Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 32
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CAPITULO 32

Tyler guarda el teléfono en su bolsillo, después de unos segundos, Agata finalmente levanta la mirada, para ver a sus padres llorando.

—¡Perdón! ¡Perdón por irme! Exploté, es que… no es justo que me pasen esas cosas. ¡Yo no le hago daño a nadie! ¡Perdón! ¡No quería asustarlos…!

Agata es interrumpida por el abrazo de Jhon, quien la agarra con tanta fuerza y amor.

—¡No importa mi vida! ¡Lo único que importa es que estás bien! ¡Estás viva y con nosotros! ¡Lo demás no importa nada! —afirma Jhon.

—Tranquila mi vida —dice Lauren, uniéndose al abrazo—. Estamos felices, y no tienes que pedir perdón —añade besándola sin parar.

—¡Oye! —interviene Tyler—. Yo soy quien tiene que pedir perdón, no tú, ya lo hice con mamá y papá, ahora te pido perdón a ti.

Gata te amo, en serio te amo, pero soy un idiota y egoísta, estoy trabajando en dejar de pensar solo en mí.

Yo no me di cuenta que te haría tanto daño, no sabía que Sam te amaba, ni lo de las canciones, de todo eso me estoy enterando en este momento.

La verdad es que… solo pensé que a ti te gustaba porque Sam es lindo, no porque en realidad estuvieras enamorada de él, de esa manera. Perdóname.

—Tyler claro que me gusta, pero no es porque es lindo, sino que siempre estuve enamorada de él.

¿Cómo pensaste que ese maldito video no me haría daño?

Yo lo amo, y no he amado a nadie más, incluso hay chicos que me escriben y me invitan a salir en la preparatoria, pero yo los rechazo, y no es porque sean feos, sino todo lo contrario, Zoe dice que estoy loca por rechazarlos, pero es que yo solo quiero estar con Sami.

A pesar de que este último año fue una mierda…

yo nunca lo dejé de amar, porque no sé cómo hacerlo.

De hecho… yo me odié a mí misma, por amarlo tanto —dice Agata, con los ojos aguados—.

Tenía que verlos a ustedes dos, saliendo con otras chicas, eso…

¡Eso fue un infierno para mí! Desde que ustedes cumplieron trece años, y papá les dio permiso de salir a citas, yo me he quedado llorando en mi habitación, todas esas noches en las que sabía que él, estaba saliendo con alguien más que no era yo, era una mierda pensar que estaba besándose con otras chicas, mientras yo me moría del dolor.

—Hey perdón… Kitty, es que de hecho… yo ni siquiera sabía que él te gustara aunque fuera un poquito, hermana, si lo hubiese sabido, créeme, que aunque nos lleváramos mal, o estuviéramos peleados, algo que no haría, sería hacer comentarios delante de ti, como hablar de salir con otras chicas, o joderlos con mis inventos tontos, de que le gustan las asiáticas, son cosas que solo invento en el momento, para molestarlo, así nos jodemos nosotros.

—Entonces... ¿no era cierto? —mumura mirándolo fijamente.

—Obvio que no. Es que, no se si lo sabes, pero cuando cumpli once años, Charlie nos llevo a un evento de Cosplay allá en Florida, y mientras yo estaba emocionado por hacer una fila para tomarme una foto con los Power Rangers, Sami solo queria una foto con Makoto Kino.

—¿Y esa quién es? ¿una asiática? —inquiere algo celosa.

—¡Gata! obvio que es asiática era una cosplayer de Sailor Jupiter —explica el tocandole la pierna. Agata solo entrecierra los ojos confundida—. Boba, es la Sailor Moon, pero la de ojos verdes.

—Ah ya... okey.

—¡Vez! ¿ahora lo entiendes? yo pensando que le gustaban las asiáticas, cuando en realidad su fjación era con las chicas de ojos verdes —explica el sonriéndole.

—Bobo, lo dices solo para contentarme —afirma ella negando con la cabeza.

—¡No! ¡te lo juro!, Gatita llama a Charlie y preguntale, él no solo está de testigo, sino que en algun lado debe tener esas fotos guardas —explica él.

Jhon y Lauren a un lado de ellos aguardan en silencio, sonrien sutilmente al presenciar por primera vez como Tyler hace hasta lo imposible por alegrar a su hermana.

—Pero ahora lo único que importa es que vayas por Sami, no puedes dejarlo ir, él se muere sin ti, al igual que tú sin él —afirma Tyler, poniéndose de pie—.

Entonces… ¿te levantas o te cargo? ¡Pero no dejarás a Sam irse llorando!

¡Gata! ¡Él no te traicionó, no hizo nada malo! —reitera extendiendo su mano.

—Tyler… susurra Agata.

—¿Qué?

—Es que nunca me habías dado la mano… —murmura ella sorprendida, viendo la mano de su hermano.

—¿No? —inquiere Tyler, confundido.

—No… nunca me has tomado de la mano.

—Okey…. no me había dado cuenta, perdón por no hacerlo, pero… no es por ti, no lo tomes a mal. A decir verdad, creo le tomó muy poco las manos a las chicas con las que salgo —explica Tyler, moviendo los dedos.

Agata le sonríe, al mismo tiempo que extiende su brazo y le toma la mano, en cuanto Tyler la levanta, comienzan a correr.

—¡Papá! ¡No se pierdan! —grita él, mirando hacia atrás—. ¡Nos vemos la entrada!

—Okey cariño, vayan con cuidado y no se separen —responde Jhon viéndolos alejarse, para luego finalmente aliviado, abrazar a su esposa.

Los hermanos van tomados de la mano, avanzando lo más rápido que pueden, entre las exhibiciones de plantas.

—Eres como dice Zoe… —comenta Agata.

—¡Espera! —exclama Tyler, interrumpiéndola—. ¿Por qué demonios hablan de mí? —inquiere riéndose.

—Pues eres mi hermano, ¿por qué no lo haríamos? —replica Agata, mientras que siguen caminando rápido.

—No sé… es que yo pensé que ustedes hablaban sobre Brandon Jones —responde Tyler, en tono serio.

—Ahh… sí, obvio que también hablamos de Brandon, ese es el tema de conversación favorito de Zoe.

—Okey... ¿y que hablan de mí?

—No sé, de cualquier cosa —responde Agata, vagamente.

—Hace un momento, ibas a contarme algo que dijo Zoe sobre mí, ¿qué era?

—Bueno, es que… ella cree que tienes apego evitativo, es uno de esos términos de los que hacen miles de videos en tiktok —aclara Agata riéndose.

—¿Me está psicoanalizando o qué? —cuestiona Tyler, frunciendo el ceño.

—¡Ay no! Pero… es que sí actúas como si fueras ese tipo de persona, pero yo le dije que apostaba todo mi dinero, a que Brandon Jones era el rey del apego evitativo.

—¿Cómo estás tan segura?

—¡Porque es un jodido fuckboy! ¡Eso se nota a leguas de distancia!

—¡Kitty! ¡¿Si sabes que es un fuckboy?! —inquiere él, sorprendido.

—Claro que lo sé, ya no tengo cinco años —replica ella, entre risas—. Aunque me traten como si los tuviera. Entre nos, creo que Zac es el más cercano que conozco, aunque obviamente no se lo dije nunca a Zoe.

—Okey… es bueno que lo tengas claro, porque esa es la razón, por la que Sami casi lo mata cuando estábamos pequeños.

—Espera… ¿cómo podría querer matarlo por ser un fuckboy? Si cuando pelearon, Zac tenía como doce años. Dudo que siquiera, se hubiese podido acostar con alguien a esa edad.

En ese momento, Tyler se detiene, frenándola a ella en el proceso.

—Te lo contaré, pero júrame que no le lo dirás a papá, ni a mamá y mucho menos a Sam.

—Sí… lo juro. ¿Qué pasó?

—Y bueno… no te enojes con Zoe, porque ella no tiene la culpa de las imbecilidades de su hermano —acota Tyler.

—Claro, está bien. ¡Ya dime!

—Es que… la razón por la cual Sami se peleó esa primera vez, mientras hacíamos las pizzas, fue porque cuando él le preguntó a Zac, si en verdad te había invitado a salir y si te había dicho que tú le gustabas…

Zac no solo se lo confirmó, sino que también le comentó que  estaba esperando que fueras más grande…

para cogerte hasta que él se aburriera y luego dejarte.

—¡Qué! —grita Agata, sorprendida.

—Sí… por eso es que Sami, se le fue encima de inmediato como una bestia, se pelearon hasta que papá apareció y los pudo separar. Por eso es que odiamos a Zac y no lo podemos ver ni en pintura.

—Ay por Dios... —murmura Agata—. Me estaban defendiendo… ¿Por qué no me contaron esto? Sami nunca me dijo, siempre me dieron respuestas vagas.

—Gatita, ¿cómo te íbamos a contar eso? Sami no te lo diría, porque no te iba a irrespetar de esa manera. Además, tenías como nueve años, ni siquiera ibas a comprender la magnitud de la bestialidad que había dicho Zac.

—Claro... sí, lo entiendo.

—Bueno…. ¡Ya vamos! ¡Apúrate! —dice Tyler, halándole la mano para seguir.

Por unos minutos, los chicos continúan caminando, hasta que finalmente, logran divisar la entrada al parque, y comienzan a correr rápidamente hacia allá.

—¡Ay por Dios! ¡¿Qué pasó?! ¡¿Por qué están corriendo?! —exclama a los gritos Sam, apareciendo detrás de ellos.

En el instante que escuchan su voz, Tyler y Agata se detienen y voltean a verlo, ella se le acerca corriendo y salta de inmediato a los brazos de Sam, quien se queda en estado de shock, porque realmente se había asustado al verlos.

—¡No pasó nada! ¡Te buscábamos a ti! —explica Tyler, jadeando.

—¡Sami! ¡Perdón por irme! ¡Perdóname! —repite Agata, aferrada al cuello de él.

Sam siente como su corazón vuelve a latir, totalmente emocionado, la abraza de la cintura con fuerza.

—¡Ay por Dios! Dime… ¿estás bien? Dime sí estás bien... ¿no te hicieron nada? —cuestiona él, preocupado.

—Sí, estoy bien, aquí no había nadie —acota Agata—. Solo tengo varios cortes, porque cuando salté la cerca, caí sobre unos arbustos.

—¡Gracias a Dios! ¡Me estaba muriendo! —replica Sam, suspirando—. Me imaginaba a cosas horribles. ¡Júrame que no te iras nunca más! ¡Por favor júramelo!

—Te lo juro Sami… no me iré a ningún lado —afirma Agata.

—Bien mi vida. Déjame verte —dice Sam separándose de ella,

Él le toma la cara, le aparta una enorme cantidad de mechones de cabello mojados, del rostro, al mismo tiempo que se le queda viendo fijamente a los ojos, disfrutando como siempre, de perderse en su hermosa mirada.

—Gatita… te amo, te amo con toda mi alma y jamás podré amar a nadie más como a ti —confiesa Sam, con la voz entrecortada—. Tienes que saberlo, no puedes dudar de mi amor por ti, no lo dudes nunca más.

—Sami te amo, cada partícula de mí te ama. Te amo más de lo que nadie cree, tanto… que tienes que saber que me ha dolido cada segundo, que no te he tenido conmigo.

—¡Bueno! ¡Ya bésense pues! —exclama Tyler, riéndose—. ¡Yo los declaro novio y novia.