Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 18 #2
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CAPITULO 18 #2

Por su parte en la cocina, Agata, Jhon y Charlie continúan preparando la comida, cuando escuchan los pasos apresurados de Sam en las escaleras, todos voltean a verlo, mientras que él se les acerca en cuanto llega abajo.

—¿Sami qué pasó? ¿Por qué corres así? ¿Se pelearon? ¿Te golpeó? —inquiere ella, casi sin respirar.

—No Gatita… tranquila. Oigan chicos, díganme que tienen algunas costillas listas, o algo más de comer.

—Pues… ya está listo el puré de papás, pero el arroz aún esta crudo. ¿Por qué? —pregunta Jhon.

—No puede ser… —replica Sam, preocupado—. No le digan a Lauren, pero… es que Tyler está muy frío y pálido. Literalmente, se estaba muriendo de hambre, inclusivo me dijo que se desmayó un rato en la cama.

—¡Qué! —exclaman todos al unísono, sorprendidos.

—Sí, pero… júrenme que no le dirán nada a ella, ni a Tyler, porque me pidió que no dijera nada —acota Sam, a la vez que busca más jugo en el refrigerador.

—¡Ay por Dios! —murmura Charlie, mientras que abre el horno y saca la bandeja con las costillas, para luego servir una porción en un plato.

—¡Santo cielo! ¡¿Cómo se le ocurre no bajar a comer si estaba así de débil?! —comenta Jhon molesto y preocupado, a la vez que comienza a servir puré de papás, en el plato junto a las costillas.

Por su parte, Agata se acerca al refrigerador y saca un molde, luego toma una espátula y corta un trozo de pie de limón.

—Gatita... la verdad es que no creo que quiera comérselo, si sabes ¿no? —añade Sam suavemente, observando como ella lo coloca en un plato.

—No tiene que saber que se lo estoy mandando yo, tú solo dices que lo agarraste del refrigerador, que se lo llevas porque tiene que comer algo dulce, para que le suba el azúcar. Que sabes que ama el pie de limón, y por eso pensaste que era mejor que galletas.

—Okey… lo intentaré —añade Sam, tomando la bandeja que le entrega Jhon.

Agata toma el postre y lo coloca junto con la comida, para luego ver a Sam y sonreírle.

—Oye, mándame un mensaje si lo vez mareado o enfermo, si necesita que vaya, me avisas de inmediato —indica Jhon, preocupado.

Sam asiente, se da la vuelta y sube rápidamente las escaleras, en cuanto entra en la habitación de Tyler, lo encuentra recostado en la cama, con el brazo sobre el rostro.

—Hey… acá estoy, siéntate, para que comas —comenta, acercándose a él—. Cuidado, no te quemes, porque las costillas están muy calientes, empieza primero con el puré.

Tyler lo escucha, y lentamente se sienta, apoya su espalda contra la cabecera de la cama, coloca la bandeja sobre sus piernas, toma un bocado del puré en silencio.

—¿Te sentiste mejor después de comer el omelette? —pregunta Sam, sentándose a su lado.

Tyler solo mueve la cabeza, dubitativo, a la vez que sorbe un poco de su jugo.

—Todavía estás frío —dice Sam, luego de tocarle el cuello.

—Es que no sé... me siento muy cansado —confiesa Tyler, agarrando una de las costillas con la mano, para darle un mordisco.

—Bueno... quizás es porque se te bajó el azúcar. En el refrigerador había pie de limón y galletas de coco, pero te traje el pastel, porque sé que es tu preferido.

—Sí, obvio que me gusta, pero… no. ¡Eso será otro maldito drama con Agata! —acota Tyler, poniendo los ojos en blanco—. ¡No quiero nada de ella!

—No bobo, tranquilo, ella está con mi mamá, así que no sabe que te traje. Oye… yo te traeré todo lo que te guste o te provoque comer, en caso de que ella llegase a preguntar, pues le diré que yo me comí ese trozo, o que fue mi papá. No tienes que preocuparte.

—¿Le mentirás por mí? —inquiere Tyler, tomando otro bocado de puré.

—¡Claro! ¡Código de hermanos! —declara Sam, sonriéndole—. No te voy a delatar, y menos por un estúpido pedazo de pastel.

—¿Código de hermanos? —cuestiona Tyler indignado, soltando un resoplido—. Mejor búscate otra combinación de palabras, esa fue la peor que pudiste elegir —añade con ironía, señalándolo con la cuchara.

—No Tyler... tú eres mi hermano, nosotros tenemos un código, nada de eso ha cambiado, todo sigue igual que antes —aclara Sam, en tono serio—.

Si yo tuviera una hermana, te juro por mi mamá, es más…

te lo juro por Lauren, que sabes que es mi otra madre, que preferiría mil veces, que tú estuvieras con ella, a que se fijara en cualquier idiota que solo se aprovecharía por verla toda inocente.

Yo confío en ti, sé que no le harías daño.

—Mira... ya sé cómo termina esto, y lo que va a pasar —afirma Tyler, mientras que se limpia las manos lentamente con una servilleta—. ¿Es necesario que te recuerde a Risos-Lacy? —añade tomando la cucharilla para empezar a comer el pie de limón.

—¿Qué mierda tiene que ver ella? —inquiere Sam, frunciendo el ceño—. Yo nunca la vi más, además… eso fue hace como dos años.

—Pues… desde que la vimos esa vez en la piscina, estuviste todo el verano como obsesionado con ella, decías que te encantaban su brackets.

Ciertamente tenía buenas tetas —dice Tyler, soltando una pequeña risa—.

En fin… te pasaste  como dos semanas detrás de ella, luego que de salieron un par de veces, y lograste que te la chupara, pues... solo te deshiciste de ella.

—¡Ay por Dios! ¡Qué mierda dices! ¡No fue así! Además, en primer lugar… ¡No puedo creer que pienses que haré eso con Kitty!

—Ah no... ¿Entonces cómo fue? —replica Tyler—. Porque yo lo recuerdo claramente, tú dijiste: “Esa mamada fue lo peor que me pasó en la vida”.

—Sí, eso es cierto, pero no fue como que si yo hubiese usado a esa chica para luego botarla, ambos salimos sin compromiso.

Inclusive, ella misma fue la que me dijo que solo estaba acá de vacaciones, acompañando a su abuela mientras visitaban a no sé quién —explica Sam, cruzándose de brazos—.

Es decir, los dos sabíamos que la cosa no era en serio, solo algo pasajero, para disfrutar el rato y ya está.

Y con respecto a lo que te dije… sí, es verdad, fue horrible, pero no te lo dije por ser un idiota, queriendo hablar mal de ella, es solo que la chica fue un desastre.

Me lastimó con las brackets, y te lo conté porque confié en ti, pero no pensé, que lo usarías en mi contra, dos años después.

—Bueno… ¿y dónde queda la asiática de Florida? —insiste Tyler, para luego tomar un sorbo de su jugo.

—¡Carajo! ¡Ella no me gustaba tanto! Era linda, sí, pero estábamos en una fiesta, pasándola bien, todos bebiendo.

Además… te recuerdo que me emparejaste con esa, porque era la amiga de la chica que andaba contigo y con la que te estabas besuqueando.

En ese momento, yo estaba borracho, es verdad que la bese y toqué, pero no es como si hubiese hecho algo malo, porque ella también estaba manoseándome, fue algo recíproco.

Así que, no intentes decir que soy un bad boy o mala persona, por hacer lo mismo que tú estabas haciendo en esa fiesta, donde por cierto…

¡Tú sí te acostaste con esa otra chica, mientras que yo solo me besé con la asiática!

—exclama Sam frustrado, negando con la cabeza.

—Mira, yo no voy a perder tiempo con esto —dice Tyler, tomando un bocado del pastel—. Ya sé cómo eres y como cambias de gustos. Así que lo mejor, para acabar con todo esto, es que hagas lo que tengas que hacer, luego seguimos adelante con nuestros planes y con el cronograma que nos hizo Charlie.

—Okey... ¿a qué te refieres? Se claro —comenta Sam, sintiéndose confundido y un poco aliviado al mismo tiempo.

—Sami, pues... que te cojas a la Gata y ya. La verdad es que cuanto antes mejor.

En ese instante, Sam se queda por completo en shock, sin poder reaccionar.

—¡Cógetela! ¡Y así seguimos con nuestras vidas como antes!

¡Sin tener que lidiar con esta mierda! Es más, yo te cubro con papá, digo que estás conmigo jugando videojuegos o algo así.

Entonces… hazlo entre hoy o mañana. ¡Y listo!

¡Solucionado! Te sacas esas ganas del sistema, avanzamos, en un par de meses te enamorarás de una pelirroja, o una latina y estarás escribiéndole canciones a la siguiente chica, como siempre haces.

En cuanto escucha esa cantidad de barbaridades salir de la boca de Tyler, Sam aprieta los puños con furia, a la vez que se enrojece. Él intenta controlarse, porque no quiere arruinar más la situación con su amigo, pero su amor por Agata lo sobrepasa, por lo que no puede contenerse más.

—¡Agradece que eres mi hermano, porque si no, ya te hubiese partido la cara!

¡Qué sea la primera y última vez que hablas de esa manera de Kitty!

—grita Sam furioso, levantándose de la cama—.

¡Por Dios! ¡Dame paciencia! ¡Maldita sea Tyler!

¡No puedo creer que me estés diciendo esa mierda!

—añade acercándose a la puerta de la habitación para cerrarla.

—Es la verdad Sam, ¿me ves la cara de idiota o qué?

—replica Tyler, cruzándose de brazos—. No me mientas, yo no sé qué demonios le viste a Agata, cuando en realidad es un dolor de huevos, con un lindo color de ojos.

Ya has estado con chicas más grandes, con mujeres bien formadas, y ahora mismo, la única razón por la que buscamos chicas es por sexo y nada más.

No me intentes vender el cuento de hadas, que no soy tan iluso como mi papá, así que cógetela de una vez, así nos ahorraremos semanas de esta puta situación de mierda —añade comiéndose el último bocado de pastel.

Por su parte, Sam se queda de pie frente a él, completamente sorprendido, por la forma en la que su amigo está hablando, no puede creer la dirección que tomó la conversación.