Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 9 #2
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CAPITULO 9 #2

Es viernes y no puedo parar.

Charlie se encuentra eufórico, a un costado del escenario grabando a los chicos, completamente feliz y orgullo por ellos. En ese momento, Sam toma el micrófono, se adelanta hacia el frente de la tarima y canta enfocándose en la primera fila, a la vez que busca con desesperación a Agata.

Nota primero a Jhon, y justo delante de él, se encuentra su madre con Lauren, mientras que Agata está saltando con Zoe como dos pequeñas locas descontroladas, Sam no puede evitar sonreír al verlas y las saluda con la mano, para luego regresarse al medio del escenario sin dejar de cantar.

Quizás sea el inicio de algo nuevo que no entiendo.

Quizás no sepas lo que sientes y yo me vuelva un demente.

Quizás sea un juego y yo el tonto que no lo entiende.

Quizás sea un sueño del que no quiero despertar.

Quizás sea mi voz que intenta escapar.

Quizás seas un suspiro que trate de aliviar.

Quizás sea la resaca que me haga divagar.

Es viernes y me haces desvariar.

Quizás me sensibilizas, me desnaturalizas.

Quizás me neutralizas o me sexualizas.

Ahora sé que me hechizas y la piel me erizas,

tú me atemorizas porque con tus besos

tú me pulverizas.

En el momento que la canción termina, todos les aplauden y gritan completamente eufóricos.

—Han sido un público increíble, no nos queremos ir pero hay más artistas y unas fantásticas bandas que están ansiosas por encontrarse con ustedes —dice Sam, emocionado.

—¡Nos despedimos con esta! ¡Sabemos que la aman! ¡Es puro rock! —exclama Tyler, exaltado—. Esto es…

—¡Ojos de hada! —gritan los chicos al unísono.

Sam suspira mientras que escucha el solo de guitarra tan espectacular que Tyler compuso, lo ve allí en medio del escenario tocando, y pasan por su mente tantos momentos vividos entre ellos.

La primera vez que fueron a la playa, cuando se cayeron de la bicicleta por montarse juntos, la vez que los picaron las abejas por treparse a un árbol, aquella navidad cuando ambos recibieron sus primeras guitarras eléctricas y enloquecieron.

Una sonrisa enorme se dibuja en su rostro al recordar cuando grabaron su primer tema en el estudio de su padre, y sobre todo, aquel momento en el que Tyler, lo presionó para escribir más rápido, causando que terminara componiendo, justo la canción que están tocando.

Ese que está aquí a su lado, es su hermano y Sam se siente aterrado de perderlo.

Tyler vuelve a su lugar, y al acercarse, le sonríe a más no poder, mientras que la piel de Sam, se estremece al cruzar la mirada con él. Su corazón, late con fuerza descontrolada, y en ese instante, comienza a tocar su guitarra, a la vez que canta desde lo más profundo de su alma.

“Cuando tú me miras, todo es perfecto,

en cambio ahora me muero en silencio.

Solo mírame y estará todo bien.

Tú me miras y yo renaceré.”

Mientras que Tyler toca su parte, Sam toma la base de su micrófono y la coloca justo en el borde de la tarima, exactamente frente a donde está ubicada su familia.

«¿Por qué se cambió de lugar? Eso no fue lo que ensayamos ayer.» Piensa Tyler extrañado, pero sigue tocando. mientras que Sam vuelve a tocar la guitarra y continúa cantando:

“Sueño perderme de nuevo en tu mirada.

Te ruego me dejes perderme en tus ojos de GATA.”

Sam canta esa última línea con la mirada enfocada directamente a los ojos de Agata.

«Espera… ¿dijo Gata? ¿O dijo hada? ¿Qué demonios? ¿Será que yo escuché mal?» Tyler no deja de tocar, a pesar de estar muy confundido, se mantiene en su lugar en el escenario.

«¡Ay por Dios! ¡Sam dijo ojos de Gata! ¡Por eso es que se fue para allá!» Piensa Charlie, llevándose las manos a la cabeza, completamente preocupado. «¡Carajo! Sami cambió la letra para ella… ¡Mierda! ¡Ya todos se tienen que haber dado cuenta!»

Agata se encuentra feliz viendo a Sam cantar, justo delante de ella, y en el instante que oye que él dice ojos de Gata, ella se derrite por completo.

Su corazón sucumbe de amor y en un parpadeo sus ojos se llenan de lágrimas, por un segundo, duda de lo que acaba de escuchar, no confía en sus oídos y piensa que pudo ser una mala pasada de su mente, que la hace fantasear momentos lindos que nunca le ocurren.

Sam se mantiene concentrado cantando y tocando su guitarra, con la vista en el público que lo rodea.

“Pido me atrapes con tu mirada,

pido que me devuelvas mi alma.

Solo mírame y estará todo bien,

tú me miras y yo renaceré.

Cuando tú me miras, todo es perfecto.

En cambio ahora, me muero en silencio.”

Por su parte, Tyler se desplaza hacia el centro del escenario, tal como lo habían ensayado mientras que toca su solo de guitarra, él voltea hacia un lado y nota que Sam está ubicado justo frente al resto de la familia.

«Okey… eso es una buena idea, así la familia tiene un buen recuerdo de nuestro primer concierto, pero… ¿por qué no me lo dijo ayer en el ensayo?»

Piensa Tyler, terminando su parte y se regresa a su lugar, para cuando escucha que Sam comienza a tocar su guitarra, él toma rápidamente la base de su micrófono y se ubica junto a él, quedando frente a sus seres queridos.

«¿Qué rayos haces? ¿Por qué te pones a mi lado? ¡Carajo Tyler! Bueno… concéntrate. Solo sigue el plan.» Piensa Sam, cantando su parte:

“Pido me atrapes con tu mirada,

pido que me devuelvas mi alma.

Solo mírame y estará todo bien,

tú me miras y yo renaceré.

Cuando tú me miras, todo es perfecto.

En cambio ahora me muero en silencio.”

Los chicos comparten una mirada antes de comenzar a cantar el coro al unísono.

“Sueño perderme de nuevo en tu mirada.

Te ruego me dejes perderme en tus ojos de... ”

Mientras que Tyler dice: hada, Sam en cambio, lo sustituye por gata , para el público es casi imperceptible, pero para ellos que están tan acostumbrados a cantar y a ensayar juntos a diario, es más que evidente que esa parte sonó mal porque dijeron palabra diferentes.

Incluso es evidente para Charlie, quien conoce a profundidad cada nota de la canción.