Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 26 #3
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CAPITULO 26 #3

Tyler nota que su amigo se acerca, así que disimuladamente, pone a grabar su teléfono, cuando Gia ve a Sam llegar a la mesa, se levanta de inmediato de un salto, lo toma por la cara y le planta un beso en la boca. Charlie y Lucy se quedan atónitos, viendo todo a solo cinco metros de distancia.

—¡Qué demonios Gia! —exclama Sam enfurecido, dando un paso hacia atrás y limpiándose los labios—. ¡Tengo novia! ¿Qué rayos te pasa? ¡Tengo novia y no puedes besarme!

Al notar el nivel de molestia de su hijo, Charlie se acerca rápidamente para intervenir, entiende la situación, pero sabe que no deben armar un escándalo, porque la chica forma parte del festival.

—Ya chicos… solo fue un mal entendido. Gia, ¿cómo estás? Te ves hermosa hoy —comenta Charlie, en un intento de calmar los ánimos.

—Gracias —murmura Gia, sintiéndose confundida y avergonzada—. Disculpa… pensé que querías... —añade viendo a Sam a los ojos—. Solo olvídalo… no sabía que tenías novia.

Charlie clava una mirada matadora en su hijo, dándole a entender que debe calmarse.

—Está bien, no pasó nada —replica Sam, suspirando—. Pero sí, tengo novia, perdón por alterarme… es que me agarraste desprevenido.

Gia asiente, mientras que comienza a desatarse la pulsera, el movimiento llama la atención de Sam, y es allí, cuando nota que el regalo que hizo para Agata, está en la muñeca de ella.

«¡Qué maldita abusadora de mierda!»

En cuanto Gia se la termina de desatar, la deja sobre la mesa sin decir nada, para darse la vuelta y alejarse.

—¡¿Qué demonios Tyler?! ¡No puedes ser tan hijo de puta! ¡No conmigo! —exclama Sam, furioso.

De inmediato, Charlie lo toma del brazo y lo aleja de la mesa, mientras que Tyler no reacciona, él solo se queda inmóvil, con la cara clavada en su teléfono, editando los videos que acaba de hacer.

—Tranquilo cariño, tienes que calmarte. No puedes discutir acá no es profesional —murmura Charlie, acariciándole el brazo a su hijo.

—¡Ya sé papá! Pero… ¡Esa mierda tampoco fue profesional! ¡¿Por qué demonios me besa en la boca? ¿Y por qué me roba mis cosas? ¡El regalo que yo hice para Kitty! —refuta Sam, frustrado.

—Tienes toda la razón hijo, pero por ahora solo respira.

—¡Y Tyler es un maldito imbécil! ¡Sabía el problema con Gia y aún así me la trae! ¡Me va a oír! —declara Sam, furioso—. ¡Y me importa una mierda que se enoje o haga un drama! ¡Eso fue una traición! ¡No puede hacerme eso! ¡Yo jamás lo pondría en una situación así!

—Oye… por ahora necesito que te calmes, hay que esperar que finalice el evento, cuando nos vayamos, hablas con él y arreglan esto en privado —añade Charlie, con voz suave—. Ahora solo siéntate, cálmate y termina de hacer las pulseras.

Tyler desde la mesa, observa por in instante a Sam, sabe que está furioso, así que decide esperar a que se calme, por lo que, se levanta de la mesa y sigue socializando con los invitados, pero lejos de su vista.

Una vez en la mesa, Sam toma la pulsera que acaba de quitarse Gia, la endereza, al mismo tiempo que niega con la cabeza.

—Mi vida… tranquilo —murmura Lucy, acariciándole el cabello—. Solo respira y toma un poco de agua.

En casa de los Lambert, los minutos pasan y Agata finalmente, después de mucha clasificación de ropa, está haciendo la maleta, cuando el sonido de una notificación en su teléfono la interrumpe. Ella se sienta en la cama y lo revisa, dándose cuenta que es un mensaje entrante.

Sami

Te extraño horrible.

En verdad necesito al menos uno de tus besos ahora mismo.

De inmediato una sonrisa se dibuja en su rostro, y ella comienza a escribir una respuesta, pero se detiene, ya que primero quiere ver, si Sam ha publicado alguna foto de la fiesta, si ha conocido alguna otra banda.

Agata ve las redes sociales de él, pero no encuentra nada, por lo que decide buscar las de su hermano.

Solo le hizo falta ver la última publicación de Tyler, para que el mundo de Agata se quiebre a pedazos, con el teléfono en la mano, y en shock, sus ojos no pueden acreditar lo que está viendo, parece una completa pesadilla.

—Esto no puede estar pasando… no, no es verdad —murmura con la vista perdida.

Agata sale de su lapsus mental, cuando escucha el sonido de una nueva notificación, al mirar la pantalla, se da cuenta que es un nuevo mensaje de Sam, pero esta vez no lo abre, sino que en cambio, lee su contenido en la barra de notificación emergente, sin dejar plasmada, la confirmación de lectura.

Sami

Necesito un beso, aunque sea uno de tus picos.

Después de leerlo, Agata estrella su teléfono contra el piso, con tanta fuerza, que la pantalla se parte.

Completamente fuera de control, ella se pone de pie, y empieza a sacar toda la ropa que había empacado, regándola por toda la habitación.

Una vez que vacía la maleta, la toma y la lanza contra el closet, provocando que se rompa el espejo junto con el armario.

—¡Yo no merezco esta mierda! ¡Ojala no hubiera nacido!—grita fuera de control, mientras que baja corriendo las escaleras.

Abre la puerta de la casa con tal violencia, que en el proceso, tumba el perchero y una lámpara, para alejarse corriendo, sin mirar atrás .