Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 11 #2
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CAPITULO 11 #2

—Bueno Jhon… resulta que al final, tú llevaste a Kitty a la fiesta, donde sucedió todo lo de la camisa y la pintura en la tarima, y cuando la idiota esa me empezó a besar el cuello, yo como un imbécil le di un beso en la boca —recuerda Sam, con un resoplido—.

¡Y para mi maldita fortuna, Kitty lo vio todo!

Ella simplemente no lo soportó y se fue, por eso es que desde ese día nuestra relación cambio por completo, no solo no le hablaba a Tyler, sino que también dejo de hablarme a mí.

Me evadía cada vez que me veía, no respondía mis mensajes, me ignoraba.

Para mí fue muy duro porque yo honestamente no entendía porque reaccionó así, nosotros no éramos novios, ni siquiera coqueteamos, pero ella comenzó a odiarme y eso me destrozó —confiesa con los ojos aguados—.

Ella me tenía mucho rencor, por lo que yo me deprimí, no pude lidiar con su indiferencia, y esos besos que en un principio me parecieron insignificantes…

al final me doblegaron el alma. Esa es una de las razones por las que durante los últimos meses, me dediqué a estar más tiempo en Florida, para hacer más llevadero el dolor.

Charlie no puede evitar las lágrimas que corren por sus mejillas al escuchar todo lo que su hijo sufrió sin que él supiera nada.

—Las únicas veces, en las que pude hablar con ella durante este último año, fueron los días que yo me iba de viaje, ahí sí atendía mis llamadas, porque…

hace unos años, cuando mis papás se separaron, Tyler un día, me pidió que me quedara a dormir en su casa y yo le dije que no, él se molestó y se fue a su habitación, pero Kitty se acercó y me pregunto la razón por la que me negué y fue cuando le confesé que me daba miedo dejar a mi mamá sola en la noche, y de que le pasara algo porque mi papá ya no estaba en la casa —explica Sam secándose las lágrimas y evitando ver a su padre.

Por su parte, Charlie no puede evitar sentirse culpable, sin saber cómo controlar sus emociones, solo le aprieta el hombro a su hijo mientras que a Jhon se le arruga el corazón al verlos a los dos tan tristes.

—Entonces… Kitty me dijo que ella me entendía, que si su papá no estaba un día, ella tampoco dejaría a su mamá sola.

Ahí fue cuando me prometió que me ayudaría a cuidarla.

Es por eso que cuando me iba de viaje… yo la llamaba para pedirle que estuviera pendiente de mi mamá —explica con voz entrecortada desbordado en llanto—.

Y aun estando enojada conmigo, a pesar de que me ignoraba, siempre atendió mis llamadas, todas esas veces, en las que yo salía de viaje, porque ella jamás rompería su promesa, para que yo pudiera estar tranquilo.

—Lo siento tanto, cariño —murmura Charlie, con la voz entrecortada.

—Está bien papá, lo sé. No estés triste —responde Sam suavemente, y luego vuelve a dirigir su mirada hacia Jhon—.

Yo jamás le haría daño a Kitty, simplemente la amo, y lamento no habértelo dicho antes, pero no tuve oportunidad, ya que recién acabamos de solucionar toda esa mierda de la fiesta de las gemelas, del año pasado.

—Tranquilo Sam... Sé que no la lastimarías, quiero que sepas que yo nunca creí eso —aclara Jhon, en voz baja—. Pero… ahora que me explicas esto con detalle, entiendo porque ella se fue de la fiesta y no se subió a la tarima.

—Kitty estaba destrozada y yo idiotamente lo entendí fue hace tres días.

—No entiendo —replica Jhon frunciendo el ceño confundido.

—Es que hace tres días, papá me llamó para darme la noticia de lo del festival, y la primera persona a la que quise contarle fue a Kitty, ya que sin ella nada de esto hubiese sido posible.

La verdad es que nunca tendré como agradecérselo —añade Sam con una pequeña sonrisa—.

Aunque tenía un problema, ella me ignoraba, por lo que tuve que mandarle un mensaje desde el teléfono de mi mamá para pedirle que fuera a la casa.

En el momento en el que entró, comencé a  hablarle pero ella se quería ir, es que ni siquiera me miraba a la cara, porque aún estaba muy dolida conmigo y yo no encontraba la manera de llegarle, a pesar de que le pedía me escuchara, no lo hacía por seguir con su jodido rencor, ella estaba por completo cerrada, así que…

lo siento Jhon, pero tenía que hacer algo...

«Okey… ¿a qué rayos se refiere? ¿Qué hizo? ¿Qué le dijo?» Piensa Jhon, entrecerrando los ojos.

—Oigan… sé que quizás no me entiendan… aunque espero que sí —comenta Sam, mirando hacia arriba por un momento, buscando algo de valor—.

Es que, para mí… toda esa mierda, ese distanciamiento, fue una maldita agonía, yo necesitaba, que volviera a ser la misma Kitty de siempre, por eso fue que en ese momento decidí…

besarla —confiesa Sam, angustiado—. Perdón si te molestas, pero Jhon…

te aseguro que fue solo un pequeño beso, nada inapropiado —acota, tomando el brazo de Jhon—.

Fue muy necesario, porque después de eso, ella me permitió hablar.

La verdad es que fue como quitarnos un maldito peso horrible de encima, pudimos sentarnos a conversar y es por eso que ahora entiendo la actitud de ella en la fiesta y durante el último año, me lo aclaró todo.

—¿Puedo saber qué fue lo que te dijo? —indaga Jhon, con los ojos vidriosos.

—Sí… solo que al igual que todo lo demás, no se lo puedes decir, porque es algo muy personal.

—No se lo diré, tranquilo. Te repito que no mencionaré nada de lo que estamos hablando —puntualiza Jhon.

—Okey. Pues… resulta que yo me equivoqué, porque cuando Kitty me dio esos pequeños besos, no era porque estaba practicando o porque tenía ganas de besar —Sam suspira, agarrando valor—.

Lo hacía porque estaba enamorada de mí, para ella no eran sin sentido, sino que eran reales, y yo estúpidamente pensé que eran solo picos sin importancia, porque eran micro besos, es que no se asemejaban en nada a un beso real —añade bajando la mirada y negando con la cabeza—.

Aunque claro, eran así, porque ella no tenía experiencia besando, no sabía lo que hacía, y aun no lo hace, pero…

cuando ella me los dio, pensó que nosotros estábamos saliendo, o que significaba que ya teníamos una relación de novios, o algo cercano a eso.

—¡Por eso se fue de la fiesta! ¡Estaba furiosa y muriendo de celos! —deduce Jhon, agarrándose la cabeza.

—Sí… la verdad es que Kitty, durante todo este año ha pensado que yo la traicioné al besarme con la gemela, por eso es que me estaba odiando —aclara Sam, secándose las lágrimas.

—¿Pero se lo aclaraste? —interviene Charlie.

—Claro papá, aunque no fue sencillo. Ella en verdad no podía entender que no teníamos una relación aun, me costó mucho explicárselo.

Kitty es muy inocente y no tiene nada de malicia, estaba muy dolida, porque creía que por esos picos que me dio, ya andábamos juntos y bueno...

ya todos sabemos que puede ser algo rencorosa.

Si no fuese porque los obligué a que se abrazaran, el día de las pizzas, ella probablemente no hubiese venido al concierto, para no tener que ver a Tyler.

—Eso es cierto —agrega Jhon, volteando a ver a su hijo.

—Y bueno... ahora tengo muy claro que es extremadamente celosa —comenta Sam, encogiéndose de hombros—. Esa es su forma de ser y yo puedo aceptar eso, pero es algo que sumado a su rencor, me costó un año poder solucionar.

—Lo importante es que pudieron hablar y arreglar las cosas entre ustedes hijo —dice Charlie con una sonrisa.

Sam asiente con la cabeza y luego se voltea para mirar fijamente hacia donde esta Tyler.

—Oye… lamento haberle cambiado la letra a la canción allí arriba, yo no lo hubiese hecho si tú no le hubieses destrozado de nuevo el corazón de Kitty.

—¿Yo? ¿Ahora es mi culpa? —cuestiona Tyler, sorprendido—. ¡Estás loco!