Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 30 #2
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CAPITULO 30 #2

—Tú ibas en tu sillita de bebé, en la parte de atrás —dice Lauren, viendo a su hijo—.

Yo estaba manejando concentrada, por el parque, que está junto a la segunda avenida, cuando de pronto, un hombre aparece, a menos de dos metros frente al auto, tenía una sudadera gris y llevaba de la mano, a una niña pequeña.

Recuerdo haber frenado con todas mis fuerzas, y lo próximo que supe...

—suelta un suspiro, antes de continuar—.

Era que había atropellado a la niña y no me acuerdo de casi nada, solo tengo destellos de tu llanto y de como yo intentaba irme desesperadamente hacia atrás para alcanzarte, pero…

no lograba llegar a ti —acota limpiándose las lágrimas.

Sam y Tyler impactados, vuelven a mirarse, aunque ninguno de los dice nada.

—Bien… como yo sí recuerdo todo, con lujo de detalles, les diré las partes que su madre no —interviene Jhon—.

En efecto, un hombre se metió dentro de la avenida, no había ningún paso peatonal, él simplemente intentaba llegar al otro lado con la niña a rastras.

Cuando se apareció delante de nuestro auto, Lauren frenó al instante, y como el hombre vio que el golpe era inminente, dio un salto hacia adelante y soltó a la niña, fue ahí cuando atropellamos a la pequeña.

De inmediato, vi que Lauren estuviera bien, luego revise atrás, tú también te encontrabas bien hijo, solo estabas asustado llorando —acota viéndolo por el espejo retrovisor un segundo—.

Enseguida, me bajé, yo cargaba mi uniforme porque iba a trabajar, esperaba encontrarme al tipo ayudando a la niña, pero en cambio, solo vi sangre y la niña llorando, cuando levanté la mirada fue que noté que el hombre salió corriendo.

—¿Dejó a su hija ahí? —pregunta Tyler, sorprendido.

—¡Qué demonios! ¿Quién hace eso? —exclama Sam, molesto.

—Esos dos fueron mis primeros pensamientos, pero el tercero, fue solo intuición policial, porque nadie dejaría a una niña herida, así que algo malo pasaba, por lo que pedí apoyo por radio.

Un señor que también había detenido su auto luego del accidente, se acercó para auxiliar a la niña, le dije que se quedara allí con ella, esperando la ambulancia y que se quedará allí, como vio que era policía, hizo lo que le pedí, así que yo comencé a seguir al sujeto, esquivando autos en la avenida.

Corrí como trecientos metros, a la vez que le ordenaba que se detuviera, pero el hombre ni se detenía, ni salía de la autopista, solo zigzagueaba, intentando perderme entre los autos.

Fue una maldita pesadilla, es una de las cosas más peligrosas que he hecho —confiesa Jhon, soltando un suspiro—- Correr entre autos que pasan a toda velocidad y que no frenan, bueno…

al final el tipo decidió saltar el separador vial, pero en cuanto lo hizo, no avanzó ni tres metros, cuando un camión lo arrolló.

—¡Qué! —gritan ambos chicos, a la misma vez.

—¡Ay por Dios! —murmura Sam.

—Bueno… para hacer corta la historia…

—¡Espera! —interrumpe Tyler, a su padre—. ¿El tipo quedó herido o...?

—Esa escena fue espantosa hijo, y obviamente el hombre no sobrevivió.

Sam y Tyler se vuelven a mirar por un instante, para luego ver a Lauren, secándose las lágrimas.

—Entonces… como ya no había nada que hacer de ese lado, corrí de regreso al auto para verlos a ustedes y a la niña.

En cuanto llegué, vi que Lauren intentaba alcanzarte, pero estaba en estado de shock, ella no se había soltado el cinturón de seguridad, por eso ella recuerda que no llegaba a ti —aclara Jhon—.

Se lo desabroché, luego la saque del coche y la senté contigo en el asiento trasero, allí ella te cargó, para que dejaras de llorar, mientras que yo fui con la niña.

Ya se escuchaba como se acercaba la ambulancia, por lo que me agaché para ayudar al hombre, quien se había quitado la camisa y solo la sostenía, sobre la herida abierta para tapar la hemorragia, él hacia lo que podía, pero yo me quité el cinturón y le hice un torniquete en el brazo, porque estaba perdiendo mucha sangre.

—¡Oh por Dios! —susurra Tyler, impactado.

—En cuanto llegó la ambulancia, se llevaron a la niña y también se presentaron dos patrullas, pero segundos después, escuché los gritos desesperados de una mujer, en cuanto me voltee, note que provenían del parque.

Al oír ese sonido desgarrador, entendí lo que había pasado, a medida que la mujer se acercaba, seguía gritando: “mi hija, mi hija, ¿dónde está mi hija?” “Mi bebé, no encuentro a mi bebé.”

—Mierda —murmura Sam.

—Lo que pasó realmente, es que ese hombre, acababa de secuestrar a la niña, se la había llevado mientras jugaba en el parque, la madre no lo notó al instante, porque habían muchos niños, pero cuando se dio cuenta que su hija no estaba, empezó a buscarla por todos lados, fue cuando ya desesperada, salió del parque gritando y ahí la escuché.

—Mamá… entonces impediste que la secuestraran —dice Tyler.

—Es verdad, si no la hubieses atropellado, ese hombre se la hubiera llevado —agrega Sam.

—Viste cariño… todos piensan lo mismo —afirma Jhon—. De hecho, lo mejor que le pudo pasar ese día a esa madre y esa niña, fue que Lauren estuviera detrás del volante, porque como recién empezaba a conducir, iba más lento que todos los otros autos —añade sonriéndole a su esposa.

—Jhon... ¿y la niña? ¿Está bien? —inquiere Sam.