CAPITULO 7 #2
—¿Es tan hermoso para ti como lo es para mí? —susurra él acercándose a su oído.
—Sí, es increíble —responde ella, asintiendo con la cabeza—. Imagínate a las miles de personas que estarán aquí mañana… Es tan conmovedor que me dan ganas de llorar —expresa haciendo pucheros.
—Lo sé, a mí también me pasa exactamente eso.
Kitty… yo de verdad amo que estés acá, no sabes lo lindo que es para mí.
Yo no olvidaré este día nunca en la vida, quiero que lo sepas.
Ahora estoy acá sentado… en mi primer gran escenario con la persona que le da sentido a mi vida —murmura él, guiñándole el ojo.
En ese instante, las comisuras de los labios de Agata descienden al oírlo, se siente completamente conmovida, por lo que en un pestañeo, se lanza sobre los brazos de Sam con tanta fuerza que él se deja caer hacia atrás, quedando ella recostada sobre él.
Por su parte, Tyler y Charlie los escuchan, al voltear, los ven a ambos abrazándose efusivamente en el suelo.
De inmediato Charlie, desvía la mirada hacia Tyler, en ese instante, él deja de tomar agua de la botella que sostiene en su mano y sale corriendo hacia ellos.
Charlie preocupado, se queda con detenimiento viendo la escena.
—¡Shu! ¡Shu! ¡Suéltalo gata salvaje! ¡Saca ya mismo tus afiladas garras de encima de mi hermano! —exclama Tyler, a la vez que les echa agua encima para luego estallar de risa mientras que Charlie suspira al oírlo bromear.
Cae la tarde en casa de los Lambert, las chicas se encuentran subiendo las escaleras.
—Te tengo novedades —murmura Agata, mientras que entran a su habitación.
—Okey… ¡Ya dime! No seas mala, me hiciste esperar todo el día —replica Zoe, sentándose en la cama—. Me mandaste mil fotos desde el escenario del festival, pero no me constaste nada —añade indignada.
Agata cierra la puerta y se sienta a su lado, sonriéndole.
—Pues… ¡Es que no te imaginas lo que pasó! —comenta emocionada, tomando el peluche de gato y apoyándolo en su regazo.
—¿Qué pasó? ¡Ya dime!
—Es que… Ay por Dios —murmura sonriendo sin parar, a la vez que le agarra el brazo a Zoe y la mira fijamente a los ojos—. ¡Sami me besó!
—¡Qué! —exclama Zoe con fuerza, al mismo tiempo que Agata le tapa la boca con sus manos.
—Shhh.
—¿Es en serio? —inquiere Zoe, sorprendida.
—Te lo juro, en serio, te lo juro por mis batidoras.
—¡Ay por Dios! —exclama de nuevo Zoe eufórica, abrazándola—. ¿Cuándo fue eso? ¿Dónde y cómo? ¿Qué pasó? ¡Cuéntamelo todo! ¡Necesito muchos detalles! ¿Besa bien? ¿Te gustó? ¿En que quedaron? ¡Ay por Dios! ¡Esto no lo esperaba! —añade apresuradamente, atropellando las palabras.
Las chicas se quedan conversando por un largo rato emocionadas, comentan todo lo sucedido. Finalmente, Agata se levanta de la cama y se acerca a la silla que esta frente a su escritorio, para tomar su bolso.
—Ten amiga —dice Agata extendiendo la mano.
—¡Gracias perris! ¡Te adoro mi pequeña! —exclama Zoe, saltando y abrazándola emocionada por el par de entradas que Agata le acaba de regalar.
—De nada boba, igual te las debía del año pasado. No me molestaba conseguírtelas, más bien perdón por no dártelas antes, pero es que hoy fue que me las entregó Charlie.
—Está bien, no importa, lo importante es que ya las tengo y que iremos juntas. ¿Ya sabes que te pondrás? Si vamos a estar en el VIP, justo frente al escenario tenemos que vernos súper perras. ¡Ponte un vestido de cuero! ¡Algo sexy y con cadenas! —bromea Zoe causando que ambas se rían.
—Pues mis papás estarán allí, así que no puedo ponerme nada que sea sexy —aclara Agata—. Creo que solo usaré una camiseta con el nombre de los chicos, Charlie me consiguió varias. ¿Quieres una?
—¡Pues sí! ¡Claro! —replica Zoe entusiasmada, mientras que ambas miran las camisetas.
Por su parte, Jhon y Charlie se encuentran reunidos con Tyler y Sam en el garaje de su casa, terminando de organizar todo para la presentación.
—Creo que estamos listos, ya tenemos todo lo que necesitan dentro de la camioneta —comenta Jhon.
—Oigan, mañana será un gran día, así que hoy tenemos que brindar por este gran logro —añade Charlie, abriendo una bolsa y saca algunas latas de cerveza.
—¡Sí! —dice Tyler, entusiasmado.
—Bueno pero no tomes más de una, porque necesitamos tus cinco sentidos sanos y salvos para mañana —bromea Sam, destapando su cerveza.
A medida que avanza la noche, los chicos se mantienen reunidos conversando, todos se sienten entusiasmados por el evento y lo que representa para las carreras de ellos.
Por su parte, Zoe y Agata han estado en la habitación de está probándose algunos vestuarios y conversando emocionadas por el festival.
—Yo amo a los chicos, claro que me pondré esta camiseta para apoyarlos —comenta Zoe, mirándose al espejo mientras se coloca la prenda sobre su pecho para ver cómo le queda—.
Aunque la usaré solo mientras ellos están tocando.
Gata… yo sí me vestiré bien sexy, seré una súper perra, porque el año pasado Brandon Jones no me vio, pero esta vez sí porque… ¡Estaré en primera fila!
—¡Estás loca! —dice Agata, entre risas.
—Bueno ya me voy, porque tengo mucho que hacer en casa. Necesito arreglarme el cabello, mirar los accesorios que usaré, además de que haré un cartel para Brandon —explica Zoe guardando la camiseta.
Ambas caminan fuera de la habitación, bajan las escaleras y salen al porche de la casa.
—¿No me dijiste que ibas para tu casa? —pregunta Agata confundida, al notar a Zac esperándola frente a su jardín con la moto.
—Sí claro… no sé porque me vino a buscar —responde Zoe frunciendo el ceño, a la vez que se le acercan—. ¿Qué pasó?
—Nada, sino que mamá dijo que no va a cocinar, y que vayamos a comer pizza —explica Zac, entregándole el casco a su hermana— Papá y ella ya se fueron para allá, por eso te vine a buscar, así que ya vámonos —añade dándole una sonrisa a Agata.
—Ah… mucho mejor —agrega Zoe, subiendo la pierna para montarse a la moto pero se detiene cuando toca el bolsillo de su pantalón—. ¡Espera! —exclama entregándole su casco a Agata y sale corriendo hacia dentro de la casa—. ¡Se me quedó el teléfono en tu cama! —grita a medida que se aleja.
—Siempre es lindo verte —susurra Zac, acercándose un par de pasos hacia Agata y le deposita un suave beso en la mejilla.
—Gracias… eres amable.
—Hey, soy mucho más que eso, pero… a esta altura creo que me tienes miedo —comenta Zac, viéndola a los ojos—. ¿Piensas que no noto como siempre me evades? ¿Tan mal te he tratado? —cuestiona haciendo pucheros.
— Claro que no te tengo miedo —aclara ella, riéndose.
—¿Seguro? —insiste Zac, acercando su mano y con el dorso le acaricia la mejilla.
Los chicos van saliendo del garaje caminando hacia la casa de los Lambert hablando y bromeando entre ellos, cuando los cuatro notan la moto, ven a Agata sosteniendo un casco, y a Zac de pie junto a ella, acariciándole la cara.
Todos se quedan un poco en shock, las neuronas de Jhon no han terminado de procesar lo que está ocurriendo, cuando oye explotar el caos.
—¡No la toques maldito imbécil! —grita Sam, corriendo hacia ellos.
Agata lo escucha y se queda inmóvil asustada, a la vez que Zac solo muestra una sonrisa burlona, mientras que Charlie no solo observa la reacción efusiva de su hijo, sino que también se da cuenta, como en cuestión de segundos la cara de Jhon se vuelve roja, al punto de brotársele las venas, a medida que avanza con paso firme, listo para acabar con quien se le atraviese.
—¡No la tocas nunca más en tu vida hijo de puta! —grita Sam empujando con fuerza a Zac— ¡Vuelves a ponerle una mano encima y acabo contigo!
En ese instante, Jhon, Tyler y Charlie, corren a toda velocidad para aproximarse a la escena.
Zac no le devuelve la agresión, en cambio solo levanta sus manos mostrando las palmas hacia el frente, mientras que Agata se queda en completo shock con toda la escena.
—A este sí que tienes que tenerle miedo —comenta Zac, viéndola.
—¡Agata! —reclama Jhon con fuerza, parándose al lado de ella—. ¿Qué mierda haces? —cuestiona arrancando con rudeza el casco de sus manos.
—Nada papi —murmura Agata angustiada y un poco asustada.
—¿Qué pasó? ¿Cuáles son esos gritos? —pregunta Zoe alegremente, llegando de nuevo al jardín.
—No sé hermanita, es que yo creo que esta gente no ha comido aun —responde Zac, encogiéndose de hombros.
—Bueno… yo también tengo hambre, ya me rugen las tripas, así que vamos por esas pizzas. Gracias, señor Lambert —dice Zoe tomando el casco de las manos de Jhon—. Chao Gata, te amo.
Agata en completo silencio, solo levanta la mano y se despide, para luego darse la vuelta y regresar dentro de la casa completamente afectada.
—¡Kitty! —exclama Sam, al verla alejarse pero ella no se voltea.
—¡Cariño! ¡Ven! —añade Jhon, caminando detrás de ella.
Sam se queda observando como ellos entran a la casa, mientras que él se queda en el jardín estresado y angustiado, con toda la adrenalina a millón recorriendo por su cuerpo.
—¡Ay maldición! ¡Lo iba a matar! —exhala frustrado, poniendo las manos sobre su cabeza.
—Ya… tranquilo hijo —murmura Charlie, acariciándole la espalda para reconfortarlo.
—¡Qué demonios! ¿La Gata se iba o no con él? —cuestiona Tyler, molesto—. ¡Es que no entendí una mierda! —añade avanzando hacia su casa.
—Tranquilo… ya pasó —, no te estreses —dice Charlie abrazándolo, para calmar a su hijo.
—Vamos papá… yo necesito saber qué fue lo que pasó. Quiero hablar con ella —declara Sam, con un suspiro.