Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 11 #3
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CAPITULO 11 #3

—¡Claro que sí! Ya les dije lo celosa que es y ya sabemos lo extremadamente sensible que siempre ha sido, tú la lastimaste horrible cuando me lanzaste a los brazos de la tal Gia, para que me le declarara.

Vi cómo se le rompía el corazón a menos de tres metros de mí, sin que pudiera hacer nada, por lo que antes que decirle algo amoroso a la idiota esa, preferí cantarle.

Sé que Kitty lo detestó, pero no fue nada comparado a lo que debe haber sentido cuando luego dijiste que me besuqueaba con una asiática.

¡¿Es que no viste que ella de inmediato se fue del camerino destrozada? !

—Ahh… por eso fue que se salió —murmura Jhon.

—Como me di cuenta, que le había dolido que le cantara esa canción a Gia, fue por eso que me decidí, a dedicársela a ella, en el escenario —explica Sam—.

Además… yo quería hacer algo lindo para que recordara su primer concierto, porque le prometí que la llevaría al primero, hice lo mejor que pude para que ella estuviera feliz.

—¡Ay cariño! Lo hiciste perfecto… yo la vi desde arriba como estaba saltando y lloraba de alegría. Eso que hiciste fue muy lindo y te aseguro que ella estaba muy feliz —comenta Charlie.

—Si no hubiese pasado lo de Gia, yo no hubiese cambiado la letra, pero…

sentí miedo de volver a perderla, tenía que demostrarle que ella me importaba, porque de seguro se imaginó que yo quería tener algo con Gia después de escucharte decir lo de la asiática.

Te pensaba decir, pero… no hoy y no de esta manera, así que lamento que te enteraras de esta forma —dice viendo a Tyler, a los ojos—.

Jhon eso es todo, no hay nada más que tenga que contarte.

—¡No me parece que sea todo! —exclama Tyler, enojado—. ¡Ahora entiendo porque odiabas tanto a Zac! ¡Claro! ¡Solo se peleaban por quien se quedaría con el culo de mi hermana!

—¡Tyler! —grita Jhon, reprendiéndolo.

—¡Es así papá! ¡No seamos tan idiotas! —replica este cruzándose de brazos.

Charlie y Jhon se quedan atónitos al escucharlo, ninguno sabe cómo reaccionar.

—¡Por Dios Tyler! Si cuando me peleé con Zac, Kitty apenas tenía como nueve años.

¿De qué culo estás hablando? —cuestiona Sam, molesto—.

¡Ella era una niña y yo también! ¡No me peleé con el idiota ese porque sí, yo solo la protegía!

¿La quería? Sí, lo reitero, no te voy a mentir, pero ya te dije que no era nada sexual, yo no pienso de esa manera con ella —aclara en tono decidido.

—¡Claro! Entonces quieres estar con la Gata solo para tomarse de manos —interviene Tyler, con sarcasmo—. ¡No nos veas la cara de estúpidos!

—Es que tú no me entiendes —resopla Sam, angustiado—.

Tyler… el día que te enamores de verdad, al punto de que sientas que te mueres por estar sin esa persona, te darás cuenta que lo menos en lo que pensaras es en llevarte a esa chica a la cama —declara viéndolo a los ojos—.

Yo haré lo que Kitty quiera que haga y nada más, no tengo ningún apuro de nada, y por lo pronto…

lo que ella quiere es esto, eso me hace muy feliz, no necesito nada más.

—¡¿Esto qué?! ¡¿A qué te refieres?! —inquiere Tyler, frunciendo el ceño—. Se específico.

—Pues a pasar tiempo juntos, a ayudarla a cocinar, llevarla a repartir sus pedidos, abrazarla, escribirle, salir a pasear… besarla.

—¡Noviecitos de escuela pues! —exclama Tyler, poniendo los ojos en blanco.

—¡Búrlate todo lo que quieras! ¡Me importa una mierda que a ti te parezca muy infantil la forma de querernos! —replica Sam, frustrado—. Yo siempre la quise así tal cual como es, perfecta, con todas las virtudes que tú simplemente te niegas a ver. Yo la amo y eso no va a cambiar. ¡Entiéndelo!

Ambos chicos se quedan unos segundos viéndose completamente enfurecidos, ninguno cede con su postura.

—¿La amas? ¡No puedo seguir oyendo esta mierda!

—dice Tyler iracundo, levantándose del sofá—.

¿No le creerás o sí? ¡Él es otro Zac! ¡Solo que aquel dice las cosas en la cara y este se disfraza de cordero para cogerse a mi hermanita!

—añade viendo a su padre para luego salir del camerino caminando con rabia.

—Jhon… yo no soy como Zac —aclara Sam rápidamente—.

Si me quisiera acostar con alguien, pues ahora me sobran las opciones.

¿Por qué querría estar con Kitty sabiendo que ahora mismo, pudiera estar con cualquier otra chica, sin invertir tiempo, ni esfuerzo?

Puedo salir, y seguro habrá más de una chica, feliz con la idea, me ahorraría todo esta maldita discusión y este maldito estrés.

—Tranquilo hijo —susurra Charlie apretándole el hombro, mientras que Jhon se mantiene escuchándolo atento.

—Si yo no quisiera a Kitty, no tendría que afrontar esta situación de mierda, lo hago porque es ella y se merece lo mejor, no voy a ofrecerle menos que eso.

—declara Sam, viendo a Jhon—. Sería muy cobarde de mi parte, solo ofrecerle la opción de besarla a escondidas y así evitar darte la cara.

¿Podría haberlo hecho? ¡Sí! Pero ella se merece la mejor versión de mí y te digo de todo corazón que quiero dársela, porque me nace hacerlo, sé lo que ella vale.

—Te creo Sam —añade Jhon, con seriedad.

—Así que… desde ya te aclaro que aceptaré y cumpliré al pie de la letra todas las reglas que quieras ponerme, pero te conozco, la verdad es que se bien cuáles serán, y está bien para mí.

Si Kitty no estuviera enamorada de mí, sino de otro idiota, yo mismo te alentaría a que le pusieras esas mismas normas que ahora yo tengo que cumplir.

Jhon y Charlie no pueden evitar reírse un poco al escuchar ese último de comentario de Sam.