CAPITULO 11
En el camerino, se hace un silencio absoluto después de la afirmación de Sam.
—¡Por Dios! —exclama Jhon, angustiado.
—No te preocupes, yo no la besé —aclara Sam rápidamente, cruzándose de brazos para ocultar los nervios—. Simplemente me quedé inmóvil mirando mi teléfono y tampoco fue un gran beso, Kitty solo me dio un piquito.
—Pero… ¿ella te dijo algo? —cuestiona Jhon, frunciendo el ceño—. ¡Qué rayos! —añade soltando un suspiro.
—No, nada. La verdad es que todo fue muy raro, yo realmente estaba impactado…
ni siquiera estábamos coqueteándonos, ni nada parecido.
Ya te expliqué que, yo nunca le demostré ningún interés, en cambio, me cerré a la idea de poder tener algo con ella, porque no quería que sintieran que yo estaba aprovechándome, y menos que les fallaba a ustedes.
Charlie escucha atento, a la vez que piensa. «¡Por Dios! ¡Ella fue quien lo besó! Okey… esa es una gran noticia, no pueden molestarse con Sami, cuando ella es la inició este asunto.»
—Ese día, Kitty solo se abalanzó y me dio un beso de medio segundo, luego ella se volvió a sentar mirando hacia el frente, como si nada hubiese ocurrido.
Yo llegué a una conclusión, después de pensarlo mucho…
creo que, como ella no tenía permitido ir a fiestas, ni salir con chicos, en ese momento solo quería dar su primer beso, quizás practicar, y bueno…
yo era el único con el que sentía la confianza suficiente como para hacerlo.
—¡¿Practicar?! —replica Jhon, sorprendido—. ¡Ay Dios! ¿Qué está pensando esta niña?
—Lo siento, pero… no creo que te guste mi respuesta —comenta Sam—.
Si yo a los trece o catorce años, estaba interesado en besar chicas, pues, no es raro que ella con casi quince, tuviera los mismos deseos que nosotros.
Es más… ya es mucho decir que dio su primer beso a esa edad, cuando la realidad es que las niñas de once o doce años ya lo han hecho con varios chicos.
Jhon se le queda viendo completamente aterrado por ese comentario, sus pensamientos van a mil por hora.
«Pero si eso pasó el año pasado… entonces ahora ellos estaban peleados…
¿eso significa que mi bebé se ha estado besando con otros chicos?
¿En qué momento? Si ella no tiene permitido ir a citas.
¡No puede ser que no me haya dado cuenta de esto!
¿A cuántos idiotas ha besado? ¡Carajo! ¿Lo habrá hecho con Zac?
¡Maldita sea! Él es el idiota más cercano, no tendría que ir a una cita, lo puede besar al verlo cerca de la casa. »
—Honestamente… yo no me molesté, ni le reclamé, es que incluso nunca le dije nada al respecto, porque yo solo pensaba que sí la rechazaba, cosa que en el fondo llegué a contemplar para evitar tener problemas contigo, ella podía ir a buscar a alguien más, y resulta que tenemos a un idiota que vive a una cuadra de distancia, quien gustosamente le enseñaría a mucho más que solo besar.
Y perdón, pero… yo no iba a permitir eso —declara Sam, en tono serio.
—Entiendo —murmura Jhon, no muy convencido aun—. ¡Carajo! —exclama enardecido—. ¿Sabes si besó a Zac?
—¿Qué? ¡Ay por Dios! ¡No! No creo… nunca me dijo nada de eso —responde él, cruzándose de brazos—.
Pero Jhon, honestamente… si Kitty necesitaba besar, porque está en esa etapa, donde tenemos las hormonas locas, pues…
prefiero que lo haga conmigo, que me use para aprender o lo que sea, y que luego ya se quede tranquila, porque yo no le haré daño, a diferencia de cualquier idiota que se aprovechará de ella sin dudarlo.
Y te aclaro… yo sigo pensando de la misma manera, así que…
Jhon, no me disculpo por eso, ni por dejar que me besara cuando ella quiso hacerlo.
Jhon se agarra el cuello y sube la mirada al techo, mientras que procesa toda esta nueva información, ya que no quiere reaccionar de manera impulsiva.
—La ves ahí más alta, maquillada y casi con dieciséis años, pero…
yo más que nadie comprendo que aún es una niña inocente, y no hago otra cosa más que respetarla y cuidarla, porque es lo que siempre he hecho.
Yo no la veo diferente, para mí es la misma Kitty de siempre, así que…
lo único que pasó entre nosotros dos es que ella me besó a mí...
—reitera Sam haciendo una pausa, evaluando si debe confesar todo lo demás que ha sucedido.
Tanto Charlie como Jhon se le quedan viendo preocupados, al notar su silencio, ambos temen, que haya sucedido algo más y que no quiera contarlo, para no perjudicar a Agata.
—Te dije que no te mentiría, así que… la verdad es que ella me dio varios piquitos el año pasado, quizás cuatro o cinco, pero solo duraron microsegundos y nada más —aclara rápidamente—. Yo jamás contemplé la idea de devolverle el beso, ni de tocarla y muchísimo menos de acostarme con ella.
—¡Ah claro! ¡Entonces será un romance de prescolar!
¡Muy vainilla lo tuyo! ¡Te conozco! —exclama Tyler, señalándolo—.
Afirmas que la Gata te besó el año pasado, y que la “respetas” —añade haciendo comillas con las manos—, pero has salido como con tres chicas este año, incluyendo la asiática con la que te besuqueabas en Florida.
—¡Exacto! ¡Me estás dando la razón! —replica Sam—.
¿Crees que si yo tuviese una relación de verdad con Kitty, que si ella fuera mi novia yo saldría con cualquier otra?
Escucha… ya dije que estoy enamorado de ella desde los diez años, eso quiere decir que si yo tuviera la fortuna de tener una relación con ella, lo menos que haría, sería traicionarla.
No tendría necesidad de salir con nadie más porque yo amo estar con Kitty —confiesa viendo a Jhon a los ojos—.
Voy a aclarar esto solo porque quieres dejarme mal frente a tu padre —añade volteando a ver a Tyler—, te recuerdo que esas salidas que nombraste, me las conseguiste tú, para que saliéramos en citas dobles.
No eran chicas que yo busqué, ni siquiera las conocía, tú me convenciste de ir contigo para no aburrirte.
Tyler se cruza de brazos al oírlo pero decide mantenerse en silencio, sin admitir o negar nada.
—Entonces… ¿todo es un malentendido? ¿No hay nada entre ustedes? —inquiere Jhon, mirándolo a los ojos.
—Pues... —dice Sam, soltando un suspiro—. No hay nada sexual, ni físico, eso si te lo puedo asegurar. Pero… si te dijera que no hay nada sentimental, te estaría mintiendo, y yo no quiero hacerlo —agrega esto último con la voz entrecortada, al mismo tiempo que baja la mirada.
Charlie a su lado, nota su nerviosismo y le acaricia la espalda.
—Cariño… solo di la verdad. Siempre has sido honesto con nosotros, por eso confiamos en ti.
Sam asiente sutilmente, toma una respiración profunda, para intentar calmarse, y luego sube la vista, directo al rostro de Jhon.
—Ya te conté lo que hizo Kitty y su actitud conmigo el año pasado, pero no te he contado lo que eso generó en mí. Lamento si escuchar esto que diré te lastima o hace que te decepciones de mí.
—Cuéntame Sam —murmura Jhon preocupado, mientras que Charlie sigue acariciando la espalda de su hijo para reconfortarlo.
—Si bien fueron picos muy inocentes y yo les reste importancia en el momento, porque en mi mente, los justifiqué con la idea de que Kitty, solo lo hacía por aprender y que así como lo hizo conmigo, podría hacerlo con otro.
Pues… resulta que el fatídico día del cumpleaños de las gemelas, antes de ir a esa fiesta, yo la ayudaba a terminar de decorar unos pasteles, y mientras que yo estaba concentrado colocando la cobertura, ella estaba junto a mí y…
bueno, me volvió a besar, pero nuevamente, duró solo un segundo —acota rápidamente, al ver como Jhon se lleva las manos al cuello.
—Yo seguí como si nada, traté de no darle importancia, solo era una tontería inocente.
Luego pasó la mierda de lo de Kelly, llamando a Tyler y arruinando la sorpresa de la valla publicitaria, ahí Kitty se puso muy mal, estaba realmente triste, así que fui y hablé con ella, logré calmarla, y…
—Sam avergonzado, hace una pausa, toma una bocanada de aire y se cruza de brazos—.
Me dio varios besos en ese momento, pero…
estaba muy triste, yo no iba a decirle que no.
—¡Espera! —exclama Tyler, interrumpiéndolo—.
¡Recuerdo perfectamente ese día! ¿Tú te estabas besando con mi hermanita mientras que yo era tratado como una mierda por nuestras mamás¡ —reclama indignado—.
¡Carajo! —grita, poniéndose de pie y se le acerca—.
Es más… ese día yo estaba enfermo, ¿y acabas de decir que tú estabas a los besos con ella mientras que yo me moría en el inodoro?
¡¿Qué mierda pasa contigo?! ¡Sabias que yo estaba mal!
¡¿Cómo te pudiste besuquear con ella y dejarme desmayado en el baño? !
—¡Hey! ¡No Tyler! —replica Sam, molesto—.
En primer lugar, yo no me besuqueé con ella, dije que me dio un pico mientras que decoraba un pastel, eso es algo muy diferente.
Y en segundo lugar, yo no sabía que te habías desmayado, solo que tenías diarrea.
¡No puedo ser adivino! ¡No puedo saber que me necesitabas, si no me llamaste!
—¡Sí los llamé! ¡A ambos! ¡Sin duda no me oyeron por andar de calenturientos! —grita nuevamente Tyler, indignado.
—¡Basta Tyler! —interviene Jhon—. Sam… por favor sigue contando. ¿Qué más pasó ese día?