonríe.
—Te amo —dice mientras el magnetismo que une sus miradas los acerca nuevamente y no pueden parar de besarse.
A las siete de la mañana, Jhon se despierta, de inmediato camina por el pasillo y abre la puerta de la habitación de Agata, ve a las dos chicas aun dormidas bajo la sábana.
Hace un paneo visual rápido, observa la ropa que ambas llevaban puesta tirada en el piso, luego vuelve su mirada por unos segundos hacia la cama, sonríe y lentamente vuelve a cerrar la puerta.
Un minuto antes, Sam dormía, cuando de pronto se despierta al escuchar a lo lejos una puerta cerrarse. Abre los ojos, ve que esta bajo las sábanas, abrazando a Agata por la espalda, acurrucado a ella, que aún sigue dormida.
Recuerda lo que está pasando, se mira los pies rapidamente para corroborar que esté arropado por completo y segundos después escucha como alguien abre la puerta de la habitación, Sam empalicede en ese instante, se queda petrificado y cree aguantar la respiración por varios minutos, pero la realidad, es que no pasaron más de veinte segundos, cuando oye la puerta de nuevo cerrarse.
Deja escapar una bocanada de aire y vuelve a respirar, se lleva una mano a la cara mientras aguarda nervioso, que esos minutos de peligro pasen, deduce que Jhon no lo ha descubierto, pero no sabe hasta que punto Zoe siguió con su parte del plan.
Jhon camina hacia las escaleras, baja un par de escalones, pero se detiene, gira su rostro hacia la habitación de su hijo, mira un instante la puerta cerrada y dos segundos después, decide devolverse e ir a ver a los chicos.
Abre la puerta, está de pie bajo el umbral, en el instante en el que llega un mensaje a su celular, lo saca del bolsillo de su short y lo revisa.
Por su parte, Tyler que dormía, se despierta al escuchar el sonido de un teléfono, abre los ojos y lo primero que ve, es a Zoe acurrucada a su lado, tiene el brazo encima de su pecho.
Tyler está procesando todo esto en su cabeza, en milesimas de segundos: Zoe está muy dormida, en su cama y abrazandolo, pero de inmediato, entra en pánico, oye como teclean en un teléfono, reconoce el sonido, su padre es el unico en la casa, al que le suenan las teclas al escribir en su móvil, enseguida entiende que Jhon está ahi, se queda inmóvil, con la vista fijada en la cara de ella, rezando para que no se despierte.
Zoe de pronto comienza a mover un pie, Tyler al sentirlo, prensa los labios, desplaza su pierna rápidamente y la coloca sobre la de ella, aprisionándola contra la cama, para que deje de moverse y entrecierra los ojos, se siente condenado a muerte, solo espera que su padre levante la sábana en cualquier segundo.
Se deja de escuchar el tecleo del teléfono y un par de segundos después, oye como cierran la puerta. Tyler suelta una bocanada de aire, se lleva una mano a la frente en una mezcla entre alivio y susto.
Alli está él, aun inmóvil unos minutos, con el mentón sobre su pecho, contemplando el brazo de Zoe encima de él. Detalla sus dedos, las lineas en su mano, la forma de sus uñas y como tiene pequeños brillitos rosados pegados en ellas.
Tyler, un segundo esta absorto mirando esos detalles y al otro, solo siente como de pronto levantan de un solo golpe la sábana sobre su cabeza.
El puede notar como su corazón se detiene y su rostro pierde todo el color, un frío recorre su cuerpo en una milésima de segundo estremeciéndolo por completo.
—¡Maldición Sam! —exclama suavemente, al notar que fue él quien los destapó—. ¡Casi me matas!
Sam lo observa, nota como tiene la pierna sobre Zoe y a ve a ella abrazándolo, solo frunce el ceño extrañado por un segundo, pero su preocupación radica en otro asunto, asi que no le da importancia.
—¡Zoe! ¡Zoe! —murmura Sam tocándole el brazo—. Despiértate.
—Mmmm no —responde ella, acurrucandose más junto a Tyler, quien se queda inmóvil.
—Sí, despierta —insiste Sam, tomándole el brazo.
—Tengo sueño —protesta casi sin modular y sin abrir los ojos.
—Ya sé, vamos para que duermas con Kitty, vamos ya, porque Jhon está abajo y se le puede ocurrir ir a despertarla, tienes que estar allá —explica Sam rápidamente, en voz baja.
—Sí Zoe, ya vamos. —afirma Tyler con voz ronca.
Finalmente, ella abre los ojos y lo mira justo a su lado, para quitar su mano de encima de él.
—Okey. —susurra Zoe sentándose, pero solo lo hace por un segundo, ya que se vuelve a dejar caer sobre la cama y abraza la almohada.
Tyler voltea la cara y prensa los labios ocultando su risa de Sam.
—Zoe ya vamos —replica Sam, preocupado.
—Bueno... ¡Camina o te cargo! ¡Pero decidete rápido! —comenta Tyler.
—No me cargarás.
—Sí lo haré, muévete ya mismo.
Zoe se queda callada aun acostada, por lo que Tyler se inclina, la toma de la cintura y las piernas, echándosela al hombro.
—¡Qué demonios! —exclama Zoe, mientras que va cargada como un saco de papas.
—¡Shhhhh! —acotan los chicos al unísono.
—Sami asómate. —indica Tyler señalando la puerta.
Sam abre unos centímetros, corrobora que no haya nadie fuera, luego sale en silencio para poder ver escaleras hacia abajo y desde allí, le hace señas a Tyler con la mano, para que salga rápidamente.
Sam se adelanta, abre la puerta de la habitación de Agata, al mismo tiempo que Tyler entra rápidamente con Zoe cargada, y con cuidado la coloca sobre la cama.
Zoe no dice nada, pero en el instante en que la deja sobre la cama y ambos hacen contacto visual, ella solo niega con la cabeza con una medio sonrisa, pero enseguida se voltea y se acurruca junto a Agata, quien aun duerme profundamente.
Aunque con diferentes tipos de pensamientos, pasando por la mente de cada uno de los chicos, hay un lugar común... ambos estan allí, de pie, y en silencio, contemplando solo a una de las chicas que está en la cama.
Ambos finalmente salen de la habitación y regresan a la cama de Tyler a seguir durmiendo.