CAPITULO 37 #2
—¡Hey! —exclama con mucha fuerza Jhon, logrando la atención de todos los chicos en la cochera, quienes al voltear hacia el estacionamiento, solo pueden ver como les tiran tres pelotas encima.
Zoe grita emocionada, deja su teléfono al ver venir corriendo a Rockie, al dálmata y el labrador. Los tres chicos en el sofá, son embestidos por los perros, que animados buscan sus juguetes entre ellos.
—¡Ay por Dios! —exclama Agata riéndose al ver a Rockie volar encima de ellos.
Tyler cae al ser empujado por el labrador y se ríe sin parar. Sam se limpia las lágrimas riéndose mientras sobre su regazo, el dálmata emocionado mueve la cola y muestra con orgullo la pelota en su boca, a la vez que Zoe corre hacia ellos.
Todos los demás desde el estacionamiento, se ríen viendo la escena.
Los chicos están conmocionados, hace un instante estaban llorando y ahora ríen por el adorable ataque de los perros, y con la completa atención en ellos, no notan lo que sucede afuera.
—¡Santo cielo! ¡Son encantadores! —exclaman desde la entrada del jardin.
Los adultos voltean, ven a Jenny llegar con un enorme ramo de rosas rojas y Nicole a su lado, con otro igual de grande, pero de rosas rosadas.
—¡Por dios me engañaste! —exclama Lauren y ambas se abrazan con tanta fuerza.
—Fue solo una mentira piadosa —explica Jenny y luego le da varios besos en la mejilla.
—Ella solo quería hacerse la diva, con una entrada sorpresiva y triunfal, no quería que toda la antención y los flashes cayeran en los dos rockstar —bromea Nicole también uniendose al abrazao de ambas.
Agata que junto con los chicos aún se reía, deja de prestarle atención a los perros para resguardar la lampara, no quiere se que parta, es ahí, cuando levanta la mirada hacia afuera y se queda inmovil, comienza a llorar nuevamente.
Esta vez Sam y Tyler escuchan el llanto, se extrañan, no entiende por que llora, ambos la observan y notan que mira fijamente hacia afuera, los dos chicos voltean y ven la misma escena.
Lauren, Jenny y Nicole abrazadas con fuerza y envueltas en flores.
Las lagrimas de los chicos comienzan a caer completamente conmovidos, Agata sonríe mientras se limpia las lágrimas.
—Sami... ¿qué cosa querías pregutarme hace un rato? —inquiere ella acercandose al escenario improvisado.
—¡Si! —dice él mientras que deja de afinar la guitarra, luego la toma de la mano—.
Gatita... es que anoche me dijiste lo más lindo, y doloroso que he escuchado en mi vida, tengo esa frase en mi mente y bueno...
es que no puedo sacármela. Es demasiado hermosa...
no te mentiré, ya tengo varias líneas en mi mente, que sé que quedarian bien con tu frase.
—Espera... ¿hablas de la letra de una canción?
Sam asiente con la cabeza mientras sonrie tontamente.
—¿Y cuál es esa frase que te dije?
—“Te amo tanto, que me ha dolido cada segundo que no te he tenido conmigo” —repite Sam.
—¡Ay por Dios! Ahora que tú la dices, veo que sí es hermosa.
—¡Viste!... ¿me das permiso para usarla? Es que no sé si te molesta o te parezca mala idea.
—¡Ya va! ¿Eso quiere decir que no escribirás una canción que hable sobre la ciudad de los gatitos? —inquiere Agata, fingiendo sentirse indignada y ambos se ríen.
—No, aunque... todavía no descarto nada —bromea él y ambos vuelven a reír—. ¿Me das permiso? No sé si te molesta que la use.
—No Sami, no me molesta, pero... solo tengo una condición —acota ella, jugando con sus dedos entrelazados.
—La que quieras, dime.
—Regalías —afirma ella, de manera seria y convincente.
—¿Quieres regalías? —replica Sam, sonriéndole y Agata asiente con la cabeza—. Okey... ¿Qué porcentaje quieres?
—Ninguno, pero si me deberás un beso por cada reproducción de la canción —indica ella, guiñándole el ojo.
—Perfecto, eso suena como un gran trato para mí —añade él, completamente perdido en sus ojos.
—Bien. tenemos un trato, ahora dame mi adelanto —ordena Agata, poniendose en puntillas y tomándolo del cuello.
—¡No Kitty! —murmura riéndose y desvia la cabeza un poco hacia atrás—. ¡No!, todos nos estan viendo.
Agata forcejea tontamente, intentando alcanzarlo solo para molestarlo.
—¡No! —repite Sam, riéndose—. En la mejilla, en la mejilla —reitera aun entre risas, con Agata intentando besarlo.
—¡Ay por Dios! Llamen a la policía. ¡Ah no! ¡Corrijo! No la llamen, ya están acá —dice Tyler, señalando hacia afuera—. ¡Oficiales saquen a esa groupie del escenario! —grita muerto de risa y todos los demás se le unen a carcajadas.
—¡Deja la envidia! —replica Zoe con fuerza, a un costado.
—Ja-ja —agrega Tyler.
—Ya quisieras tú tener a una groupie —afirma Zoe en tono de burla.
—¡Tengo decenas!
—¡¿Si?! —cuestiona Zoe y mira hacia alrededor, con una mano sobre su cien buscando, haciendo un paneo rápido de un lado a otro, entre los pocos invitados—. Nicole no es una de ellas, Lara y Sophia tampoco lo son, vinieron por ser nuestras amigas. ¡No veo a ninguna groupie!
Todos los presentes estallan de risa por las tonterías de los chicos.
—¡Ya Zoe! No seas tan mala, al menos Rockie sí vino a verlo —agrega Sam, causando un estallido de carcajadas del resto.
—Ay sí... ¡Mira como lloro! —bromea Tyler, mientras que acomoda el micrófono en el paral—. Lo último que necesito, es a una acosadora viniendo a verme tocar para mi família.
—¡Ya quisieras tener una acosadora! —recalca Zoe.
—Claro... una que se meta en mi cama mientras duermo —añade Tyler, mirándola fijamente y se coloca la guitarra.
Zoe por su parte, se queda inmóvil y en completo silencio.
—¡Ya comiencen a tocar! ¡O devuelvanos el dinero de las entradas! —grita Jenny, provocando que todos se vuelvan a reir mientras toman sus bebidas.
Sam toma el micrófono, al mismo tiempo que Agata se sienta en su puff, ese que siempre fue su lugar desde niña.
—Esto es para la cumpleañera, la chica más hermosa y amada del puto mundo, para ella —declara Sam, señalandola con su dedo indice—. Mi dulce Gatita.