CAPITULO 23 #3
—Okey... —responde Agata pausadamente, algo confundida.
—También necesito… que armes tu maleta —agrega Lucy, sonriéndole.
En ese momento, Agata se queda inmóvil, al mismo tiempo que abre los ojos a más no poder, con el ceño fruncido.
—¿Mi maleta? —cuestiona ella, mientras que sus pensamientos van a toda velocidad.
«¡Ay por Dios! ¡Ay por Dios! ¿Nos iremos de viaje? ¿Iré de viaje con ellos?»
—Sí cariño, vas a necesitar tu equipaje, porque… para tus dieciséis años, haremos un tour en Florida —explica Lucy.
—¡¿Un tour?! ¡¿Por Florida?! ¡¿Yo iré a Florida?! ¡¿Con ustedes?! —inquiere Agata rápidamente, casi sin respirar, a la vez que voltea a ver a Sam, con las comisuras de sus labios descendiendo.
—¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Y sí! —responde Sam a todas las preguntas, con una enorme sonrisa en el rostro.
—¡Noooo! —replica Agata triste, negando con la cabeza, a la vez que le corren lagrimas por las mejillas.
En cuanto la ven así, todos se quedan completamente descolocados con su reacción.
—Hey… —susurra Sam, limpiándole el rostro a Agata—. ¿No que?
—¡No iré Sami! —dice ella, sorbiendo por la nariz.
—¿Cómo que no irás? ¡Claro que sí! Bueno… a menos que no quieras —afirma él, confundido.
—¡Obvio que quiero! ¡Pero sabes que no me dejarán ir! —acota ella, entre sollozos.
—No cariño, no llores. Por supuesto que sí te dejaran ir —afirma Charlie.
—¡Sí mi vida! Tranquila, que ya tus papás saben, yo tengo meses planificándolo —aclara Lucy.
—¿Meses? ¿Me dieron permiso? ¿De ir sola, sin ninguno de ellos? —cuestiona Agata, limpiándose el rostro.
—Claro, pero no viajarás sola, sino con nosotros tres. ¿O prefieres irte sola? —inquiere Lucy, tomándola de la mano.
—¡Ay por Dios! ¡Quiero ir con ustedes! —exclama Agata emocionada—. ¿Tú sabías? —pregunta sorprendida, volteando a ver a Sam.
—Sí Kitty —responde él, asintiendo—. Mamá no ha hecho más que planificar el tour, inclusive, yo le sugerí varios sitios a los que quiero que vayamos.
—¡No puedo creerlo! ¡Estoy tan feliz! Gracias —dice Agata, mirando a Lucy—. En serio gracias… este es el mejor regalo que he recibido en mi vida… debo estar soñando.
—No me agradezcas mi vida, más bien, prepárate, porque tenemos mucho que ver y que probar —comenta Lucy.
—¿Probar? —replica Agata, riéndose.
—De hecho, te diseñé una agenda para el tour, así la tienes de recuerdo, y en ella, podremos calificar como en un ranking, donde añadiremos estrellas, desde lo mejor a lo peor, según nuestro refinado paladar —explica Lucy, sonriéndole tontamente—.
Además, te compré una cámara instantánea, para que pegues las fotos.
—Espera… no entiendo —murmura Agata, casi sin parpadear.
—Pues como cumples dieciséis años, literalmente, haremos el tour de los dulces dieciséis.
Vamos a visitar las mejores dieciséis pastelerías de toda Florida, donde están incluidas, fábricas de chocolates, heladerías, reposterías y mucho más —explica Lucy—.
También vamos a ir a los dieciséis mejores restaurantes de comida latina, de los cuales, Charlie es un experto, y por último, iremos a los dieciséis más hermosos lugares, estos fueron añadidos por Sami.
—¡Ay por Dios! ¡Me encanta! ¡Amo todo ese plan! Es perfecto… suena como un gran tour. Gracias… no puedo creer, que hicieran todo esto por mí —confiesa Agata, sorprendida.
—¿Cómo qué no? —replica Sam.
—Es que… yo no me esperaba nada así. Si lograban invitarme a salir a un restaurante acá mismo…
ya era mucho para mí. De verdad… aún no puedo creer, que mis papás me permitan ir.
Esperen… es que son mucho lugares, dieciséis por tres…
—murmura Agata, mientras que piensa durante un instante—.
¡Son cuarenta y ocho lugares! ¡¿Haremos todo eso en un día? ! —inquiere confundida.
—No Kitty, claro que en un día no. ¿Cómo podríamos comer tanto? — bromea Sam.
—¿Eso quiere decir que me quedaré a dormir allá? —cuestiona Agata, viendo entre Sam y Lucy—. ¿Son varios días?
—Claro, haremos las cosas con calma, porque tienes que conocer todo bien, no vamos a ir apurados. Yo planifiqué para que fuera una semana completa —aclara Lucy, sonriéndole.
—¡¿Una semana?! —repite Agata, incrédula—. ¿Estás segura de que me dieron permiso de irme de la casa por una semana completa?
—Sí cariño, porque irás conmigo —acota Lucy, tomándola de la mano para asegurarle—. Es mi regalo de cumpleaños, ¿por qué no te dejarían? Eso no tiene sentido. Jhon y Lauren, saben que te amo con toda mi alma y que te cuido tanto como ellos.
—¡Ay por Dios! ¡Debo estar soñando! Nunca me había pasado algo tan genial —Agata murmura esto último, mientras que se limpia las lágrimas que corren por su rostro.
—Hey… ya no llores más, sabes que no me gusta —susurra Sam, apretándole la pierna por debajo de la mesa, con suavidad.
—Pero es que… estoy muy contenta, nunca me había sentido tan feliz. Me siento tan… amada. Gracias —dice Agata, viéndolo a los ojos.
Por su parte, Sam le sonríe a la vez que traga grueso, ya que por dentro se siente completamente destrozado, al oírla agradecerle por hacerla sentir amada.