CAPITULO 14 #3
—Pues… siendo franco hijo, cuando yo me mudé, nosotros simplemente no notamos ningún cambio en ti, no percibimos que te afectara, tú seguías siendo el mismo niño dulce, carismático, talentoso, responsable, eras el mismo de siempre —explica Charlie—.
Claro que estuvimos atentos, sobre todo los primeros dos años, pendientes por si veíamos algún comportamiento errático o algo fuera de lugar, pero eso no ocurrió. Te repito, no vimos cambios en ti.
—Espera, espera... ¡Claro que me afectó!
¡Te extrañaba horrores todos los días! —exclama Sam—.
Me sentía mal porque pensaba que mamá estaba triste, inclusive…
una noche la escuché llorando y la verdad es que eso me traumó.
A partir de ahí, me daba mucho miedo salir de casa, es que me daba terror dejarla sola, por eso fue que pedí que me sacaran de las clases de guitarra, es la razón por la que no iba a las competencias de lucha de Tyler, por más que él me insistiera, yo prefería quedarme en casa ensayando, para así poder estar aquí con mamá —confiesa con la voz entrecortada—.
En mi cabeza, no hacía más que imaginarme que si yo me iba y ella se quedaba sola, se deprimiría y algo malo le pasaría.
—Lo siento —murmura Charlie angustiado, llevándose la mano a la frente al mismo tiempo que prensa los labios—.
Lo siento tanto cariño… Yo no tenía idea de que pensabas todas esas cosas, te pido perdón por eso —añade agarrándole la mano—.
Hijo… yo estoy siendo honesto, tu mamá y yo no vimos ningún cambio en ti.
Y entiende… era complicado explicarle a un niño que sus papás seguían juntos, aunque yo me hubiese mudado a otra ciudad y que aunque no me vieras a diario, todo era normal, pensamos que eso te generaría más dudas o que sería contradictorio.
Sam asiente pero se mantiene en silencio, escuchando atentamente las palabras de su padre, al mismo tiempo que intenta contener las lágrimas.
—Nosotros te dijimos la verdad, que nos separaríamos, pero que nos seguíamos queriendo como familia, que eso nunca iba a cambiar, a pesar de que yo no viviera acá, que yo te amaba y que por eso viajarías constantemente a visitarme, porque yo te extrañaría.
Ay por dios… ahora me siento mal —declara Charlie, acariciándole el cabello—.
Por favor no le digas esto a tu mamá, porque se sentirá peor.
Hijo… creo que cometimos un error, uno grave, te juro que hicimos lo que creíamos mejor, pero ahora me doy cuenta que debimos haberte llevado con la psicóloga de Tyler, ella de seguro te hubiese podido explicar mejor la situación, para que no estuvieras triste o sintieras pena, pensando que mamá estaba pasándola mal, cuando no era así.
—Bueno, ahora que me lo explicas, entiendo tu punto papá.
Y no te preocupes, yo no te estoy culpando, y claro que no le diré nada a mamá, lo último que quiero es que se sienta mal por mis sentimientos de esa época —afirma Sam, a la vez que Charlie asiente apretándole la mano—.
Pero… ¿De qué psicóloga estás hablando? ¿A qué Tyler te refieres?
—inquiere acostándose cerca de su padre.
—A Tyler —responde Charlie, mientras que le acaricia el cabello—. ¿A cuál más va a ser?
—¿Lambert? —replica Sam, confundido.
—Sí cariño. ¿Quién más?
—Pero... ¿cuál psicóloga? ¿Tyler tuvo psicóloga?
—Espera... ¿no lo sabias? —cuestiona Charlie viéndolo a los ojos, a la vez que Sam niega con la cabeza—.
Bueno cariño… entonces no digas nada al respecto, la verdad es que yo pensé que estabas al tanto.
Tú solo actúa como que no sabes nada, no quiero que se enoje conmigo por habértelo contado, si él no te lo dijo a ti, que son como hermanos y te cuenta todo, de seguro es que no quiere que sepas.
—O quizás es porque no es importante, ya se debe haber olvidado de eso —replica Sam, encogiéndose de hombros—. Yo no me acuerdo de los doctores que me atendieron alguna vez estando pequeño.
—Cariño, es imposible que lo olvide, simplemente fue que no quiso contarte, por eso es que te digo que no menciones nada al respecto.
—Papá pero… ¿por qué estás tan seguro que no lo olvidó? Yo lo conozco, él tiene mala memoria para las fechas y cosas así. ¿Qué se va a acordar de algún doctor de cuando estaba pequeño? —agrega Sam, riéndose.
—No cariño —refuta Charlie, en voz baja—. Tyler tiene la misma psicóloga desde que era niño.
—¿Tiene? ¿Quieres decir que aun va? —inquiere Sam, sorprendido—. ¿Incluso ahora?
—Sí.
—¡Qué! ¿Por qué? Sé que ahora está insoportable y me odia por lo de Kitty, pero… aunque estemos peleados, la verdad es que es un chico genial. Es talentoso, divertido, algo loco, aunque no como para necesitar una psicóloga —dice Sam, frunciendo el ceño.
—Tranquilo que él no está loco —replica Charlie, sonriendo—.
Es solo que tú sabes bien como es, no tiene filtro, pero Tyler no es malo, sino un poco temperamental, él no se da cuenta que a veces puede herir con las cosas que dice, pero cariño, por favor olvida que te conté todo esto.
En verdad no quiero arruinar nuestra relación con Tyler, si él quiere contarte lo hará cuando desee, tú has como si no supieras nada.
—Sí papá —murmura Sam, al mismo tiempo que se queda pensativo, procesando toda esta nueva información.
«Entonces… ¿esa es la razón por la Ty explotaba tanto con Agata?» Piensa, a la vez que llegan a su mente, miles de recuerdos.