CAPITULO 24 #3
—Perdón… —murmura Tyler, volviendo en sí, al sentir que lo tocan—. Es que no escuché.
—Que hace un momento, te dije que te tenía un regalo. Entonces… ¿quieres verlo? O como ya eres una súper estrella, inalcanzable para una simple mortal, ¿no puedo acercarme a darte una bobería de cinco dólares? —pregunta Zoe riéndose, pero él apenas le sonríe.
—¿Me compraste algo de cinco dólares?
—Sí, de hecho, gasté diez, porque compre dos. Lo vi y me enamoré, pero primero pensé que te gustaría a ti.
—Okey… Se oye como un regalo genial de cinco dólares —comenta Tyler, agarrándose el cuello.
—¡Sí! ¡Lo amarás! Por si no lo sabias… puedo ver el futuro instantáneo, es decir, el que está próximo a pasar.
Tyler a pesar de su hecatombe mental, deja que una sutil sonrisa se dibuje en su rostro al escucharla, mientras que Zoe, mete la mano en el bolsillo de su pantalón, y envuelve dentro de su puño el regalo, para luego extender el brazo hacia él.
—Wow… es enorme —añade él, viendo el puño cerrado de Zoe.
—Confía en el proceso, estás por amarlo… ya lo veo venir. Ahí viene… Tres... dos... uno —cuenta ella, abriendo la mano y dejando extendida la palma.
—¡Es Rockie! —acota Tyler sonriendo, mientras que observa el llavero, con la figura de un perro de raza Beagle.
—¡Sí! ¡Es el chiquito!
—Es genial… lo amo —dice Tyler, voz baja.
—¡Viste! ¡Soy la mejor! —afirma Zoe, entre risas.
Mientras tanto Tyler, se queda con la mirada fija en el perro, a la vez que su cabeza, está sucumbiendo con tantos pensamientos, él se siente completamente agobiado.
—Oye… ¿qué tienes? —inquiere ella extrañada, pero él solo niega con la cabeza—. Si no te gusta, no importa… me lo quedo y tengo dos Rockies.
En ese momento, Tyler se cubre la cara con ambas manos, Zoe al verlo, se da cuenta que no está así por el llavero, por lo que se le acerca aún más y lo abraza, él de inmediato le devuelve el gesto, además de que hunde el rostro en el cuello de ella, mientras que las lagrimas corren libremente por sus mejillas.
De regreso en la casa de los Hill, Zac se mantiene en la ventana observando a su hermana, cuando ve como ella se acerca a Tyler, se enfurece.
—¡Maldito hijo de puta! —exclama, caminando rápidamente hacia la puerta, sale a toda prisa hacia donde están ellos en el jardín—. ¡Aléjate de mi hermanita! —grita quitándose la camiseta y dejándola caer al pasto.
En ese instante, Zoe y Tyler, se dan cuenta de lo que ocurre, al mismo tiempo que Zac toma el brazo de su hermana y la aparta con fuerza, alejándola de Tyler.
—¡Maldito hijo de puta! —reitera Zac, empujándolo con ambas manos hacia atrás.
Debido al estado en el que se encuentra, Tyler pierde el equilibrio y cae de espaldas al piso.
—¿Qué te pasa imbécil? —grita Zoe—. ¡Él es mi amigo! ¡¿Qué demonios te ocurre?! ¡Pareces un desquiciado!
Zac ignora los gritos de su hermana, mientras que se cuadra, él sabe que Tyler es un luchador, y que es más fuerte que él, por lo que tiene que estar bien posicionado, para recibir el contra ataque, pero cuando pasan unos segundos, se da cuenta que esa respuesta nunca llega.
Tyler se queda tirado en el suelo, sin reaccionar de ninguna manera, cuando Zoe lo nota, de inmediato se agacha a su lado, ella conociendo su carácter, sabe que con una mínima chispa explota, por lo que deduce que su falta de respuesta, es una señal de alarma.
—¡Ven pues! ¡Maldito hijo de puta! —incita Zac, colocando sus manos sobre los muslos, listo para pelear.
—¡Mierda! —exclama Zoe, en cuanto se da cuenta que Tyler tiene los ojos cerrados—. ¡Ty! ¡Tyler! —dice preocupada, dándole palmaditas en la cara.
—¡No te hagas el muerto! ¡Cobarde! —insiste Zac furioso, cerrando los puños.
—¡Zac! ¡Ya cállate! ¡No me dejas pensar! —replica Zoe, angustiada—. ¡Tyler! ¡Oye despierta! —repite tocándole la cara—. ¡Carajo! ¿Por qué estás tan frio?
Zoe comienza a mirar hacia los lados preocupada, hasta que una lata de energizante vacía, que se encuentra junto al pie del árbol, llama su atención.
—¡Ay por Dios! —exclama ella, tomándole las piernas a Tyler, y de inmediato se las levanta—. ¡Zac! ¡Ayúdame a sostenérselas! ¡Está desmayado! ¡Tengo que ir por sus papás o llamar a una ambulancia!
—¡¿Qué?! ¡No! —replica él, cruzándose de brazos.
—¡Maldita sea Zac! ¡Mira! ¡Se tomó una de esas malditas bebidas! —explica Zoe, señalando hacia la lata—. Ya he visto noticias, de chicos jóvenes que se infartan con esa mierda, y Tyler está pálido y frío.
—¡Carajo! —murmura Zac, acercándose para sostenerle las piernas.
Por su parte, Zoe mete su mano en el bolsillo del pantalón de su hermano, y toma las llaves de la motocicleta.
—Pero no les digas a Jhon, solo a Lauren, y no comentes que yo lo empujé. Van a creer que es mi culpa, ¿si entiendes?
—Claro que entiendo, no soy idiota —replica Zoe, subiéndose a la moto y la enciende—. Quédate tranquilo, que esto no es tu culpa. ¡Ya vengo! ¡Mantenle las piernas arriba! ¡Háblale para que se despierte!
Zac asiente, mientras que observa como su hermana arranca a toda velocidad en su moto, y se aleja por la calle.