CAPITULO 34 #2
—No, son extensiones —aclara Zoe, volteándose y le muestra que por detrás, tiene todas las puntas de color rosado.
—Te quedó precioso, se ve muy real.
—Sí, te ves divina —agrega Lucy.
—A mí me encantó —añade Agata.
—Gata cariño, deberías ponerte unas así, pero en otro color.
—¿Me dejarías? —inquiere ella, sorprendida.
—Claro cariño, no es pintado, además de que te quedaría hermoso y no te dañaría el cabello —comenta Lauren.
—Sí mamá, seria genial.
—En morado o en azul, te quedarían lindas —comenta Sam.
—¿Sí? —inquiere ella sonriéndole.
—Claro —reitera él, guiñándole el ojo.
—Bueno, ya está decidido. Dime que día quieres ir y así te acompaño, de ese modo, te las aplique, la misma chica que me las puso a mí —afirma Zoe, mientras que toma la copa de vino de Lucy y bebe un trago.
—Okey… dice Lucy.
Los adultos se miran entre sí y sonríen, al mismo tiempo que Lucy estira la mano y vuelve a llenarse la copa, mientras Zoe sigue masajeándola.
Jhon no solo notó y fue parte de la reacción de todos al ver a Zoe muy tranquila y decidida, tomar de la copa de vino, sino que a su vez, se dio cuenta de la reacción de Agata, a la respuesta de ellos de sonreír.
Y es en ese instante que recuerda lo que ella dijo de sentirse alienada, por lo que él mira a su esposa y luego a su hija.
—Mi vida… ¿me haces un favor? —cuestiona Jhon, viéndola.
—Sí papá, dime.
—Traerías un par de copas de la cocina.
—Okey —murmura Agata, yendo a buscarlas.
En cuanto regresa y las coloca en la mesa, Jhon toma la botella de vino y sirve la mitad de la copa.
—Chicas… ¿ustedes sabrán cuantos grados de alcohol tiene el vino?
Agata y Zoe niegan con la cabeza, mientras que siguen haciendo los masajes.
—Pues entre 9% y 22% de alcohol, y eso es demasiado, más si tomamos en cuenta que la mayoría, consume más de una copa de vino, pero eso no quita que sea tan popular, sobre todo en las chicas, porque el sabor es agradable comparado con otras bebidas, no es tan fuerte, es más casual.
Las chicas asienten sin decir nada, no hay mucho que opinar cuando un policía te habla sobre alcohol.
—Otra cosa, tienen que saber que no se puede ligar alcohol, porque eso es una bomba de tiempo dentro de sus organismos.
Lo ideal sería que no tomaran nada de alcohol, nunca en la vida, pero…
eso es poco realista. Así que, si algún día quieren tomar algo, lo mejor es hacer lo que hacen ellas dos —dice Jhon, señalando a Lauren y Lucy—.
El alcohol tiene más contras que pros, así que si logramos sacar los contras de esa ecuación, sería una manera segura de que bebieran algo.
—No lo entiendo, ¿cómo se sacan los contras? —pregunta Agata, mirando a su padre, quien toma una copa, extiende la mano y se la da a su hija.
—¿Me la das a mí? —cuestiona ella, frunciendo el ceño.
Jhon asiente, a la vez que Agata la toma con duda, luego él le pasa la otra a Zoe.
—Ya tómalo. Dime si te gusta o no. —acota Jhon.
—¡A mí sí me gustó! —comenta Zoe, bebiendo un sorbo de su copa.
—Sí… sabe cómo a ponche de frutas, pero más rico —afirma Agata, sonriendo.
—Sí uno más rico y caro —bromea Lauren.
—Bueno chicas, si alguna vez quieren tomar, porque están en una fiesta o en algún evento, aléjense de todas las demás bebidas.
Tienen que elegir este tipo de vinos —dice Jhon, mostrando la etiqueta—.
Miren, tiene menos de 1% de alcohol, y si lo compraran con el 22% del que les hablé antes, eso quiere decir una copa de un vino normal equivaldría a tomarse veintidós copas de este vino, y es humanamente imposible que alguien lo haga.
—¡Santo Dios! ¡Eso es tremenda información! —replica Zoe— Gracias Jhon, le diré a mi mamá, porque a ella le gusta el vino, pero no lo toma porque odia que le duela la cabeza.
—Sí, yo también odio la resaca —añade Lucy—. Por eso solo compramos de esta clase, sabe prácticamente igual. Así que no notas una gran diferencia.
—Gracias papá —murmura Agata sonriéndole.
—De nada mi vida.
A medida que avanza la noche, todos siguen conversando, bebiendo y riéndose.
—Chicos ¿lo dejamos por hoy hasta acá o no? —pregunta Jhon, mientras los ve jugar a las cartas—. Son las tres de la mañana.
—¡No! —responden los cuatro, mientras que Lauren y Lucy sonríen en la cocina.
—Mañana no van a tener voz —comenta Charlie—. Mejor dicho, hoy en la noche no tendrán para cantar en la fiesta.
—Cantáremos así roncos... igual, para la millonada que nos están pagando —bromea Tyler y Sam se ríe.
—Entonces… Zoe cariño, mejor mándale un mensaje a tu mamá y te quedas a dormir con Agata, no quiero que te vayas a tu casa a esta hora.
—Okey Jhon, lo haré.
Charley y Lucy se van a su casa mientras que Jhon y Lauren, suben a su habitación a dormir, y los cuatro chicos, se quedan jugando a las cartas. Al cabo de unos minutos, Zoe se levanta y saca otra botella de vino, que ya habían guardado las chicas.
—¡Por Dios! ¿Quién las controla ahora? Les dieron luz verde y ya se quieren beber todo en un día —comenta Tyler
—Ay… no seas aburrido, es mi cumpleaños. Déjanos hacer lo que queramos —replica Agata.
—Okey, pero cuando estés vomitando por ahí… no te arrepientas.
—Ty, ¿Cuál vomitando? Papá dijo que no tenía alcohol.
—No… él dijo que no tenía casi alcohol, que no es lo mismo, y para tí, que nunca has tomado nada… Es que ese poquito de alcohol no me hará nada a mí, ¿pero a ti? Eso lo veremos.
—Bueno… ¡Ahora juguemos póker de prendas! —exclama Zoe tomando un sorbo de su copa y los demás se ríen.
—¡Estás loca! ¿Por qué rayos querría ver a Tyler sin ropa? Acaso quieres traumarme.
—Kitty tiene razón, ella no quiere verme y Sami no es gay, asi que... por descarte, la única que quiere verme, eres tú y eso lo confirma —dice Tyler, muy seriamanete, a la vez que Sam y Agata se ríen a más no poder.
—¡No! —exclama Zoe, indignada— ¿Qué demonios dices?
—Entonces es aún peor, tú solo querias jugar para ver a Sam desnudo. Ágata... mira la clase de amiga que tienes.
—¡Ya callate Tyler! No la pongas en mi contra, solo bromeaba, no me interensa Sami, nunca me gustó —afirma Zoe.
—¡Auch! —replica Sam riendose y Agata se encuentra roja de tanto reirse.
—Es la verdad, sí eres lindo, pero eres muy dulce, me gustan los chicos rudos y tú no calzas ahí —aclara Zoe—. Ella es la que se babeaba por ti, no yo.
—¿Te babeabas por mi? ¡Ay santo cielo! Ty, ¡ya dale más vino a Zoe!, esto me encanta —añade Sam, sin poder parar de reir.
—Zoe, no seas mala, yo no te dejaría mal parada frente a Brandon Jones —acota Agata, indignada.
—Pero seamos realistas, ¿por qué demonios se fijaría ese fuckboy en Zoe, cuando le llueven bellezas de mujeres? Además de que le lleva como seis años —acota Tyler y Zoe lo mira fijamente.
—¿Por qué? Pues porque no hay nadie como yo, soy única, irremplazable e inolvidable —responde ella seriamente, mirándolo a los ojos.
—¡Eso! ¡Así se habla! ¡Siempre diva nunca in-diva! ¡Siempre perra nunca in-perra! —exclama Agata y Sam estalla de la risa.
—¿Ahora inventas palabras? Están locas por Dios, es lo maximo —comenta Sam.
Los cuatro siguen jugando, bromeando y bebiendo por una hora más.
—Bueno... yo me voy —dice Zoe.
—¿Cuál me voy? Jhon dijo que tenías que dormir acá.
—Sami por Dios, comí pizza, no puedo acostarme a dormir sin cepillarme los dientes —recalca Zoe.
—Okey... pero no puedes no despertarte acá, si cuando papá se levante, ve que no estás, sabrá que te fuiste en la madrugada y nos matará a nosotros dos, por dejarte ir —dice Tyler, en tono serio.
—Bueno, entonces acompañenme a mi casa.
—Pero Zoe, no puedes irte a dormir allá. Papá se pondrá bravo si ve que te fuiste, y después no va a confiar más en nosotras.
—Vayan conmigo a buscar el cepillo de dientes, y me regreso. Yo no puedo acostarme sin cepillarme, que ninguno le diga que fuimos a esta hora, así no se entera, y listo.
—Yo te acompaño —afirma Tyler—. Ustedes quédense, si despierta lo entretienen, para que no se de cuenta que Zoe no está.