Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 9 #3
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CAPITULO 9 #3

Agata está ansiosa, esperando que los chicos repitan esa parte de la letra, por lo que esta vez, que se queda viendo los labios de Sam, en el momento en el que, él vuelve a cantar, ella detalla claramente que dice “gata” en vez de “hada.” Además, de que vuelve a bajar la mirada y la observa directo a los ojos, lo cual es la confirmación de que ella no lo está imaginando, sino que realmente, él está diciendo su apodo.

Por su parte, Tyler, quien se encuentra al lado de Sam, frunce el ceño confundido y un poco frustrado.

«¡Qué mierda! ¿Por qué cambias la letra de la canción? ¡Eso sonó espantoso! ¿Entonces para qué demonios fue que ensayamos tanto?»

Completamente molesto, él clava sus ojos en Sam, y justo en el momento, en el que lo escucha decir “gata”, se da cuenta que este tiene la mirada hacia abajo, por lo que voltea en esa dirección y nota que Agata se encuentra llorando desbordada, haciendo contacto visual con él.

El cuerpo de Tyler se descompone en el acto, pero aun así, continúa tocando, lo hace en piloto automático, él está completamente en shock, mientras que cientos de recuerdos pasan por su cabeza.

«¡Qué puta mierda pasa! ¡Maldita sea! ¡¿Qué carajos es todo esto?!» Piensa él, tratando de contener su molestia para que no se le note en el rostro.

Sam ve de reojo a su compañero, sintiéndose un poco nervioso y preocupado, pero continúa cantando, mientras que Tyler comienza a prestarle más atención a la letra de canción, porque a pesar de haberla escuchado miles de veces, pareciera que esta, es la primera vez que la entiende.

“Pido me atrapes con tu mirada,

pido que me devuelvas mi alma.

Solo mírame y estará todo bien,

tú me miras y yo renaceré.

Cuando tú me miras, todo es perfecto

en cambio ahora, me muero en silencio.”

Tyler se concentra en la letra, descifrándola como si se tratara de clave morse, cada frase y palabra, uniéndolas en su mente con las actitudes de Sam, esas que no podía comprender, ese desasosiego, la tristeza y el despecho que ha cargado a cuestas, durante los últimos meses.

Él acaba de entender, que su amigo le está dedicando la canción, esa que ambos aman tanto, por la que se esforzaron tanto en hacer perfecta, ahora él se la está dedicando a su pequeña hermana.

“Destrózame, mátame, pero no me dejes

sin tus ojos de GATA.”

Sam una vez más, baja la mirada y observa a Agata en el preciso momento en el que canta esa parte de la canción, por lo que esta vez, el gesto sirve de confirmación para el resto de la familia, ahora no hay duda para nadie, es evidente que se refiere a Agata.

Lucy sonríe emocionada, muriéndose de amor, mientras que Lauren se siente confundida por el cambio, porque ella conoce bien la letra, ya que escuchó a su hijo hasta aprendérsela.

Jhon frunce el ceño, confundido porque tampoco comprende lo que sucedió, él sabe que Sam acaba de cambiar la palabra “hada” por “gata”.

Durante unos segundos, trata de recordar todas las veces que escuchó la canción, y finalmente llega a la conclusión de que quizás la letra siempre decía ojos de gata y él no le prestó atención a ese detalle.

—¡No! ¡Me muero! —grita Zoe exaltada, parada frente al escenario, pero nadie de los que están a su alrededor, entienden el porqué de su emoción debido al bullicio de la música y la multitud.

Por su parte, Agata se queda viendo fijamente a Sam a los ojos, notando como él le mantiene la mirada mientras que sigue con la presentación. Para cuando llega el momento de cantar por última vez el coro, los chicos cantan en conjunto.

“Sueño perderme de nuevo en tu mirada,

te ruego me dejes perderme en tus ojos de...”

En ese instante, Tyler deliberadamente, decide mantenerse en silencio y no cantar esa última palabra, él solo observa los labios de Sam, para prestar atención a esa parte final de la canción, porque es justo donde se repite el coro antes de terminar, es su última oportunidad de confirmar cual es la palabra que dice su mejor amigo.

Cuando llega el momento de cantar la esperada palabra, Tyler en silencio, detalla como Sam dirige una vez más su mirada hacia su hermana, justo en el preciso instante, en el que la palabra “Gata” sale de sus labios, dejando sin lugar a duda, el cambio que hizo.

Tyler completamente ensimismado, baja su mirada al suelo, a la vez que toca las últimas notas, esas mismas que le parecen interminables. Él nunca antes, había deseado con tantas ansias, concluir una canción o una actuación. El impulso de querer salir huyendo del escenario, lo embarga por completo.

En el instante que suena el acorde final, Tyler se da la vuelta y avanza desesperado para bajarse de la tarima, ignorando el bullicio y los aplausos de la multitud, se quita la guitarra, dejándola sobre un amplificador y continúa caminando, sin mirar hacia los lados.

Charlie lo ve acercándose y espera emocionado para abrazarlo y felicitarlo, pero en cambio, se queda perplejo cuando Tyler lo aparta de su camino, sin siquiera mirarlo a la cara,

«¡Mierda! ¡Está furioso!» Piensa Charlie preocupado, observando cómo se aleja.