Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 18 #4
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CAPITULO 18 #4

—Ty… en verdad lo intenté, pero ella me ganó, Kitty me superó, y caí rendido ante ella.

¡Carajo! —exclama Sam, frustrado—. ¡Estoy tan jodidamente enamorado, que a esta altura, no tuve más remedio que asumirlo!

¡Entiéndeme! —confiesa, secándose las lágrimas—.

Así que por favor, deja de decir, y de tan siquiera pensar, que yo solo me la quiero coger. ¡Porque eso no es verdad!

—¡No puedes amarla! ¡Arruinarás todo por lo que hemos trabajado! —exclama Tyler, negando con la cabeza y colocando la bandeja sobre la cama—. ¡Todo por lo que nos hemos esforzado! ¡Lo tirarás a la mierda por ella! —añade enojado.

—¡Claro que no! ¡Nada ha cambiado! —afirma Sam, resoplando—. ¡Todo sigue igual! Bueno… corrijo, para mí todo mejoró, ahora estoy feliz, o lo estaba, hasta que ayer empezaste a odiarme.

—¡No te odio! ¡No puedo hacerlo! —afirma Tyler, levantándose.

—¡Genial! —dice Sam, sarcásticamente—. Eso es un avance.

Ty, yo no te odio, es solo que no soporto el hecho de que la irrespetes.

Y tienes que saber, que aunque Kitty no se hubiera fijado en mí, ni yo en ella…

aun así, me enojaría contigo, y la defendería si hablaras de ella, de esta manera tan irrespetuosa.

—Yo solo necesito que todo siga como antes, éramos tú y yo contra el mundo.

¡No la quiero con nosotros! —dice Tyler resoplando, a la vez que se deja caer sobre la cama—.

Ella será una maldita distracción, arruinará nuestros planes.

Defiéndela lo que quieras, pero… entiende, yo no me meto en sus asuntos, así que no quiero que se inmiscuya en los míos.

¡No tiene derecho a meterse en mi vida! ¡Quiero que sepas que yo no seguiré en la banda, si las cosas van a cambiar! ¡No me sentiría a gusto!

—¡Nada va a cambiar! ¡Ya te lo dije! —acota Sam, frustrado.

—Me juras que le pondrás límites y que no estará entrometiéndose en nuestros arreglos, ni cambiando nuestros planes, o auto invitándose a la gira de medios.

Que ella no nos interrumpirá mientras que estemos editando, componiendo, ensayando, que no se acercará cuando trabajemos.

¿Estás seguro que no dejarás nada de lado por cumplirle algún capricho?

¿Qué no volverás a dejar tirado un ensayo por llevarla a comprar sus putos ingredientes?

Sam escucha atento a las palabras de Tyler, analiza cada palabra en su mente, mientras que piensa todos los argumentos que tiene para debatirlo.

«¡Maldición! Tengo que dejarlo ganar en algo, si ya mediamente logré que aceptara mi relación con Kitty…

es que eso, en este momento, es más que suficiente para mí.

Además, ya le dije tantas verdades dolorosas, que no quiero hacerlo más leña, no puedo abusar, solo necesito avanzar y salir de este maldito punto muerto, tengo que ceder en algunos aspectos, aunque no esté de acuerdo con la mayoría de sus argumentos.

¡Carajo! Es que no puedo presionarlo más, al final del día, sé que es mi culpa, yo fui el causante de toda esta mierda, es por mí que se arruinó la dinámica de la banda, fui yo quien cometió la osadía de enamorarse de su hermana menor. » Sam solo traga grueso y suspira.

—Oye… tienes razón —afirma Sam en tono tranquilo, mirándolo a los ojos.

—¿Lo dices en serio? —cuestiona Tyler sorprendido, abriendo los ojos perplejo, sin poder creer que haya ganado la discusión,

«¡Pero qué demonios! Sam nunca se calla, nunca da su brazo a torcer, siempre defiende su punto de vista a muerte… y aun así, ¿me dio la razón? Vaya… esto sí que no me lo esperaba. Pues… entonces sí tengo razón en todo lo que dije sobre la idiota de la Gata.»

—Sí, claro, tú estás en posición de exigirme, y en verdad te pido perdón, por no haberte avisado que iría con ella al supermercado.

No fue porque no me importaras, la verdad es que…

pensé que estabas dormido y odiándome, por eso no te escribí, pero no volverá a pasar.

Eres muy importante para mí y tienes derecho de poner límites.

—Bien… que bueno que nos entendemos. Entonces, tienes que hacer un horario de nuestro cronograma y dárselo, para que ella sepa que no puede interrumpirnos, a menos que la casa este en llamas.

El tiempo de la banda, es solo nuestro y de nuestro equipo de trabajo —acota Tyler—.

Así como yo no ando metiendo chicas a los ensayos, ni permito que opinen en mis asuntos, pues esa misma regla va para ti.

No importa que sea Agata, o cualquier otra idiota.

No puedes hacer que una mujer joda la dinámica de la banda, eso no es profesional, ¿si lo entiendes?

«¡Maldita sea! ¡Esto será una mierda! En estos momentos, ellos dos son como perros y gatos.»

—Sí claro, lo entiendo —afirma Sam—. Oye… como ya comiste, entonces termina de recuperarte y date un baño. Mientras que haces eso, nos das chance de comer a nosotros y luego nos ponemos con papá a revisar el demo. ¿Eso suena bien para ti?

—¡Sí! ¡Eso es lo único que quiero hacer! ¡Esa es mi prioridad!

—Perfecto —recalca Sam, tomando la bandeja con los platos sucios y camina hacia la puerta.

—¡Oye! —añade Tyler, haciendo que Sam voltee a verlo—. ¿Si sabes que no te odio verdad?

—Lo sé... no puedes odiarme —responde él tontamente, con una sonrisa—. Yo tampoco lo hago, ¿si lo sabes?

—Si. Sami… en serio te amo, mi vida sería una completa mierda sin ti.

—Yo también te amo, Ty —agrega Sam, antes de salir de la habitación