CAPITULO 10
Sam se despide del público, para luego acercarse a su padre y abrazarlo emocionado.
—¡Papá! ¡Estuvo genial! ¡A la gente le gustó! ¡Sí les gustó!
—Sí hijo, los dos estuvieron increíbles. ¡Lo hiciste magnifico! —exclama Charlie, besándolo repetidas veces.
Mientras tanto, la familia se mantiene frente al escenario, aplaudiendo emocionada, a la vez que Zoe se encuentra fuera de control, gritando sin parar, y ahora todos pueden escucharla con claridad debido a que no hay música de fondo.
—¡Te la dedicó! ¡Te la dedicó a ti! —grita exaltada—. ¡Son tus ojos de gata! —añade saltando sobre Agata para abrazarla, mientras que esta comienza a llorar llevándose las manos a la cara.
Por su parte, Jhon y Lauren se quedan inmóviles durante unos segundos, mirándose entre ellos perplejos por toda la situación, al mismo tiempo que Lucy, se les queda viendo.
—Eso fue muy tierno —comenta ella, tratando de calmar la efusividad de Zoe, por lo que acaricia el cabello de ambas chicas, intentando disimular su preocupación.
—¡Sí Lucy! ¡Sí Brandon Jones me dedica una canción a mí, me muero! ¡Tendrán que sacarme de aquí en una ambulancia! —replica Zoe, entusiasmada.
Agata se voltea tímidamente y mira directo a los ojos de Lucy, notando que ella le está sonriendo, por lo que se le acerca de inmediato para abrazarla con fuerza y seguir llorando, mientras que esta comienza a acariciarle la espalda para reconfortarla y pensar una manera de desviar la atención sobre ellas.
—Zoe cariño… ¿te vas con nosotros? Primero iremos a ver a los chicos al camerino y luego nos vamos.
—¡No! ¡Ni loca! ¡Ya viene Brandon! —responde Zoe, emocionada—. Yo me quedo, pero igual, gracias.
—¿Cómo te vas? Es que no quiero dejarte sola —recalca Lucy.
—Yo estoy con Zac, él está más allá —explica ella, señalando hacia el extremo de la tarima—. Está con unos amigos.
—Okey, entonces te acompaño con tu hermano —indica Jhon tomándola del hombro—. No te dejaré sola en medio de esta multitud.
—Chao perris, hablamos en la noche —dice Zoe, abrazando a Agata—. Te amo.
—Ustedes vayan adelantándose, yo ya las alcanzo —añade Jhon, alejándose con Zoe.
Lucy, Agata y Lauren, comienzan a caminar abriéndose paso entre las personas, que se encuentran frente al escenario para poder rodear la tarima, y llegar al área de camerinos.
Tyler avanza molesto hacia los camerinos, al llegar ahí, abre la puerta de golpe.
—¡No puede ser! ¡No! ¡Todo esto tiene que ser una maldita broma! —exclama furioso, mientras se quita la chaqueta y la arroja contra el suelo.
Al cabo de unos minutos, Charlie y Sam ingresan al camerino abrazados y se lo encuentran caminando en círculos con la mirada perdida.
—Oigan chicos… eso fue increíble, el público quedó encantado con la presentación —comenta uno de los organizadores entrando a la habitación para felicitarlos—. Espero que todo haya sido de su agrado.
—Oh sí, sin duda fue genial. Gracias por todas las atenciones hacía con nosotros —responde Sam, estrechándole la mano.
—Muchas gracias, desde ya esperamos con ansias la invitación para el próximo año —añade Charlie.
—Por supuesto, claro que estaremos en contacto —afirma el organizador, para luego acercarse hacia Tyler y poder darle la mano, pero este, sigue tan ensimismado con sus pensamientos, que no se percata.
—¡Tyler! —exclama Charlie, para que reaccione—. Discúlpelo, es que aún está con la adrenalina.
—Claro, lo entiendo. Todo es emocionante —dice el organizador, dándole unas palmadas en la espalda, sacando de su estupor y regresándolo al momento.
—Gracias… de verdad fue inolvidable —expresa finalmente Tyler, dándole la mano, para luego apartarse a un rincón.
Justo en ese momento Jhon entra al camerino, seguido por las chicas que vienen comentando la presentación.
—Jhon, ven. Te presento a Richard, es uno de los organizadores del festival —dice Charlie, en cuanto lo ve cruzar la puerta—. Él es Jhon Lambert, el padre de Tyler.
Sam siente como se le hiela la sangre, esta aterrado y no es capaz de mirar a los ojos a Jhon, luego nota a su madre tomada del brazo de Agata, con quien de inmediato, hace contacto visual, ambos se sonríen durante unos segundos, donde él, puede notar claramente, como ella tiene sus ojos enrojecidos, sabe que estuvo llorando, pero la conexión es interrumpida cuando Lauren entra al camerino, ya que él agacha la cabeza y entra en pánico.
Por su parte, el corazón de Agata comienza a latir a toda velocidad, no puede negar que está completamente enamorada de ese chico, tanto que sonríe al instante de verlo, pero su alegría se transforma en preocupación al notar como él baja su mirada.
Mientras tanto, Tyler se encuentra apoyado en uno de los sofás, esperando pacientemente con la vista fija en la puerta, cuando el organizador del festival sale del camerino, él camina hacia la puerta y la cierra de inmediato con seguro, luego se voltea furioso mirando hacia donde se encuentra su amigo.
—¡Eres un maldito hijo de puta! —explota de manera visceral, señalando hacia su compañero.
Sam de inmediato agacha la mirada y prensa los labios, quedándose en silencio.
—¡Arruinaste todo! ¡Eres un imbécil! ¡Un maldito idiota! —grita Tyler, acercándose a él.
Todos los demás en el camerino, se quedan estupefactos por la reacción de este, ya que jamás en sus dieciocho años, los han visto pelear o discutir por nada, esta es una escena que ninguno de ellos había presenciado antes.
—Allí —replica Sam, señalando hacia arriba donde se encuentra la tarima—. Ahí te pedí que no me odiaras, tú lo prometiste —añade en voz baja.
—¡Hijo de puta! —grita Tyler, para luego empujarlo con ambas manos.
—¡Tyler! —interviene Jhon, reprendiéndolo con fuerza—. ¿Qué demonios? ¡Ya cálmate hijo! —añade tomándolo del brazo.
—¡¿Qué me calme?! ¡¿Yo?! ¡Qué se calme él! ¡Que se aprovecha de la idiota de mi hermana! —replica furioso.
En ese instante, las mandíbulas de Lauren y Jhon, se caen al piso, mientras que Charlie, toma de la mano a Lucy, al notar como se le desvanece el color de su rostro.
—¡Cállate! —replica Agata desde sus entrañas, a la vez que corre para abrazar a Sam.
—¡Aléjate de él! ¡Eres tan estúpida! —grita Tyler, enojado—. ¡Maldición! ¡No pensé que tu nivel de idiotez fuera tan alto, pero me equivoqué!
Agata comienza a llorar, de manera desconsolada, mientras que Sam le acaricia la espalda.
—Tranquila —susurra suavemente, al oído de ella—. Oye… si quieres gritarme y odiarme, está bien, hazlo —añade volteando a ver a su amigo—, pero no le grites a ella. Por favor… tú no le grites, eso le hace mal.
Tyler se queda completamente indignado al ver la reacción pacifica de Sam, ya que esperaba que este le gritara, o que se defendiera. Incluso había visualizado en su mente la escena de ambos peleándose en el piso.
—¡¿Qué?! ¡¿Qué?! —grita Tyler, desesperado.
—¡Basta! —interviene Jhon, en tono serio.
Una vez que todos se quedan en silencio, los pensamientos de este van a toda velocidad, él intenta comprender lo que sucede antes de reaccionar, ya que en el pasado, ha reprendido con dureza a Agata sin que ella lo mereciera, aún tiene fresco el recuerdo, de cómo la regañó, por creer equivocadamente que se iba con Zac en la moto.
Por lo que intenta ser objetivo, y al mismo tiempo, lucha por no dejarse llevar por pensamientos intrusivos. Jhon deja de ver a Tyler, y se enfoca en Sam, durante unos segundos, luego se queda observando como su hija aun lo está abrazando.
—Agata… ven cariño. Explícame que ocurre —dice Jhon, serenamente.
Todos se quedan expectantes, mientras que Agata se separa de Sam y levanta la cara para verlo directo a sus ojos, de inmediato, él se da cuenta del pánico que ella siente, lo reconoce en su mirada ya que es el mismo sentimiento de él.
—No… tranquila —murmura Sam—. Yo hablo, no te asustes.
Lauren se cruza de brazos sin apartar la mirada de su hija, ella esta angustiada por todos los pensamientos intrusivos que la embargan.
—Mamá… ¿puedes acompañar a Kitty afuera? —inquiere Sam, volteando a ver a Lucy, y esta le asiente—. Quédate con ella.
—¡No! ¿Por qué? ¡Yo no me voy a salir! —replica Agata, aferrándose a sus brazos—. ¡Sami!
—Hey… Confía en mí, todo estará bien —afirma él, en tono dulce y sereno—. Tranquila, solo tenemos que hablar algunas cosas de chicos —añade mirando directo a los ojos de Jhon y luego vuelve a mirarla a ella—. Mi mamá tampoco puede estar —aclara acariciándole el cabello.
Aunque duró solo un segundo, esa mirada de Sam, le dio a Jhon un poco de paz mental, él sabe que ese es su muchacho y que no debe desconfiar de él, por lo que con un suspiro largo, se voltea para ver a su esposa.
—Cariño, acompaña a las chicas para que no estén ellas dos solas —indica Jhon, ambos se ven a los ojos durante unos segundos hasta que Lauren le asiente.
Ella conoce bien a su esposo, tanto la mirada y el tono que uso, le dan la calma que necesita, sabe que él manejara las cosas de la mejor manera.
—Ven cariño… vamos afuera —dice Lauren, acercándose a su hija y la toma de la mano—. Quizás si tenemos suerte, veamos al tal Brandon por el que todas se mueren.
—Okey —susurra Agata viendo fijamente a Sam, quien le asiente de manera sutil y le regala una sonrisa.
Sam se queda de pie en el lugar con los brazos cruzados, mientras que ve a las chicas salir del camerino y a Charlie acercarse a la puerta para pasarle el seguro.
«¡Mierda! ¡Mierda! ¡Dios ayúdame! ¡Me estoy muriendo!» Piensa él, a la vez que se agarra la cabeza angustiado, y finalmente levanta la mirada hacia Jhon.
—¡Maldición! ¡Deja de acostarte con mi hermana! —explota Tyler furioso, sin poder aguantarse más—. ¡Estás enfermo! Ella es una niña, es mi hermanita. ¡¿Qué demonios te pasa?!
Jhon abre los ojos, agarrándose el pecho, impactado por la declaración de su hijo mientras que Charlie traga grueso y se cruza de brazos.
—¡Qué! —exclaman Jhon y Sam al unísono.
—¡Ay Dios mío! —murmura Jhon, llevándose las manos a la cabeza y respirando agitado.