Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 32 #4
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CAPITULO 32 #4

—Cariño… en serio lo siento, quizás no nos entiendas del todo y está bien, algún día cuando tengas un hijo entenderás todos nuestros miedos y como solo queremos lo mejor para ti, y a veces lo mejor, puede chocar con lo que tú quieres —explica Lauren, tomándole una mano—.

Dime, si tuvieras una hija adolescente… ¿la dejarías ir sola a acampar a un festivas de bandas llenas de drogas y alcohol?

—No mamá, no la dejaría... está bien, lo entiendo.

—¿Seguro cariño? No quiero que pienses que somos malos contigo, pero si Tyler a los quince años salía con una chica al cine, lo hacia también acompañado de Sam.

Eran dos chicos juntos y es casi improbable que una chica quisiera hacerles algo a ellos cuando no se separaban, y tienes que saber, que aun así, tu papá les hablo cientos de veces de todas las maneras como una chica podía abusar de ellos, drogarlos, influenciarlos, o lo que sea, porque no solo hay chicos malos también existe chicas que son malas, ya sea por adicciones o familias disfuncionales.

—Okey.... lo comprendo —afirma Agata asintiendo.

—Mi vida, entiendo que te enojes por sentirte sobreprotegida, pero dejarte a ti, ir al cine con un chico, al que no conocemos, del que no confiamos, que tiene más fuerza que tú, que puede sin que tú lo notes drogarte, son infinidades de cosas, tantas posibilidades y son esos escenarios los que nosotros vemos y que no tienen nada que ver con el hecho de que no confiemos en ti, todo lo contrario confiamos mucho en ti, eres tan lista y decidida, cuando te propones algo lo haces y eso es algo que nos enorgullece mucho de ti —comenta Lauren, limpiándose las lagrimas.

—Gracias mamá... prometo no volverme a quejar, no quiero ser desagradecida, sé que no lo hacen con mala intención, ahora lo sé... comprendo que tengan miedo, yo también lo tuviera si hubiese visto como secuestraban a una niña y que además yo la hubiese atropellado. Es una horrible historia.

—Gata no, no es horrible, es hermosa, no escuchaste la mejor parte aun —interrumpe Tyler.

—¿Cómo puede ser hermosa?, es un trauma, ¿no los escuchaste?

—Kitty —dice Sam tomándole la mano—. Es hermosa, es como un milagro.

—¿Por qué dicen eso? —cuestiona Agata, mirando a su madre y padre—. No lo entiendo.

—Cariño esto no lo saben los chicos, ellos solo conocen el final de esta historia —aclara Lauren, mientras que Sam y Tyler se vuelven a mirar confundidos—.

Tienen que saber que al día siguiente de que pasara el accidente, tu papá recibió un enorme ramo de flores, se lo hicieron llegar a la estación donde él trabajaba en ese entonces.

Tenía una nota que decía… —hace una pausa y suspira—.

“Gracias por salvarme”. No decía más nada, solo eso, no estaba firmado por nadie.

En ese momento él ya había trabajado en muchos casos, así que era imposible saber quién se las enviaba.

Agata y los chicos escuchan conmovidos con atención.

—Jhon llevó las flores a casa, era un ramo en verdad enorme, eran preciosas fue un hermoso gesto de alguien.

Al siguiente día volvieron a enviarle otro ramo igual de hermoso y grande con otro tipos de flores y la misma nota: “Gracias por salvarme” —dice Lauren, mientras que Agata se limpia las lágrimas—.

Él las llevó a casa, era una locura tener esos dos enormes y preciosos ramos.

Al día siguiente, recibió el tercer ramos de flores, igual de grande y hermoso que los anteriores, con la nota: “Gracias por salvarme”

—¡Ay por Dios papá! —exclama Tyler, llevándose las manos a la cara, mientras se seca las lágrimas.

—Lo se cariño —agrega Jhon, con la voz entrecortada.

—Chicos… estos hermosos y enormes ramos de flores no dejaron de llegarle, día tras día Jhon llegaba a casa con un nuevo ramo, al punto tal, que tuvimos que comenzar a colocarlos en el piso, ya que no había lugar en las mesas.

Pasó una semana y seguía llegando, pasaron dos y tres semanas, y sin falta, enviaron sin parar estos ramos, en total, fueron cuarenta y tres ramos de flores, cuarenta y tres días seguidos.

—¡Santo Dios mamá! —comenta Agata, sorprendida.

—Sí mi vida, tenemos fotos del todo el piso de la casa cubierto con flores, las buscaré, había que caminar por pequeños pasillos entre los ramos, era una locura.

—Y también tenemos guardadas todas las cuarenta y cuatro notas —agrega Jhon.

—Cuarenta y tres —replican los tres chicos al unísono, haciendo que Jhon y Lauren se rían.

—No, es que sí fueron cuarenta y tres ramos, pero en el día cuarenta y cuatro, recibí una nota, no un ramo.

—¡¿Y que decía?! —exclaman los tres chicos.

—En la parte de afuera: “Gracias por salvarme”, pero al voltear la nota, entendí todo, porque estaba escrito: “Gracias por salvarme, no solo salvaste a mi hija, sino que me salvaste a mí, que por quince minutos morí en la tierra al ver a mi hija desaparecer. Ahora sé que se siente morir y estar en el infierno, así que estimada amiga, gracias por salvarme, aunque no sé tú nombre, si me dijeron que tu esposo se llama Jhon Lambert y que es el policía que persiguió a ese deplorable ser. Estaré en deuda contigo por siempre. Jenny.” Y puso su número de teléfono.