Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 31 #2
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CAPITULO 31 #2

—Sí claro —responde Agata, con sarcasmo—.

Después de que naciera Tyler, después de que Tyler aprendiera a caminar, a hablar, a comer solo, a ir al baño, a contar, a leer y a editar videos.

Pero ¿sabes qué? Ahora que lo pienso bien…

—añade volteando para ver a su hermano—.

Te agradezco enormemente que seas tan bueno editando videos, gracias Tyler, porque como sé que soy demasiado perfecta, irremplazable y una persona invaluable, tengo la certeza que nadie nunca será, hará, ni dará todo de lo que yo puedo llegar a ofrecer.

Yo no vine a este mundo a esto, a que me menosprecien, tener que rogar por un trato justo, que jueguen conmigo, me humillen, me traicionen o me hagan perder mi valioso tiempo, y menos aún…

a invertir todo mi esfuerzo, en personas que no me valoran y tener que conformarme con migajas.

Nadie será nunca lo suficientemente bueno, para merecer una sola de mis lágrimas.

Elijo amarme a mí misma, elijo hacerme feliz a mí, elijo solo confiar en mí, elijo ser jodidamente egoísta. ¡Por eso me elijo a mí y a nadie más!

Durante todo este tiempo, Sam se ha mantenido sentado en el piso, escuchando mientras que las lágrimas recorren su cara y se combinan con la lluvia que cae sin parar, él con su corazón hecho trizas, consigue comprender el nivel de dolor, rabia y rencor que invaden a Agata, también entiende que ella no lo va a perdonar, porque es muy orgullosa y leal.

Ella se siente completamente traicionada, y él sabe, que luego de haber visto ese video, no hay poder humano que la haga hacer cambiar de opinión.

Cada una de las frases que escuchó de la boca de ella, se sintieron como dagas en su corazón, finalmente, Sam se levanta y se le acerca lentamente. En cuanto Agata ve que se aproxima, detalla como él mete la mano a su bolsillo y saca cuatro pulseras.

—Una es para verano, otra para otoño, una para invierno y la de primavera —describe Sam las pulseras, con la vista fija en sus manos—.

La que tiene la “G”, es… por ese hermoso apodo, el que ahora no quieres que te digan.

La que dice ocho de agosto, es por nuestro primer beso, aunque solo fuera un inocente pico robado, simplemente...

lograste que me enamorara de ti —confiesa con la voz entrecortada—.

Esta dice ocho de diciembre, por la primera vez que te dije que te amaba, cumplía diez años y me regalaste un cupcake, que hiciste en tu primer horno, era de chocolate, creo que estaba medio crudo —agrega sonriendo—.

Estaba horriblemente decorado, pero no importó, era un regalo tuyo, así que lo comí todo.

Y finalmente, la que tiene una nota musical…

es porque quería que supieras, que todas las canciones que he escrito, son tuyas, literalmente, son inspiradas en ti y dedicadas a ti.

La primera canción que escribí: “Quizás juntos”, es sobre ese beso que me robaste.

“Ojos de hada,” nunca existió, la canción siempre fue “Ojos de Gata”, yo tuve que cambiar la letra, solo para que nadie supiera lo perdidamente enamorado que estaba de tí y lo mucho que te amo.

Sam se agacha y deja las pulseras en el piso junto a ella.

—Feliz cumpleaños —susurra y se aleja caminando bajo la lluvia.

Agata se queda en completo silencio, observando como Sam avanza, unos segundos después, baja la mirada, y con muchos sentimientos encontrados, se enfoca en las cuatro pulseras que están a su lado.

Jhon y Lauren se quedan agachados junto a su hija, sin decir nada, ambos se encuentran conmovidos con toda la situación, hasta que el silencio de la noche es interrumpido por Tyler.

—¡Kitty! —exclama y luego se agacha rápidamente frente a ella, agarra las pulseras del piso y se las coloca dentro de la mano—. ¡Vamos! ¡Levántate! —insiste al tomarla del brazo.

—¡No! ¡¿Por qué?! ¡No me hables! —replica Agata, viéndolo a los ojos.

—¿Cómo que por qué? ¡Vamos! ¡Tienes que ir por Sami!

—¡No! —repite Agata, moviendo el brazo para que Tyler la suelte.

—¡Por Dios! ¡Escúchame! ¡Deja de ser tan terca! Entiendo que te enojes conmigo, tienes toda la razón en hacerlo, después hablamos de eso, pero no te enojes con Sami, no ves que él te ama.

—¡No! ¡No digas eso! ¡No es cierto! ¡Así no se ama a alguien! ¡Matándome así! ¡Eso no es amor! —afirma Agata furiosa, mientras que el agua de la lluvia, cae por su rostro.

—Gata… escúchame, olvídate de lo que viste en el video, la idiota de Gia fue quien se le lanzó encima y le robó el beso a Sami —aclara Tyler, desesperado—.

Él de inmediato se volvió loco y estalló, te lo juro, si quieres llamo a Charlie o a Lucy, para que ellos te cuenten lo que pasó.

Estaban ahí y vieron todo, incluso Charlie tuvo que meterse en medio para alejar a Sami, porque estaba hecho una bestia, y no le importó estar en un evento.

¡Sami le reclamó enfurecido, le gritó que no podía besarlo, porque él tenía novia!

—¿Por qué le dijo eso? —cuestiona Agata, confundida.

—¡¿Como que por qué?! —replica Tyler, poniendo los ojos en blanco—. Ay Gatita… obviamente nadie con novia querrá que otra chica, de pronto, se te acerque a besarte la boca.

—¿Pero por qué le dijo que tiene novia? —reitera Agata, frunciendo el ceño.

—Porque Sami sí tiene novia… ¿o es que acaso tú no eres su novia? —pregunta Tyler, pero ella niega con la cabeza—. Kitty… claro que eres su novia, él te ama. ¿Es que no te das cuenta?