Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 25 #3
70%

CAPITULO 25 #3

—Cuando ella lo vio, de inmediato le quito las llaves de la moto y puso al cachorro en su mesa de noche, junto con su lámpara, y todos los días, antes de dormir, le hablaba al perrito, le pedía disculpas por haberlo atropellado —murmura Sam viendo hacia la puerta, a la vez que Tyler, baja la mirada al beagle en su mano, y traga grueso—.

Pero claro, eso lo sé porque Kitty me lo contó, tú no puedes decirle nada a nadie, Zoe no sabe que yo conozco esa historia.

Claro que sus padres, obviamente tampoco saben que ella hacia eso, porque si no, dudo que hicieran lo que siguió.

—¿Qué cosa? —indaga Tyler.

—Su padre en vista de que ella le quitó el llavero, pensó que no le gustó, entonces, se fue a buscar otro perrito que fuera más bonito.

Consiguió uno de una raza diferente, y pensó que ahora ella sí querría practicar, usando ese llavero, que ese sí le gustaría —comenta Sam, riéndose—.

Y bueno… apenas le dieron las llaves de la moto, Zoe de inmediato le quitó el llavero, y así pasó a tener dos perros en su mesa de noche, luego tres, cuatro y así sucesivamente.

—Ay Dios —dice Tyler, entre risas.

—Cuando ya tenía como diez perros, su papá entendió que no los quitaba del llavero porque no le gustaban, sino que era todo lo contrario, que le gustaban mucho. Por lo que le dijo, que sí empezaba a entrenar de nuevo, la llevaría una vez a la semana a la juguetería, para buscar más figuras.

—¡¿Y así la convenció?! —inquiere Tyler, sorprendido.

—Sí, por eso ahora es la vieja loca, pero no de los gatos, sino de las figuras de perritos —declara Sam, provocando un ataque de risa por parte de ambos.

—Espera… ¿por qué yo no sabía nada de eso? —cuestiona Tyler en voz baja.

—¿A ti cuando te ha importado saber cosas que involucren a la Gata y Zoe? —replica Sam, mirándolo fijamente con los ojos entrecerrados.

—Pues... nunca —responde Tyler, prensando los labios—. Pero Sami… tú sí sabias y yo no.

—Obvio, es porque sé todo sobre la Gata, hablamos mucho, sé que me cuenta cosas que no le dice a nadie más.

—Mmm... ¿confía en ti? ¿Eso es lo quieres decir? —pregunta Tyler, recordando las palabras de su padre y observando detenidamente la reacción de Sam, quien apenas escucha la pregunta, no duda en responder.

—¡Por supuesto! ¡De la misma manera como yo confío ciegamente en ella!

—declara Sam, muy seguro—. Te lo conté porque también confío en ti, así que, no puedes contarle nada a nadie, sobre ese trauma —añade señalando al beagle en la mano de su amigo, y Tyler le asiente—.

Aunque a ti no te importen las chicas y solo las ignores, a mi Zoe siempre me cayó bien, sí, está medio loca, es temeraria, pero adorable.

—Bueno… tienes razón con lo de temeraria, no sabía que ella montaba moto desde los seis años, nunca la vi hacerlo.

—Porque aún no tiene licencia, solo maneja en el motocross, pero Kitty me contó que el padre de ella, le mostró la foto de la moto que ya le compró de regalo por sus dieciséis años. ¡Hey! ¡Pero eso también es un secreto! —aclara Sam—. ¡Zoe no sabe nada! ¡Así que no puedes decírselo!

—¡Eso es genial! —agrega Tyler, con una sonrisa.

—Sí, por cierto… ahora que lo pienso, que ella te haya dado uno de sus perritos, es por una de dos cosas.

O porque le dio muchísima lástima, ver cómo te desmayabas hoy, o porque la traes bobita —bromea Sam, riéndose—.

Es que la vieja loca de los perritos, jamás regalaría una de sus preciadas figuras.

Tyler niega con la cabeza, a la vez que pone los ojos en blanco y se ríe.

En ese momento, ellos escuchan a las chicas subir por las escaleras, por lo que rápidamente, Tyler gira el torso, extiende su brazo y coloca el perrito en su mesita de noche, justo al lado de la lámpara de lava, se le queda viendo un pequeño instante, para luego voltearse, en el momento en que las chicas entran.

—¡Ay por favor! ¡Qué espectáculo de palomera!—comenta Sam, tontamente.

—Sí, que bueno que te guste, me la regaló un amigo —replica Agata, sentándose en la cama con Zoe.

—¡Uh! ¡Qué envidia! Tienes suerte… al menos tienes un amigo, con buen gusto eligiendo palomeras —afirma Sam, tomando un puñado de palomitas.

—¡Y suerte de que no sea mezquino! —recalca Zoe—. Yo me tengo que conformar con las palomeras de cartón, nunca me tocó uno que esté dispuesto a invertir en esos lujos.

—¡Ay pobrecita! —replica Tyler, riéndose.

Zoe lo escucha, toma un pequeño puñado de palomitas, y se lo avienta al rostro, provocando que los demás se rían.

—¡Gracias! ¡Servicio a domicilio! —dice Tyler, comiéndose una palomita que cayó sobre su brazo—. Esta es la clase de lujos que merezco, cuando estoy convaleciente —bromea viéndola.

Zoe pone los ojos en blanco por un instante, seguidamente, ella estira su mano para recoger un par de palomitas que quedaron en la cama, cuando le llama la atención la mesa de noche, y se queda congelada, observando la figura del Beagle, junto a la lámpara.

El único que se da cuenta, es Tyler, quien voltea hacia la mesa, comprendiendo que es lo que ella está observando, incluso, cree saber lo que está recordando.

—Para que se ponga gordito —comenta  Tyler, estirando el brazo y colocando una palomita frente al perro.

Zoe sale de su lapsus mental, lo mira a los ojos y le sonríe.

—¡Entonces! —dice ella, levantando la voz y desviando la vista—. ¿Miramos la de terror o mejor vemos una película porno?

Los chicos estallan de risa ante ese comentario.

—¡Ay por Dios! ¡Estás loca! —exclama Tyler.

—¿Por qué? Si claro… cualquiera cree que ustedes no las ven, me interesa escuchar las opiniones masculinas. Sería interesante ver que parte sí les gusta y cuáles no.

—¡Zoe! —replica Agata abriendo los ojos sorprendida, a la vez que le tira algunas palomitas.

—¡¿Qué?! ¡Cómo si ellos no vieran ochocientas millones de veces más videos porno que nosotras!

—¡Qué! —responde Sam y Tyler al unísono, mientras se ríen sin parar.

—Esperen… ¿por qué las ven juntas? Eso es tan raro —agrega Sam entre risas, a la vez que Tyler, le da golpes al colchón.

—Bueno… porque no hacemos las mismas asquerosidades que ustedes al verlas.

Es con fines de entretenimiento, y a decir verdad, adelantamos gran parte, porque casi nada nos gusta, somos difíciles de complacer —acota Zoe—.

Entonces de diez minutos, quizás miremos minuto y medio.

Sami… ya pon una, así nos dicen cuales son sus partes favoritas y las que no —reitera muy seriamente.

Mientras que Agata, está completamente roja y los chicos, no pueden parar de reírse.

Abajo en la cocina, Jhon y Lauren escuchan el escándalo de las risas de los muchachos, se miran entre sí y sonríen.

—Amo ese sonido —afirma Lauren—. Oírlos reír a todos juntos y estar así, es genial.

—Sí amor —responde Jhon, comiendo un par de uvas—. Oye cariño… ¿notaste la cara de Ty al ver la figura de Rockie?

—¡Sí! Eso fue tan tierno.

—Fue un lindo gesto de Zoe, ¿cómo haría para saber que a Ty le gustaría tanto? Sin duda eso me sorprendió.

—Pues… ella es una hermosa cajita mágica, hace feliz a todos. Es una chica lista y observadora —comenta Lauren.

—Además de temeraria —bromea Jhon, entre risas—. Por Dios amor, jamás me imaginé verte montada en una moto, es que te veías tan sexy —declara abrazándola, y ambos se ríen.

De regreso a la habitación, los chicos intentan calmarse después de varios minutos de risas sin parar.

—¡Ya va! ¡Tengo una pregunta! —interviene Tyler—. ¿Por qué la adelantan? No lo entiendo… ¿solo quieren ir al acto sin la previa de la historia?

Sam explota de risa nuevamente, mientras que Agata lo mira, ella se siente tan avergonzada, pero aun así, se ríe.

—¡No bobo! ¡Todo lo contrario! —responde Zoe—. Adelantamos las cien posiciones innecesarias, es más entretenido el comienzo, ver cuando el chico se desviste, esa es nuestra parte favorita. O cuando sí parece, que tienen una conexión, y que no son solos dos actores porno, cogiendo porque les pagan.

Todos continúan riéndose sin parar después de oír ese comentario de Zoe.

—Es decir… ¿Qué les aburre que no se vea real? —cuestiona Tyler.

—¡Exacto! —responde Zoe, muy segura.

—Okey… eso sin duda es información interesante —comenta Tyler sonriéndole, completamente rojo de tantas risas.

—¡Ah! ¡Y también descartamos los videos de inmediato, si vemos aparecer pelos en la escena! ¡Es asqueroso! —exclama Zoe, provocando que todos vuelvan a estallar en carcajadas.