Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 28 #2
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CAPITULO 28 #2

—¡No! ¡Ella no está con Zoe! —interviene Sam, pero Tyler ya se encuentra muy lejos para escucharlo.

—¿Cómo sabes eso cariño? —indaga Lauren.

—Porque Zoe está en una fiesta, la hermana de una de sus amigas del motocross, está de cumpleaños, y Kitty no las conoce. Así que obviamente, no estaba invitada. Además, tampoco iba a salir a ningún lado, porque estaba entretenida haciendo la maleta —acota Sam, a la vez que se seca las lágrimas.

Tyler continúa corriendo desesperado, hasta que finalmente se detiene frente a la casa de los Hill.

—¡Zoe! ¡Zoe! ¡Zoe! —grita reiteradas veces.

—Maldito dejavu… —murmura Zac, levantándose del piso del garaje—. ¡Lambert! —exclama mientras que se limpia la grasa de las manos—. ¡¿Qué mierda quieres ahora?! ¡Mejor ya vete! —añade deteniéndose justo bajo la puerta.

—¡Zac! ¡Dime que mi hermana está acá! No me enojaré, solo dime que está con Zoe en su habitación, cocinando, o haciendo cualquier maldita cosa —responde Tyler, hablando con rapidez.

—¡¿Qué?! ¡No! ¡La Gata no está acá!

—Solo dime la verdad, te juro que no me enfadaré —insiste Tyler.

—¡¿Pero qué carajos?! ¡Ya te dije que ella no está aquí! —reitera Zac, molesto.

—¿Puedes decirle a Zoe que venga? Necesito preguntárselo directamente a ella.

—Es que mi hermana tampoco se encuentra, y ya te dije, que la Gata no está aquí.

—¿Donde esta Zoe? —indaga Tyler, desesperado.

—¡Que mierda te importa dónde está mi hermanita! ¡Ese no es tu puto problema! —responde Zac con fuerza.

—Oye, yo solo intento conseguir a mi hermana.

—Pues no sé dónde está, hoy no la he visto y ella no está con Zoe.

—¿Estás seguro de que no están juntas? —insiste Tyler.

En ese momento, Zac nota que él tiene los ojos enrojecidos, por lo que se da cuenta, que en verdad está preocupado.

—Sí estoy seguro, yo llevé a Zoe, hace un par de horas a una fiesta, en el club de motocross, y la Gata no fue con nosotros.

—Okey… Gracias —murmura Tyler, dándose la vuelta para empezar a correr de regreso a su casa.

Mientras tanto, el resto de la familia se mantiene a la espera de alguna información nueva por parte de los policías, al cabo de unos minutos, todos ven a Tyler acercándose.

—¡No está con los Hill! Zoe fue a una fiesta en el club de motocross, el idiota de Zac dijo que él la llevó, y que no ha visto hoy a la Gata —dice Tyler, recuperando el aliento.

—¡Sam! —grita Jhon, saliendo de la casa.

—¿Qué pasó? —inquiere él, en cuando se acerca.

—Hijo… ¿Por casualidad tu sabes cual es la contraseña del teléfono de Agata?

—¡Sí! —afirma Sam.

—¿De verdad? —reitera Jhon asombrado, ya que solo le preguntó, por protocolo.

—Es 325160 —indica Sam, rápidamente.

—¡Gracias! ¡Gracias! —exclama Jhon, regresando nuevamente al interior de la casa.

—Cariño… ¿y esos números? —indaga Lauren—. No son ninguna fecha de cumpleaños, es una combinación rara.

—Pues... es que… Kitty la eligió, porque es algo que no se le olvida —aclara Sam, bajando la mirada—. Es la temperatura ideal para hornear los cupcake, 325°F – 160°C. —explica con la voz entrecortada y de inmediato, Lauren se acerca para abrazarlo.

La familia se mantiene esperando afuera, intentando contener la desesperación, después de que transcurren unos minutos, Jhon se vuelve a asomar en la puerta.

—¡Ven Sami!

Todos se miran entre sí, mientras que observan como Sam se aleja rápidamente.

—¿Por qué papá llamó solo a Sami? —cuestiona Tyler, indignado—. ¡Nosotros necesitamos saber! ¡Yo necesito saber! ¡No puedo estar así!

—Hijo tranquilo… ahí ves a tu papá, pero lo está llamando como un policía, ese es el protocolo.

Sami es su novio, así que le preguntarán algo que nosotros no sabemos, como la clave del teléfono —explica Lauren, acariciándole la espalda—.

Cariño… tu padre es muy listo, él no dejaría que otro oficial le haga esas preguntas a Sami, no quiere angustiarlo más.

Jhon espera a Sam, en el umbral de la puerta, en cuanto se acerca, coloca el brazo sobre la espalda de él, y caminan juntos hacia el comedor.

—Cariño… hoy la Gata solo se escribió contigo, y con Zoe, pero con ella solo compartió un par de memes, un video y sobre lo que ella se pondría para ir a una fiesta.

—Okey —murmura Sam, extrañado—. ¿Y recibió o hizo llamadas?

—No, solo tiene un montón de llamadas perdidas tuyas, luego un par de Lucy y las de Lauren.

—Sí, es que cuando vi que ella no atendía, me asusté y fue cuando llamé a Lauren para avisarle —aclara Sam.

—Entiendo, y dime… ¿que querías decirle cuando la llamaste?

—Pues nada... es que… yo solo me preocupé. Jhon, es que ella siempre me responde rápido los mensajes, y cuando le escribí, no recibí ninguna respuesta, por eso fue que la llamé como cien veces, para saber que pasaba —explica Sam, nervioso.

—Sí, yo vi tus mensajes —afirma Jhon.

—Lo siento —murmura Sam.

—¿Por qué? —inquiere Jhon, agarrándole el hombro.

—Por lo que decían —responde Sam, a la vez que niega con la cabeza—. Sé que le dije que quería uno de sus besos, tú… no debías leer algo así, perdón.

—No cariño, no hay problema, te aseguro que no estoy molesto. Sé que solo le escribías para reportarte, y para que ella supiera que estabas portándote bien mientras estabas en la fiesta, eso está muy bien.

—¡Comandante! —interrumpe el detective.

—Johnson —dice Jhon, girando la cabeza para voltear a verlo, notando que el detective le hace señas hacia la computadora—. Ya vengo, Sami, espera un momento.

Sam se queda cruzado de brazos, mientras que observa a Jhon, acercarse al oficial que esta con la computadora, deduce que están reproduciendo algún video, aunque él solo puede escuchar de fondo, como suena su canción “Ojos de hada”, sin poder evitarlo, inmediatamente se le aguan los ojos, al mismo tiempo que Jhon frunce el ceño.

Después de unos quince segundos, finalmente la canción se deja de reproducir, y Sam ve como el detective le murmura algunas cosas a Jhon, mientras que este solo le asiente.

—Sami cariño… ven —dice Jhon, volteando a verlo y él se acerca rápidamente—. Oye… este video lo vio Agata, yo pensé que era viejo, pero… estás con la misma ropa de hoy.

—¿Qué video? —inquiere Sam, frunciendo el ceño—. ¿Puedo verlo?

Jhon asiente, dándole la orden al oficial para que reproduzca el video nuevamente, en ese momento, Sam observa en la pantalla, como Gia posa con la pulsera, que él hizo para Agata.

—¡Maldita desgraciada! —exclama furioso, causando que todos los oficiales, volteen a verlo.

Unos segundos después, aparecen unas imágenes de él besándose con Gia.

—¡Maldita sea! ¡Qué hija de puta de mierda! —repite Sam, llevándose las manos a la cabeza.

—Sami... ¿me explicas? —cuestiona Jhon.

—Sí… es que la idiota de Gia se robó esa pulsera —responde Sam, metiendo la mano en su chaqueta y sacando cuatro en total—.

Mira Jhon… estas las hice para Kitty, es lo que le regaré de cumpleaños, yo miré varios tutoriales y aprendí a tejerlas, justamente las estaba haciendo en la fiesta, pero…

mientras que yo estaba buscando una maldita tijera, ella tomó esta pulsera negra —recalca mostrándosela—.

La idiota de seguro pensó que era para ella, solo porque leyó que tenía la letra G, pero la escribí por Gatita, no por Gia.

Y puedes ver, a todas les puse mensajes diferentes —aclara mostrándoles las pajuelas de cada una.

—Okey, entiendo eso, pero… ¿por qué la besaste?

—¡No! ¡Nada que ver! ¡Esa loca se me lanzó encima y me dio ese beso! ¡Yo de una vez me eche hacia atrás! —replica Sam—. Inclusive, papá me tuvo que agarrar, y me alejó unos metros, porque empecé a gritarle. Es que aún estoy furioso.

—Okey… —repite Jhon, mirando al Detective durante unos segundos.

—¡Jhon! —exclama Sam, agarrándole el brazo—. ¿Si me crees verdad? Sabes que odio a esa idiota, desde el día del concierto. Además, ahí estaba mamá, papá y hasta Tyler, todos vieron lo que ella hizo y como yo exploté enojado.

—Sí hijo, claro que te creo, no te preocupes —comenta Jhon, apretándole el hombro—. Ve y toma un poco de agua, ya seguimos hablando.

—Está bien —murmura Sam, dirigiéndose hacia la cocina.

A medida que se acerca al refrigerador, es que finalmente reacciona, antes, la angustia y la rabia que sintió al ver el video, no le permitieron a sus neuronas, procesar la información más rápido.

—¡Mierda! —grita con fuerza, causando que una vez más, todos volteen a verlo—. ¡Jhon! ¡¿Eso lo vio Kitty?!

—Sí —responde Jhon.

—¡No! —grita con agonía, llevándose las manos a la cabeza, mientras que da unos pasos hacia la cocina, pero de pronto, sale corriendo y sube las escaleras.

—¡Espera! —dice un oficial al darse cuenta hacia donde se dirige.

Sam lo ignora, y avanza con rapidez hacia la habitación de Agata, pero en cuanto ve la escena, empalidece de inmediato, tiene que apoyar una de sus manos, al umbral de la puerta para sostenerse.

Él comienza a llorar nuevamente, mientras que observa como dos oficiales, están adentro, fotografiando y revisando cosas en el piso.

—¡Kitty! ¡No! —exclama Sam, entre sollozos.

—Vamos hijo… tranquilo —comenta Jhon, abrazándolo por detrás—. No te angusties más, bajemos.

—¡No! ¡No! ¡Tengo que ver! ¡Déjame ver! —insiste Sam, desesperado—. ¿Por qué está el espejo roto? ¿Y por qué sus pulseras están en el piso? ¡No! —grita con fuerza, al ver que uno de los oficiales, despega la portada del disco de la pared.

—Solo quiero ver si hay alguna nota o algo dentro —responde el policía, volteando hacia la puerta.

—¡Es que sé que no hay nada adentro! ¡No toques ese disco! ¡Yo se lo di y ella no quiere que se dañe! —declara Sam.

—Cariño… no lo dañará, él solo quiere mirar, nada más —afirma Jhon, acariciándole la espalda.

—Pero es que no hay nada adentro, solo lo tiene ahí, porque es la ciudad de los gatitos —aclara Sam agarrándose la cabeza, a la vez que sorbe por la nariz—. ¡Eso la hace feliz! ¡Ay por Dios!

Sam agarra el brazo de Jhon, y lo lleva hacia el otro extremo del pasillo.

—Si Kitty vio ese video, no se fue asustada, ni la secuestraron, ella… solo esta triste, muy triste.