Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 35
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CAPITULO 35

Mientras tanto en casa de los Lambert, Agata ve salir a Sam del baño, le toma la mano y lo lleva a su habitación, cerrando la puerta. Él sonríe a más no poder, mientras que la toma de la cintura, y la lleva hacia el borde de la cama.

Agata se deja caer hacia atras y acostada se ríe.

—Shhhh. Vas a despertar a Jhon.

—Sami besame. Me muero porque me beses aquí.

Él se acuesta sobre ella, le toma la cara con ambas manos y se acerca lentamente.

—Yo me muero por besarte aquí.

—Te amo Sami, te amo tanto —dice ella, mientras que él, no puede dejar de ver sus ojos, al mismo tiempo que recorre lentamente, sus la línea de sus labios con el pulgar.

—Yo te amo más. De verdad, no puedo creer esto —murmura él acercando su boca a la de ella, al hacerlo, rozan sus labios—. Te amo Gatita.

Comienza a besarla, suavemente, de una manera muy pausada, disfrutando de cada segundo en los que sus labios tocan los de ella.

—Me encanta.

—A mi también —responde él y empieza a besarla con más intensidad.

—Sami... se me saldrá el corazón.

Agata lo abraza con fuerza, aferra sus manos a la espalda de él y tambien lo besa con intensidad. Los minutos pasan, pero lejos de cansarse, la pasión en ellos se mantiene igual.

—Ven, mi vida, ven sobre mi.

Sam se acuesta boca arriba, al mismo tiempo que Agata se sube, emocionada y con una sonrisa, abre las piernas, quedando por completo sobre él, este la toma de la cintura, ambos comienzan a besarse sin parar, con un frenesí desbordado.

—Tócame Sami —susurra ella, tomando una de las manos de él y la mueve hasta su trasero—. Quiero que me toques mucho.

—No Kitty, mucho no, estás en falda, no puedo.

—Sí puedes, ya sabes que no diré nada a nadie. Sami... eres mi novio y te necesito, quiero que me toques.

—No mi vida, ya sé que no dirás nada, pero Tyler está por llegar. ¿Me quieres matar? No puedo hacerlo.

—Será rápido... Sami, ya me hubieses tocado, si no estuvieras hablando.

—No Gatita, no puedo tocarte así sin calentarme demasiado.

—¿Y no te calentabas tocando el trasero de otras?

—¡Ay por Dios! —exclama Tyler, abriendo la puerta entre risas.

En ese instante, Sam quita rápidamente a Agata de encima de él y se sienta de golpe, tomando una almohada entre sus brazos y apoyándola en su regazo.

—¡Esta chica está loca! —comenta Tyler sentandose  en la cama—. ¡Casi hace que me maten en su casa!

—No exageres, eres un miedoso —afirma Zoe, acostándose en la cama.

—¿Por qué? ¿Qué pasó? —pregunta Sam, compartiendo una miranda con Agata, quien se cruza de brazos.

—Me hacía reír, me decía cosas y yo literalmente tuve que salir corriendo de la casa, fue un milagro, que no lanzara una carcajada frente a la puerta de sus padres. Bueno... me iré a acostar, estoy fundido —dice Tyler, bostezando—. ¿Tú te vas o te quedas? —inquiere mirando a su amigo.

Sam por su parte, rápidamente vuelve a ver a Agata, ya que sabe que no puede irse, cuando fueron interrumpidos de esa manera, más aún cuando tiene que responder por lo que ella dijo.

—Me quedo, pero por favor, no estes pedorreandote —responde Sam.

—¿Yo? Pfff... no sé de que hablas —replica Tyler riéndose, mientras que sale de la habitacion.

—¡Ay que asco! —exclama Zoe—. Sami ya vete, me voy a cambiar.

—Okey —murmura Sam levantándose de la cama, le toma la mano a Agata, se inclina y le da un pequeño beso en la boca—. Te amo —dice mirándola fijamente a los ojos.

—¡Ay que bellos! —agrega Zoe—. ¡Ya quiero tener un novio! Que me mime, me ame y me haga volver loca.

—¿Más? —comenta tontamente Sam, luego toma del mentón a Agata—. Hey... ¿me amas?

Agata se mantiene en silencio y solo le asiente.

—¿Me lo dices? —inquiere él susurrando.

—Te amo —responde suavemente ella.

—Yo te amo más. Nos vemos en unas horas, descansa y sueña conmigo —murmura y le da otro pequeño beso en los labios, luego sale de la habitación.

—Adiós chico dulce —añade Zoe cerrando la puerta, para después saltar a la cama—. ¿Y?

—¿Qué? —replica Agata, cruzada de brazos.

—Tuviste chance, caminé lento, después inventé que buscaba la pijama y me las ingenié como pude, decía cualquier cosa para distraer a Tyler, les di como veinte minutos, ¿los aprovechaste o no?

Agata niega con la cabeza, mientras que se levanta y se coloca la pijama.

—¡¿Por qué?! —cuestiona Zoe, confundida.

—Pues... no sé, no dió tiempo de nada... solo nos besamos un poco.

—Un poco, ¿no lo suficiente?

—No, fue muy poco... no sé... tres minutos y medio, ¡estoy tan molesta!

—¿Conmigo? Gata en verdad, traté de retrasarlo, te juro que le dije de todo para distraerlo, pero a Tyler, se le dió por venirse corriendo de regreso.

Yo no hallaba que hacer para frenarlo, lo único que me faltó, fue desnudarme en medio de la calle.

Hubiese sido una gran distracción, pero creería que estoy loca, y no lo estoy.

—No boba... contigo no —aclara Agata.

—¿Entonces con Sami? —deduce Zoe, mientras también se coloca el pijama.

—Es que no sé, solo me siento frustrada, es que no entiendo.

—Oye... entonces es porque estás medio borracha, tranquila, eso se te pasa mañana, a mi tambien se me cruzan los cables cuando bebo, pero con el vino ese, no me pasó nada, creo que Tyler tiene razón, tú no estás acostumbrada a tomar. Solo estás confundida por eso.

—Zoe... es que no creo que yo le guste lo suficiente.

—¡Qué dices! ¿Cómo no le vas a gustar? Si te dedicó una canción, en pleno concierto y te miraba mientras cantaba, está loco por ti, Sami es demasiado tierno, se ve que los traes bobito.

Tú deja de pensar estupideces, solo estás medio borracha — afirma Zoe, apagando la luz—.

Pero para eso me tienes a mí, para recordarte que no solo estás cumpliendo dieciséis años, sino que ahora y contra todo pronóstico, tienes un novio, y no es cualquiera, es Sam Meyer, super guapo, famoso, lindo, adorable, romántico.

Es todo lo que tú querías, lo que siempre soñaste y ahora es tuyo, así que yo en tú lugar, dormiría con una enorme sonrisa, luego de haberle comido la boca a ese hermoso chico.

¿tengo razón o no? —pregunta acostándose junto a ella.

—Sí, tienes razón.

—Bien, solo duérmete. Mañana será un hermoso día —declara Zoe abrazándola.

Transcurren unos treinta minutos, Zoe duerme, cuando un sonido de pronto la despierta, mira hacia los lados en silencio, se queda atenta y es allí cuando oye como Agata sorbe por la nariz. Ella se le acerca para verle la cara y se da cuenta que está despierta.

—¿Qué pasó? ¿Te resfriaste? —cuestiona tocándole la frente.

—No Zoe —responde gimoteando.

—¿Qué pasó? ¿Por qué lloras?

—Estoy triste.

—Ya sé, ¿pero por qué ?

—Porque extraño a Sami.

—Ay no seas bobita, solo estás así porque bebiste vino, quédate tranquila, él está con Tyler, acá mismo, no estés pensando cosas locas, no está con ninguna chica, ni nada.

—Ya sé pero me siento sola.

—¿Y yo qué? —inquiere Zoe indignada.

—Sí, ya sé, pero Zoe, la verdad es que...

pensé que iba a poder estar con él cuando fuera mi novio, pero no me quiere besar nunca, porque siempre hay alguien, nunca estamos solos y eso no me gusta.

Yo quería que fuera mi novio, para poder besarlo siempre, y ahora no puedo hacerlo nunca.

¡Porque es que nunca estamos solos! —explica Agata llorando—.

Todos estos días, solo lo pude besar bien una sola vez, en la cochera de su casa, de resto, no se ha podido y eso no es justo —añade sin parar de llorar.

—Okey eso lo entiendo, pero tranquila, solo te sientes así, como si fuera un problema inmenso porque estás medio borracha, aunque también lo entiendo a él, tu papá es policía.

¿Qué chico en su sano juicio querría besarse delante de un suegro policía?

Eso es complicado. —acota Zoe, pero Agata no para de llorar—.

Oye mira, para que no digas que soy mala amiga, te cubriré la espalda, voy por tu galán, tú espera acá.

—¿Lo buscarás?

—Sí Gata, el día que me veas muriéndome de amor por un chico, espero que tú también hagas lo mismo, me cubras la espalda y lo metas en mi cama, y si está en ropa interior sexy y bien perfumado, pues mejor —bromea Zoe levantándose de la cama y Agata finalmente se ríe.

—Espera... Zoe, pero no quiero que nadie se de cuenta. murmura Agata.

—¿Dudas de mis habilidades cupidísticas? Soy una profesional, lo que pasa es que tú no sabes, porque es la primera vez que tienes novio, pero tengo muchas coartadas ejecutadas a la perfección con mis amigas del motocross. Así que, tú solo ponte linda, ya te lo traigo ¡y ya deja de llorar! ¿okey?

—Okey —murmura Agata.

Zoe sale en silencio de la habitación, camina lentamente y abre despacio la puerta de Tyler, entra y ve a los dos chicos durmiendo en la cama, ambos estan por completo arropados, intenta deducir quién en es quién por el tamaño del cuerpo, al ver de nuevo la figura del beagle sobre la mesa de noche, deduce que Tyler duerme de esa lado.

Así que camina al lado contrario, levanta un poco la sabana y ve el cabello de Sam.

ella se agacha mientras le toca suavemente el hombro.

—¿Mmmmm? —dice Sam volteándose, pensado que es Tyler quien lo toca.

—Sam —susurra Zoe, él se sobresalta, voltea y la míra agachada—. Tranquilo.

—¿Qué pasa?

—Nada, es que la Gata quiere verte, está un poco medio borracha, eso creo, es que está llorando porque te extraña, el vino la puso sentimental.

—Ay por Dios —murmura Sam sentándose, se restrega los ojos con las manos para despertarse—. Vamos.

Ambos salen de la habitación, Zoe lo toma del brazo y lo frena a mitad del pasillo.

—¿Qué?

—Escucha y escúchame bien, te meterás a la cama con ella y te cubrirás completo con la sábana, que no se te vean ni los pies, ni la cabeza.

—¿Por qué? —inquiere frunciendo el ceño.

—Porque te quedarás a dormir con ella, eso es lo que la Gata quiere y es lo que lo le daré.

Así que no aruines el plan, cuando me quedo a dormir acá, siempre es igual.

Jhon se despierta en la mañana, abre la puerta y observa unos segundos, luego cierra y baja las escaleras, no vuelve entrar más, así que mientras te vea completamente cubierto, creerá que soy yo. Ah y no le pases llave a la a puerta.

—¿Y tú? No puedes irte.

—No bobo, pero tampoco me quedaré en medio de ustedes, tú cómete a la Gata, está llorando porque nunca la besas y eso es lo que ella quiere.

—¡Sí la beso! —replica indignado.

—Bueno, ella necesita más, así que ve y dáselo. Sam, tu complacela ¡es su puto cumpleaños!

—Pero ¿y tú?

—Haré lo mismo, dormiré en la cama de Tyler, me cubriré por completo. Pero no creo que Jhon revise en las mañanas su habitación, se preocupa más es por la Gata.

—Okey... ¿Estás segura?

—Si, lo estoy. ¡Y se dice gracias! —bromea ella.

—Gracias —murmura él—. Eres una gran amiga para Agata, me gusta que lo seas.

—Lo sé. ¡Soy una cupigenia! Ya ve, y hazle todo lo que ella quiera que le hagas.

—¡Zoe! —mumura él aguantando la risa.

—Ya ve, buena suerte. —comenta sonriendo y Sam ve como Zoe se aleja, entra a la habitación de Tyler y cierra la puerta.

Mientras él camina, se agarra el cuello con una mano, a la vez que se ríe en silencio, abre lentamente la puerta de la habitación y entra.

Entre tanto, en la habitación de Tyler, Zoe sigilosamente se acuesta en la cama y comienza a arroparse, pero no tiene suficiente sábana para cubrirse por completo las piernas, Tyler la tiene casi toda en su poder, asi que lentamente, ella comienza a halarla un poco.

—¡Sami! —se queja Tyler, aún medio dormido y halándola de regreso.

—¿Donde hay otra sábana? —murmura Zoe.

—¡Qué mierda! —exclama dándose vuelta de inmediato, y es cuando ve a Zoe acostada a su lado—. ¡Puta madre! ¡¿Qué haces acá?!

—Shhhhh ya cállate, despertarás a Jhon.

—¡Ay por Dios! Ya vete, mi papá me matará.

—No me voy nada —dice ella, halando de nuevo la sábana y cubriéndose las piernas.

—¡¿Qué mierda haces acá?! ¿Y dónde está Sami? —inquiere mientras se sienta y la mira completamente confundido.

—¿Dónde crees tú? —replica Zoe, mientras se termina de arropar, se cubre por completo hasta la cabeza.

—¡Qué demonios! —murmura Tyler, a la vez que aun sentado, levanta la sábana y se mete bajo ella, para poder ver a Zoe—. ¿Está con la Gata?

—¡Wow! Eres muy perpicaz, no se te escapa ninguna —responde ella, mientras se arucurruca acostada de medio lado y cierra los ojos.

—¡Zoe! —exclama mirándola.

—Shhhh, Tyler vas a joder todo, ya duérmete.

—Pero es que Sam no se metería a escondidas en su cama, le tiene terror a mis padres, él no haría eso, no tiene sentido.

—Pero es evidente que está enamorado, hará lo que sea para que ella esté feliz.

Oye, tú más bien, toma nota de las cosas dulces que deben hacer los chicos, aunque su vida peligre, porque el suegro sea un jodido policía armado...

Además, ¿a ti en que te afecta? Ya déjame dormir, tomé mucho vino.

—susurra ella, mientras acomoda la almohada en su cabeza.

—Entonces ¿se supone que me vuelva a dormir ahora que sé que en cualquier momento a mi papá le dará por ir a ver si ustedes están bien y se encuentre a Sam metido en la cama con ella? No quiero que se arruine nada con Sami —explica Tyler mientras ambos siguen metidos bajo la sábana.

—¡Ay tampoco te armes una novela! No está cogiendo, la Gata solo estaba llorando porque bebió mucho vino...

Tyler, ella lo ama demasiado, deja que se lo coma a besos un rato, hasta que se duerma, es su cumpleaños, déjala ser felíz.

Además... Sam no es tonto, le dije que se arropara por completo, no dejará que Jhon lo vea.

—Pero igual, no te puedes quedar acá.

—¡Por Dios! Me quedaré arropada, dudo que tu padre venga a vigilar si tu y Sam están bien.

—Zoe, aun así, no puedes.

—¿Me estás echando? ¿Se supone que me vaya a esta hora para mi casa? —pregunta indignada, abriendo los ojos y frunciendo el ceño.

—No... es que... nunca dormí con una chica.

—Sí claro, eres super virgen. —comenta con sarcasmo—. Tranquilo, aunque estás sin camiseta, no estaba en mis planes saltar sobre ti y violarte mientras duermes.

Tyler se lleva las manos a la cara y se ríe, finalmente vuelve a acostarse de medio lado mirando hacia ella.

—No es eso, me refiero, a que nunca dormí del verbo “dormir” con ninguna chica, solo he dormido con la Gata, pero no cuenta porque es mi hermana, cuando estoy enfermo, me voy a su cama. —confiesa en voz baja.

—Okey felicidades. —dice ella con los ojos cerrados de nuevo—. Hoy dejarás de ser virgen, sabrás que se siente “dormir” con una chica.

Tyler prensa los labios y se la queda viendo en silencio, esperando que diga algo más, pero rápidamente ella se queda dormida. Los minutos transcurren y allí, con ambos bajo la sábana, él se queda contemplandola pensativo.

Tyler estira su mano hacia la mesa de noche y toma su teléfono para mirar la hora.

Al ver la pantalla, ve que son más de las cuatro de la manaña, iba a regresarlo a la mesa, pero se arrepiente, abre la galeria de fotos y se queda viendo la foto de Zoe montada en su moto, desvía la mirada para observarla dormir y luego vuelve a mirar la foto.