Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 7 #3
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CAPITULO 7 #3

En el momento en el que él y Charlie entran a la casa, notan a Agata en la mitad de las escaleras discutiendo con Jhon.

—¡Pero es que yo no soy ninguna estúpida!

¡No soy idiota! Yo sé muy bien que me prohibiste salir con Zac, que no puedo montarme en su moto, ni juntarme con él y eso lo he respetado.

¿Por qué demonios piensas que soy tan tonta como para hacer todo lo que me dijiste que no hiciera? —cuestiona ella, molesta.

—Cariño… yo no creo que seas idiota, no digas eso —responde Jhon en tono suave.

—Sí lo crees, porque si no, no hubieses reaccionado así, es que me regañaste frente a todos cuando yo no hice nada malo.

—¡Gata! ¿Te ibas a ir con él o no? —pregunta Tyler, con los brazos cruzados.

—¡Claro que no! Él vino a buscar a Zoe, yo solo le sostenía el casco mientras que ella entraba a buscar su teléfono, que lo había dejado en mi cama.

—Ah okey. Bueno… pero igual no me gusta que estés cerca de Zac, ya lo sabes —recalca Tyler.

—Claro que lo sé, pero él es hermano de mi mejor amiga, tampoco lo voy a correr de la calle frente a la casa solo por venir a buscar a su hermana —declara Agata—.

Además, él a mí nunca me ha tratado mal, ni me ha hecho nada…

Ustedes son los que están peleados con él y me involucraron a mí en el medio de toda esta mierda.

Es horrible llevarme bien con Zoe, pero no poder ni saludar a su hermano de la misma manera como ella lo hace contigo —añade viendo a Tyler—.

Incluso está emocionada por usar una camiseta que le regalé con sus nombres, ¿se imaginan que ella me regalé una chaqueta de Zac? Todos me matarían solo por usarla.

Los cuatro chicos saben que Agata tiene buenos argumentos, y comparten miradas entre ellos sintiéndose mal por toda la situación, porque ella aún desconoce el origen del problema con Zac.

—Kitty… perdón, no estés enojada —interviene Sam, en voz baja—. Es solo que lo vi tocándote la cara y por eso lo alejé de ti. Eso está muy mal, él no puede tocarte.

—¿Es que tú crees que a mí me gusta Zac? —inquiere ella, mirándolo a la cara mientras baja las escaleras.

—Espero que no —responde él, encogiéndose de hombros y bajando la mirada hacia el piso.

—¡Sami! ¡Mírame! —exclama Agata, con voz angustiada.

Él al escucharla, de inmediato levanta la cara y hace contacto visual con ella. Por su parte, Charlie se queda cruzado de brazos atento a la reacción de Jhon.

—Te lo juro por mi mamá y por Lucy, que a mí no me gusta Zac. Él es un chico interesante y llamativo, sí, pero la verdad es que… ¡No me gusta! —afirma Agata, con seriedad.

—¿Estás segura cariño? —cuestiona Jhon, desde un costado.

—¡Ay papi! ¡Por Dios! —replica ella, frustrada—.

¡Yo no tengo tan mal gusto en chicos! Además, aun sí él me gustara un poco, yo jamás en la vida saldría con alguien que se besó con todas las chicas que conozco, sin contar que se acostó con más de media preparatoria.

¡Eso es tan asqueroso! —añade frunciendo el ceño y negando con la cabeza, causando que todos los chicos sonrían entre sí.

—Okey cariño, entendido. Lo siento, no te enojes conmigo, y menos con Sami. Es que… ya sabes que te cuidamos —explica Jhon y ella asiente.

—Está bien papi, solo no me vuelvas a regañar así, delante de los demás… Con Tyler nunca lo hiciste.

—¡Obvio que no! ¡Porque yo no me ando fugando con chicas temerarias que manejan motos! —bromea Tyler, causando que todos se rían.

Un par de horas más tarde, Agata se encuentra en el porche de Sam, esperándolo.

—Perdón por hacerte venir pero… ir a tu casa es más difícil, porque hay más gente.

—Sí, entiendo —susurra ella, mientras que ambos caminan hacia el garaje.

—Kitty… solo quería abrazarte para poder irme a dormir tranquilo —murmura él, tomándola de la cintura—. Estoy algo nervioso, aunque no les dije nada a los chicos para no alarmarlos, es que… yo nunca he cantado delante de tanta gente.

Agata lo escucha atentamente mientras que sumerge sus dedos en el cabello de Sam y le hace caricias.

—Tranquilo, yo sé que lo harás muy bien porque eres increíblemente talentoso. Además de que ensayaste mucho, te has preparado toda tu vida para esto Sami, ¿Si sabes que estoy muy orgullosa de ti?

—No lo sabía —responde él, sumergido en su mirada.

—Sí, lo estoy y siempre lo estuve. No importa que no te presentaras en el festival, a mí me enorgullece la clase de chico que eres.

Existen tantos idiotas, pero… tú no eres como ellos, eres de los buenos, y a la gente buena le pasan cosas buenas.

Por eso no me sorprende en los más mínimo tu éxito y lo maravilloso que será tu futuro.

—Gatita —dice él, acariciándole el rostro—. Eso fue tan dulce. Gracias por decírmelo, necesito toda tu positividad en este momento. Me encanta que seas así de tierna, eres una caricia en mi alma.

—Bien Sami, pero ahora… necesito que me des un poco más de tu lengua —murmura ella, sonriéndole a la vez que se acerca a su boca.

—¡Ay por Dios! —exclama él riéndose—. ¡Sí!

Ambos se pierden durante unos segundos en sus miradas, hasta que comienzan a besarse apasionadamente.