CAPITULO 8
Finalmente, el día del primer gran concierto de los chicos llega, el festival está a reventar, el ambiente es increíble.
—¿Chicas están nerviosas? Siento que voy a vomitar y eso que no soy yo la que se presentará —comenta Agata, mientras que esperan en un pasillo tras bastidores.
—Yo estoy hecha un manojo de nervios, quiero que empiece y que se termine ya —añade Lucy, cruzándose de brazos—. No me gusta sentirme así.
—Bueno tranquilas… la verdad es que yo estoy más emocionada que nerviosa. Así que no se mortifiquen, todo saldrá bien —agrega Lauren tocándole el brazo a ambas.
—¡Chicas! —exclama Jhon, acercándose y las tres voltean a verlo—. Listo, vengan a saludarlos que ya están en camerino.
Ellas lo siguen hasta una de las puertas, al entrar se consiguen con Sam y Tyler vestidos para el show, conversando y grabando con algunas chicas que hacen contenido en redes sociales en colaboración con el festival, por lo que deciden quedarse a un costado mientras que los observan.
—Ellos son Sam Meyer y Tyler Lambert, quienes están a punto de subir a su presentación en este increíble Festival Zona Cero. Cuéntennos, ¿quién de los dos es el alocado? —pregunta Gia.
Los chicos se ríen y se señalan el uno al otro al mismo tiempo.
—No, Gia mira —añade Tyler, dibujándose una aureola imaginaria sobre su cabeza.
—Entonces, siendo así… tú eres el diablito — dice Gia, señalando a Sam por descarte.
—Quizás... puede ser —bromea Sam.
—Las entradas ya se encuentran agotadas, pero díganme algo…
¿Qué sería lo más loco que harían por conseguir un pase al mejor festival de verano?
—inquiere Gia, mostrando a la cámara un brazalete para el área VIP—.
Ese es nuestro concurso de hoy, quien nos de la mejor respuesta se ganará este pase para las presentaciones del día de mañana.
A ver Tyler… ¿qué haría el angelito en cuestión para ganarse esa entrada?
—Pues... saltaría de inmediato a una piscina completamente desnudo —responde él con una sonrisa.
Las dos familias no pueden evitar reírse al oírlo, ya que de todas las respuestas que podía dar, justo sacó a colación el motivo del drama del año pasado.
—¡Uhh! ¡El angelito puso la vara alta! —comenta Gia entre risas—. Ahora vamos con Sam… necesito que me des una respuesta que solo un diablito diría. ¿Qué sería lo más loco qué harías por conseguir este pase? —cuestiona, acercándole el micrófono.
—Lo más loco... —murmura él, sonriendo—. Creo que declarármele a una chica en un sitio inesperado.
—¡Ahh! Eso fue muy tierno y sin duda no sonó para nada despiadado —comenta Gia, acariciándole el brazo—. No era lo que esperaba, pensé que tu respuesta seria de diablito, pero vamos… inténtalo nuevamente.
Por su parte, Agata se cruza de brazos y frunce un poco el ceño al ver como esa chica lo toca.
—Sí, Sam… ¡No me hagas quedar mal! ¡Mira que yo soy el angelito! —bromea Tyler.
—Bueno… siendo así lo más loco que haría sería declararle mi amor a una completa desconocida, sabiendo que no la volveré a ver nunca más —responde Sam, riéndose.
—¡Esa sí me gustó! ¡Está buena! —declara Gia, mirando hacia la cámara—.
Si ustedes desean participar por una entrada para las presentaciones de mañana, solo manden su mejor respuesta a nuestras redes sociales.
Yo creo que la mejor manera de terminar la transmisión de los chicos y dejarlos para que se terminen de preparar, es cumpliendo sus retos.
La familia se mantiene atenta a la entrevista de los chicos, mientras que Agata no le quita la vista de encima a Sam.
—Tyler, no tenemos ninguna piscina cerca, pero… ¡Ya sácate la camiseta! ¡Vamos a complacer a todas las chicas que nos están viendo en este momento! — comenta Gia, riéndose.
Él sin dudarlo, se la quita de inmediato a la vez que gira frente a la cámara pavoneándose.
—¡Muy bien! ¡Por Dios! ¡Qué buen cuerpo tiene este chico!
—Sí, es que practico lucha desde que nací —explica Tyler al micrófono.
—¡Se nota! Ahora Sam, te toca tu parte, veamos la declaración de amor a un desconocida —declara Gia, mientras que mira a su alrededor buscando a la persona indicada.
En ese momento, Lucy y Charlie comparten una mirada de complicidad, como si se leyeran la mente, mientras que Sam se muerde los labios con los pensamientos a millón.
«¡No! ¡A Kitty no! Yo no me le declararé delante de todos y mucho menos en cámara.»
—¡Acá tenemos a la afortunada! —exclama Gia haciéndole señas a Agata para que se acerque.
Por su parte, ella se queda petrificada, sin moverse, completamente angustiada.
«¡No quiero! Me da vergüenza. Además… aún no sé si Sami quiere que mis papás sepan, nosotros no hemos hablado de eso.»
—¡No! —interviene Tyler.
Sam y Agata suspiran aliviados por un segundo, agradeciendo por la interrupción.
—Ella es mi hermanita, nadie le declarará su amor, mucho menos el diablo este —añade Tyler.
Esa respuesta fue dura de escuchar, no solo para Sam y Agata, sino también para Lucy y Charlie, quienes intentan disimular sus gestos ante los demás.
—Pero yo tengo una mejor idea, hay otra candidata —continúa Tyler, quitándole el micrófono de la mano a la chica—. ¡Vamos Sam! ¡Decláratele a Gia!
—¿A mí? —cuestiona ella sorprendida—. Bueno… está bien, yo no me pondré brava. Es que miren a este chico, es una hermosura y por su repuesta anterior, sabemos que es tierno. Yo feliz con la idea, pero si te digo que soy exigente, así que esmérate.
La mandíbula de Agata cae al suelo al escucharla, no puede creer lo que ocurre, siente que está a punto de saltar sobre la yugular de esa chica, la odia con todas sus fuerzas y la quiere matar.
«¡Maldición! ¡¿Qué mierda es esta?! ¡Maldita hija de puta!»
Por su parte, Sam abre los ojos a más no poder mientras que mira a Tyler con ganas de matarlo.
«¡Pero qué mierda! ¿No puedes ser más hijo de puta? ¡Maldición! ¡Kitty me está viendo! Ella se ve asustada… ¿Qué mierda voy a hacer? Yo no quiero lastimarla.»
—¡Dale Sam! ¡Arrodíllate! —exclama Tyler, muerto de risa distrayéndolo de sus pensamientos.
—Yo no me arrodillaré para una declaración falsa —afirma Sam, arrancándole el micrófono a su amigo—. Ni sueñes. Bueno… no me he declarado antes, así que solo haré lo que sé hacer.
Él fija la mirada en Gia mientras que comienza a cantarle a capela una estrofa de una de sus canciones.
—“Cuando tú me miras, todo es perfecto en cambio ahora muero en silencio.
Solo mírame y estará todo bien, tú me miras y yo renaceré.
Sueño perderme de nuevo en tu mirada, te ruego me dejes perderme en tus ojos de hada”
Al terminar, él le sonríe devolviéndole el micrófono a ella, evitando a toda costa mirar hacia donde Agata. Sam intenta ser discreto, sabe muy bien que si hacen contacto visual, se la quedará viendo fijamente, y se arriesgarían a quedar expuestos delante de toda la familia.
—¡Oh por Dios! ¡Ahora sí me enamoré! —exclama Gia, ruborizándose—. Está haciendo calor acá adentro. Iremos a refrescarnos y volvemos, estaremos en directo en compañía de Brandon Jones. Sigan participando y nos vemos en unos minutos —añade viendo a la cámara para luego finalizar la transmisión.
Agata se queda en silencio, pálida e inmóvil, atenta a todo lo que ocurre con la entrevista, al igual que el resto de la familia, quienes están observando las interacciones.
—Chicos, eso fue fantástico, gracias por ser tan simpáticos. Amo cuando hacen que todo fluya tan bien —comenta Gia—. Salió natural y muy divertido.
—Sí, es que somos muy reales y naturales, pero… ¿en verdad te enamoraste? ¿Ya te puedo decir cuñada o todo era fingido? —inquiere Tyler, mirándola fijamente.
Sam lo escucha y no puede evitar poner los ojos en blanco, mientras que se siente angustiado.
«¡Qué idiota! ¡Ya basta Tyler! ¡¿Qué mierda haces?!»
—Bueno… ya vamos —interviene Charlie, al notar la cara de pánico de su hijo.
—Entonces… ¿cuñada o no? —insiste Tyler.
—Pues… sí él se arrodilla es cuñada, si no… pues sería un tal vez —responde Gia entre risas, y se acerca para darle un beso en la mejilla a Tyler—.Chao Sami, fue lindo conocerte.
«¡Maldición! ¡Encima de todo me dijo Sami!» Piensa él tragando grueso.
—Chao chicos —dice ella abrazando a Sam, y dándole también un beso en la mejilla—. Éxitos allá arriba —añade saliendo del camerino.
—¡Mira! ¡Mira! —exclama Tyler, chutando una pelota imaginaria a los pies de Sam—. Esa fue una asistencia perfecta, me debes una enorme, porque te la serví en bandeja de plata. A mí no me gustan las asiáticas, pero a ti sí.
—¡¿Qué mierda te pasa?! —replica Sam, molesto—. No me gustan las asiáticas.
—¿Qué dices? Si yo te vi en Florida besándote con una chica medio asiática.
En ese instante, Agata se lleva las manos a la cabeza y sin voltear a ver a Sam, comienza a caminar rápido para salir del camerino.
—¿A dónde vas cariño? —pregunta Lauren, saliendo detrás de ella.
—¡Maldición! —exclama Sam furioso, al darse cuenta de la reacción de Agata.
Charlie y Lucy se miran angustiados entendiendo la tensión del ambiente, mientras que Tyler, no está consciente del problema que acaba de generar.
—¿Por qué te quejas tanto? La verdad es que sí está linda la chica —bromea Jhon.
Sam se mantiene en silencio, respirando de manera agitada a la vez que se lleva las manos a la cabeza.
—Hijo… ten, toma un poco de agua y no te estreses. Todo estará bien —murmura Charlie, apretándole el hombro.
Sam toma la botella de agua y se sienta solo en uno de los sofás para pensar, mientras que los demás se mantienen conversando, esperando que les avisen para salir a tarima.
Por su parte, Lucy se cruza de brazos notando como cambió por completo la actitud de su hijo, ella lo conoce, sabe que está sufriendo y se le ve angustiado, por lo que decide salir del camerino, donde se encuentra con Agata y Lauren, quienes están apoyadas en la pared de enfrente.
—¿Qué pasó? ¿Qué hacen acá afuera? —cuestiona, aunque ya cree conocer la razón.
—Creo que sí está nerviosa, ella necesitaba aire —responde Lauren.
—Oye cariño… mírame —murmura Lucy, acercándose a Agata—. Todo estará bien, no te angusties por nada.