Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 32 #2
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CAPITULO 32 #2

—¡Ty! —gritan Agata y Sam al unísono.

—¡Qué manera de arruinar un momento! —añade ella.

—Sí… siempre tan oportuno —agrega Sam sonriendo, mientras que le toma ambas manos a ella.

—¿Y qué se suponía que hiciera? ¿Qué me quedara de brazos cruzados sin formar parte de este histórico momento? —cuestiona Tyler, a la vez que los enfoca con su teléfono.

—Espera… ¿nos estás grabando?

—Claro Kitty… tengo que tener  pruebas irrefutables de que él está fuera del mercado, a cada chica que se acerque, a menos de diez metros de este ser, le mostraré este video —afirma Tyler—. ¡Nadie le quitará el novio a mi hermana! ¡No dejaré que ninguna fanática logre quitártelo!

—Okey... —murmura Agata, frunciendo el ceño.

—¡Ay Tyler! ¡Gracias por ayudarme tanto! —replica Sam, con sarcasmo—. Gatita… nadie te quitará el novio, tranquila. Además, yo no necesito que Tyler les muestre nada, porque yo no me dejaré quitar. Amo ocupar ese lugar —añade acariciándole la mejilla.

—Entonces... ¿eso significa que ya tengo novio? —inquiere ella sonriéndole, a la vez que juega con sus dedos entrelazados.

—¡Sí! ¡Claro que tienes novio! Uno que te ama demasiado, y yo… tengo una novia, que no solo es hermosa, sino que también, es la mejor chica del mundo.

—Okey, estoy celosa —bromea ella, viéndolo a los ojos.

—¡Beso! ¡Beso! ¡Beso! —comienza a corear Tyler.

Los tres estallan de risa, justo en el instante que llegan Jhon y Lauren, lo que hace que Tyler, empiece a reírse con más fuerza, al notar de la incomodidad de Sam, quien está tapándose la cara con una mano.

—Eres malvado —comenta Agata, entre risas—. Solo espera que te enamores, disfrutaré tanto mi venganza.

Por su parte, Lauren y Jhon también se ríen, al darse cuenta que Sam se siente intimidado, mientras que Tyler, sigue privado de la risa grabándolo y esperando el beso, que nunca llegó.

—Entonces… ya vámonos, porque debe estar por llegar la policía, a mí nunca me han metido presa, pero les tengo pánico a los oficiales —bromea Lauren, causando que todos estallen en carcajadas mientras que caminan hacia la cerca.

—¿Papá nos pueden meter presos? —inquiere Agata—. Así no nos hayamos robado nada

—¿Y qué nos vamos a robar? ¿Un arbusto? ¡Ya sé! ¡Una estatua de seis metros! —bromea Tyler.

—No cariño, en un caso como este no, porque solo estábamos buscándote —explica Jhon, mientas siguen caminando—. Está justificado que entráramos, igual solo mirarían que no hubiese ningún daño físico a las instalaciones.

—En ese caso, vámonos rápido, porque estoy seguro de que Tyler y yo, atravesamos un montón de setos y arbustos. ¡Deben haber montones de ramas partidas! —acota Sam, entre risas.

—¡Sí! ¡Y mi puto ADN por todos lados! ¡Estoy más rasguñado, que Brandon Jones luego de salir de una preparatoria! —añade Tyler, causando que todos se rían.

Después de unos minutos, finalmente llegan a la cerca por la cual entraron.

—Sami, sube para que ayudes a las chicas desde arriba —dice Tyler, juntando sus manos.

Sam se apoya en ellas y trepa a la cerca, de inmediato, Tyler levanta a Agata, para que este le ayuda a cruzar la cerca, seguidamente, Jhon sube Lauren, para luego junto con su hijo pasar al otro lado.

—¿Y esas bicicletas? —pregunta Agata confundida.

—Las nuestras, es que vinimos pedaleando —responde Sam, mientras que la ayuda a bajar de la cabina—. Bueno… hasta la mitad del trayecto, luego Jhon nos pasó a buscar.

—Cariño… ¿cómo llegaste hasta aquí tu sola? —inquiere Jhon, ayudando a bajar a Lauren.

—En bicicleta papi, por cierto, hay que buscarla. La deje atrás de aquel letrero, para que no se mojara tanto —acota Agata, señalando hacia el lugar.

—¡Qué! —gritan todos al unísono, sorprendidos.

—¿Y cómo demonios hiciste? —cuestiona Tyler, frunciendo el ceño—. Nosotros hicimos la mitad del trayecto y estábamos muertos.

—Sí cariño, además… yo vi que tu bicicleta está en el garaje de la casa —afirma Jhon.

—¿Te robaste una bicicleta? —comenta Sam.

—¡No! ¡No! —responde Agata, riéndose—. No me la robé, y no me cansé, porque casi no tuve que pedalear, solo lo hacía a ratos, porque quería. Es que vine en una bicicleta eléctrica.

—¡Ay por Dios! ¡Fui un idiota! ¡¿Por qué no pensé en esa probabilidad?! —exclama Jhon.

—Pero papá… dijiste que no se llevó la tarjeta, ¿o es que acaso tienes más tarjetas a escondidas? —cuestiona Tyler cruzándose de brazos al mismo tiempo que la mira fijamente.

—No, yo solo tengo una. La verdad es que no cargó nada de dinero, por eso supe, que tenía que ir a pedir una prestada —aclara Agata.

—¿Y cómo demonios hiciste para que te prestaran gratis una bicicleta eléctrica? —inquiere Tyler.

—¡Fuiste con Bikestar! —responde Jhon de inmediato, al mismo tiempo que se agarra la cabeza—. ¡Ay por Dios! ¡Eres tan lista que me da miedo! agrega su padre.

—Sí papi, ellos no me hicieron problema.

—¿Y desde cuando ahí prestan bicicletas gratis? —interviene Sam, frunciendo el ceño.

—No cariño, es que Agata este año, les ha hecho más de diez pedidos, con galletas que regalan en eventos de multimaca y exposiciones comerciales —explica Lauren.

—Exacto. Además, papá me ha llevado a entregarlos, así que no van a pensar, que la hija de un Comandante de la policía, se va a robar una bicicleta —acota Agata—.

En realidad, ellos me dijeron que sí, ni me hicieron preguntas, solo me ingresaron al sistema y me la prestaron en menos de cinco minutos.

—¡Por Dios! ¡Y yo que casi boté los pulmones pedaleando hasta aquí! —replica Tyler, resoplando.

Sam por su parte, sale corriendo hasta el letrero en busca de la bicicleta eléctrica, la toma y regresa para colocarla con el resto en la cabina de la camioneta. Luego se sube al asiento trasero, donde ya se encuentra Tyler, con Agata quedando en el medio de ellos.

—¿Qué te pasó? —pregunta Agata preocupada, al notar la cara de Tyler.

Ella le toma la barbilla, y le mueve el rostro para poder observar el enorme moretón que tiene en la comisura de su labio izquierdo.

—Nada… tranquila —responde Tyler.

Lauren y Jhon están colocándose los cinturones de seguridad, cuando comparten una mirada en el instante que escuchan la conversación.

—¡Como que nada! ¡¿Y qué es eso?! —reitera Agata, señalándole la cara.

—Kitty… es mi culpa, yo le pegué —dice Sam.

—¡Qué! —exclama ella, volteando a verlo—. ¿Le pegaste? ¿Por qué?

—Me lo merecía —murmura Tyler—. Gata, está bien, no hay problema.

—Esa respuesta no me sirve… ¿Se pelearon? ¡Ustedes nunca se han peleado! —recalca ella, mirando primero a uno y luego al otro.

—No… no nos pelamos. Es solo que… yo hice algo malo y pues… me lo gané, ya está —acota Tyler, a la vez que Jhon comienza a conducir.

—Esperen… ¿se pelearon por mi culpa? —cuestiona Agata, frunciendo el ceño—. No quiero que se peleen por mi culpa, eso me hace sentir horrible.

—No Kitty, no es tu culpa, es cosa nuestra —afirma Sam—. Si yo me meto en algo de Tyler, y él se enoja, pues tendría derecho a golpearme, eso no tiene que ver contigo.

—Sami pero… —insiste Agata, suspirando—. No me gusta que se peleen, me pone triste.

—Ya boba tranquila, no tienes que estarlo, porque nosotros estamos bien —dice Tyler, a la vez que comparte por un instante, una mirada con Sam—. Si estuviéramos peleados, no pedaleamos juntos, hasta el fin del mundo para buscarte.

Esa fue la primera vez, después de dieciséis años, que Sam escuchó a Tyler, decir una mentira, solo por evitar ver triste a su hermana, y eso se sintió tan bien, no solo para él, sino también para Jhon y Lauren, quienes desde la parte delantera de la camioneta, sintieron exactamente lo mismo, ese era un hermano mayor, protegiendo los sentimientos de su pequeña hermana.

—Okey… pero si se vuelven a pelear, me enojaré con ambos y dejare de hablarles a los dos —declara Agata, en tono serio—. Así que ya están advertidos, no hagan estupideces que los haga enojarse entre ambos.

—Cariño… interviene Lauren.

—Dime mamá.

—Quiero contarte algo que no sabes, y bueno… los chicos solo conocen un parte de esto, porque se los dije antes, cuando íbamos rumbo a buscarte.

Sam y Tyler se miran entre ellos, un poco confundidos, al darse cuenta que hay una parte del relato que no conocen.

—Okey… ¿sobre qué? —pregunta Agata, extrañada.

Mientras que Jhon, toma el brazo de Lauren y asiente, apoyándola.

—No quiero asustarte y no es una historia linda…

es que cuando aún tu no habías nacido, yo aprendí a conducir, tu padre me compró un auto y bueno…

al día siguiente de obtener la licencia, fui a llevarlo al trabajo, nosotros íbamos por el parque, ese que está junto a la segunda avenida, cuando de pronto, en medio de la vía, se atravesó un hombre que llevaba de la mano a una niña —dice Lauren, haciendo una pausa para tomar una respiración profunda.

—Okey —murmura Agata, mientras que Sam y Tyler, se llevan las manos al cuello.

—Yo frené de inmediato, no iba a mucha velocidad, pero aun así, terminé atropellando a la pequeña.

—¡Ay por Dios! —exclama Agata, sorprendida—. ¡¿Y ella se murió?! —inquiere angustiada.

—¡No cariño! Tranquila, ella solo se fracturó el bracito, pero nada más —aclara Lauren.

—Menos mal… mamá que horrible, en serio lo siento, yo me hubiera desmayado del susto.

—No me desmayé, pero la verdad es que sí quedé algo traumada con eso, porque Tyler iba sentado en el asiento trasero, y apenas era solo un bebe —confiesa Lauren, con los ojos aguados—.

A partir de ese momento, yo que ya lo consentía, por ser nuestro único hijo, comencé a sobreprotegerlo, lo cuidaba demasiado.

Porque tenía pesadillas, donde él era el niño atropellado, y eso me afectó mucho.

—Claro… entiendo mamá.

Sam y Tyler escuchan atentos, ya que esa parte, es algo que ambos desconocían.

—Por suerte, Lucy fue un increíble apoyo, ya que ella me entendía, porque tenía un hijo de la misma edad, además de que compartía mis miedos, siendo madre primeriza. La razón por la cual, ese hombre se atravesó de esa manera en la avenida, es porque acababa de secuestrar a esa niña en el parque