Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 25
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CAPITULO 25

Zoe maneja a toda velocidad, hacia la casa de los Lambert, la preocupación y la angustia, la embargan por completo.

—¡Carajo! ¡Carajo! —repite Zoe, mientras que conduce con el corazón a punto de salírsele, por los nervios.

Al llegar, de inmediato ve la camioneta de Jhon y se estaciona detrás de ella, se baja de la motocicleta, corre hacia la puerta, y entra de golpe.

—¡Lauren! ¡Lauren! —grita Zoe, desesperada.

—Hola cariño… ella justo acaba de entrar al baño, se está duchando —responde Jhon mirando su computadora, sentado en el comedor.

—¡Jhon! ¡Ven ya mismo! ¡Tyler se desmayó!

—¡Qué! —exclama él levantándose, mientras que ve a Zoe correr hacia afuera—. ¿Qué pasó? ¿Dónde está? —inquiere alcanzándola.

—Frente a mi casa —explica ella, subiéndose en la moto—. ¡Vamos! ¡Súbete rápido!

—¡Ah! ¿Pero tú sabes manejar?

—¡Sí Jhon! ¡Ya móntate! ¡Papá me enseñó a los seis años!

—¡Ay carajo! —murmura Jhon, montándose en la moto.

En cuanto Zoe se asegura que se subió, la enciende y arranca.

—¿Qué fue lo que pasó?

—Estábamos hablando, pero él estaba pálido, de repente se desmayó, cuando lo toqué, me di cuenta que estaba frio, luego vi una lata de energizante a un costado. Me da miedo que tenga taquicardia o alguna mierda de esas —responde ella en voz alta, para que la escuche sobre la brisa.

A medida que se van acercando a casa de los Hill, Jhon observa a su hijo tirado sobre el pasto del jardín, y a Zac, sosteniéndole las piernas en el aire.

—¡Mierda! ¡Ay por Dios! —exclama Jhon, incrédulo al ver la escena.

Finalmente Zoe detiene la moto frente a los chico, y de inmediato Jhon se baja, caminando hacia su hijo.

—¡Maldición! —susurra Zac, al verlo acercarse.

—Cariño… —dice Jhon en voz baja, agachándose—. ¡Tyler! ¡Ty! ¡Hijo! —insiste dándole varias cachetadas suaves.

Al ver que no reacciona, le revisa la boca y la lengua, luego mete su mano al bolsillo de su camisa.

—¡Mierda! ¡Zac! ¡Dame tu teléfono! —ordena Jhon, levantando la mirada.

—No lo tengo aquí, está adentro.

—¡Zoe! ¡Tu teléfono! —repite Jhon, desesperado, ella de inmediato se acerca, y se lo entrega—.

Escúchame bien, regresa a mi casa, no sé dónde mierda dejé el mío, puede que en la cocina o en la sala, búscalo, sube al baño y toca suavemente la puerta.

Por favor no asustes a Lauren, pero necesito que sepa lo que está pasando, se sutil, no la alteres, ¿puedes hacerlo?

—Sí claro —afirma Zoe con seguridad.

—Yo me quedo con tu teléfono, ¿cuál es la clave?

—Es 281422 —responde ella, antes de alejarse, para subirse de nuevo en la motocicleta, e irse conduciendo, a la vez que Jhon llama a emergencias.

—Zac… ve adentro y tráeme alcohol rápido

—Okey —susurra Zac, corriendo al interior de la casa, mientras que Jhon sostiene las piernas de su hijo en el aire.

Zoe llega nuevamente a la residencia de los Lambert, comienza a buscar el teléfono de Jhon, nota uno sobre el mesón de la cocina, pero cuando detalla la funda, se da cuenta que es el de Tyler, después de unos minutos, finalmente lo consigue, junto a la laptop, debajo de una carpeta, en la mesa del comedor, ella lo toma y sube corriendo las escaleras a la planta superior.

—Lauren, soy Zoe —dice ella, tocando la puerta de la habitación, pero no obtiene ninguna respuesta—. Carajo… todavía se debe estar bañando —murmura angustiada.

Zoe se queda pensativa durante unos segundos, cruzándose de brazos.

—No puedo tocarle la puerta del baño, porque entrará en pánico, y sabrá que algo malo pasó.

Transcurren un par de minutos, y ella decide volver a intentar.

—Lauren… soy Zoe —indica mientras toca.

—Voy cariño —responde Lauren abriéndole, al mismo tiempo que se coloca una camiseta.

—Ponte los zapatos y ven —indica Zoe, hablándole con rapidez—. John me dijo que te buscara, es que Tyler está sintiéndose mareado.

—¡Qué! —exclama Lauren angustiada, y se devuelve a buscar sus zapatos.

—Tranquila —añade Zoe con voz suave, al verla sentarse en el borde de la cama.

—¿Por qué no me dijo nada? Y yo aquí colocándome cremas como si nada.

—Es que estabas bañándote, la verdad no le dio tiempo de decirte, por eso vine yo a avisarte.

—Pero… ¿está bien? ¿Qué tiene?

—Bueno… creo que se le bajó la tensión, o algo así, estaba pálido y frío.

—¡Ay por Dios! ¡Eso es porque no comió nada! —aclara Lauren poniéndose de pie y sale de la habitación.

—Mierda —murmura Zoe, al entender que Tyler se tomó el energizante en ayunas, lo cual no fue una buena idea con su estómago vacío.

—¿Qué pasó? —cuestiona Lauren, alcanzando a oírla, mientras que ambas bajan rápidamente las escaleras

—Que si él no comió, de seguro se le bajó la tensión —acota Zoe—. Oye, ¿tienes tu teléfono? Yo tengo el de Jhon, que me dijo que se lo llevara.

—¡Ay si! ¡Ya lo olvidaba! —replica Lauren, caminando hacia al living para buscarlo.

En cuanto salen al jardín, Zoe se sube a la motocicleta mientras que Lauren va detrás de ella.

—¡Súbete! —indica Zoe, encendiéndola-

—¿Sabes manejar? —cuestiona Lauren, sorprendida.

—Sí tranquila, se hacerlo desde que tengo seis años.

—¡Ay por Dios! ¡Nunca te he visto manejando!

—Porque no tengo licencia aun, solo manejo dentro de los circuitos de carrera y en las prácticas. ¡Ya súbete! —insiste Zoe.

—¿No me vas a dejar caer, verdad? Es que nunca me he subido a una motocicleta —dice Lauren, nerviosa.

—No tranquila, iré lento, y nunca he dejado caer a nadie. Además, esto es plano, por lo que es más fácil manejar acá, en la pista son puros obstáculos, montañas y fango.

—Okey —murmura Lauren, montándose.

—Tú solo abrázame y procura siempre mantener los pies apoyados allí —indica Zoe, señalándole—. No los muevas en ningún momento, ¿sí?

En cuanto Lauren asiente, Zoe arranca la motocicleta, solo que esta vez, va más despacio que cuanto fue con Jhon. Al acercarse a casa de los Hill, las chicas observan a Tyler, acostado en el piso, acompañado de dos paramédicos, quienes están agachados junto con Jhon.

—¡Ay por Dios! —exclama Lauren, angustiada.

Jhon voltea en cuanto escucha la motocicleta, al ver que está cerca, se pone de pie y camina hasta allá para ayudar a su esposa.

—¿Qué pasó? ¿Qué tiene? —inquiere ella, preocupada.

—Tranquila… solo se desmayó, pero ya está reaccionando —dice Jhon, tomándola de la cintura y ayudándola a bajar de la motocicleta—. Ty está descompensado, pero no es grave, no te angusties.

—Ten Jhon —interrumpe Zoe entregándole su teléfono—. También traje el de Tyler —añade apagando la moto.

—Gracias cariño, lo hiciste increíble, en serio te lo agradezco mucho —comenta Jhon, devolviéndole el de ella.

Zoe asiente, a la vez que se baja de la moto, mientras que Lauren, se acerca hacia donde se encuentra Tyler, quien ahora está, sobre una camilla, ella le acaricia la cabeza mientras le colocan solución  intravenosa.

Al cabo de unos segundos, Zoe observa como comienzan a subir a Tyler a la ambulancia, ella se cruza de brazos mientras que detalla, como Lauren y Jhon, suben junto a su hijo.

—¡Zac! ¡Llévame con ellos al hospital! —ordena Zoe, tomando la camiseta del césped y pasándosela a su hermano.

En cuanto la ambulancia comienza a avanzar, Jhon voltea la cabeza hacia la ventana trasera durante un instante, para darse cuenta, que Zac y Zoe van siguiéndolos en la motocicleta. En cuanto llegan al hospital, Tyler es ingresado y atendido de inmediato.

Por su parte, los hermanos Hill se quedan sentados en la sala de espera, aguardando por alguna información, luego de unos veinte minutos, ellos ven salir a Lauren hablando por teléfono, cuando ella finaliza la llamada, se les acerca.

—Chicos… ya le suministraron fluidos y se le estabilizó la presión, se encuentra mejor —informa Lauren, sonriéndoles—. Gracias por ayudarlo, en verdad… se los agradezco de todo corazón.

—No tranquila, no agradezcas. Lo importante es que Ty esté mejor —afirma Zoe.

—Sí, por lo pronto... —comenta Lauren, cuando es interrumpida por Jhon, quien aparece en la puerta.

—Cariño… ven, la doctora quiere preguntarte algo.

—Ya vuelvo —dice Lauren, dándose la vuelta y alejándose, pero Zoe se levanta rápido, apura el paso y la alcanza.

—Lauren pero… ¿ya está consciente?

—Sí cariño, aunque débil aún.

—Okey... ¿puedes darle esto? —pregunta Zoe, metiéndose la mano al bolsillo y sacando el llavero en forma de perro.

—Aww… es Rockie —agrega Lauren, tomando la figura—. Sí, claro que se lo daré. Gracias cariño.

Zoe le sonríe y regresa con su hermano, mientras que Lauren, atraviesa las puertas, luego avanza por varios pasillos, hasta que llega a la sala donde se encuentra Tyler con Jhon, al entrar, ella se acerca a la camilla, de inmediato nota que él tiene los ojos cerrados, pero de igual manera, se inclina y le da un beso en la frente.

—Mamá —murmura Tyler—. Estoy muy cansado, me pesan los ojos.

—Lo sé cariño, te sentirás mejor cuando te terminen de pasar la solución —explica Lauren, acariciándole el cabello.

—Señora Lambert —comenta la doctora desde la puerta.

—Enseguida voy —responde Lauren, volteando a verla para luego regresar la mirada hacia su hijo, quien continúa con los ojos cerrados.

Delicadamente, ella le abre la mano y le coloca el perro sobre la palma, Tyler sin mirar, palpa el objeto y abre un poco los ojos, observa su mano y luego hace contacto visual con su madre sonriéndole, para volver a cerrar los ojos sin decir nada.

Lauren por su parte, camina hacia la puerta para conversar con la doctora, mientras que Jhon, termina de enviar un mensaje y se acerca a la camilla, haciéndole caricias a uno de los brazos de su hijo.

—Pá… me duele la cabeza —murmura Tyler, haciendo una mueca.

—Sí hijo, eso es porque te golpeaste al caer, pero tranquilo, no fue muy fuerte. Por suerte te amortiguaron unos pequeños setos.

Jhon se da cuenta que Tyler está moviendo algo en su mano, aún con los ojos cerrados, por lo que se acerca un poco más, y es ahí, cuando  detalla la figura del perro, observa con atención, como aún con los ojos cerrados, él la mueve entre sus dedos.

—Hijo… ¿ese es Rockie? —inquiere Jhon y Tyler asiente—. Está increíble, ¿dónde lo conseguiste?