Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 6 #3
20%

CAPITULO 6 #3

—Okey —susurra ella sonrojada, desviando la mirada entre sus labios y ojos.

—Eres tan hermosa y tierna, Kitty —añade él acariciándole el rostro con suavidad—.

Te decía que el año pasado nosotros no estábamos saliendo, ni éramos una pareja, así que no tenías por qué sentirte traicionada, pero…

ahora sé que para ti sí fue una traición, que tú lo sentiste así y honestamente, lamento muchísimo el dolor que eso te causó.

Agata siente como se le aguan los ojos, muchos sentimientos cruzados la embargan y no sabe cómo procesarlos.

—También te aclaro que para mí no fue un juego, esos besos tiernos que me diste, yo los amé, los sigo amando y atesoro aun al día de hoy, pero Gatita… esos no se parecen en nada a los que nos dimos hoy, al que te acabo de dar ¿o me equivoco?

—No lo haces… es verdad que no se parecen. Estos me gustaron más, es que… sin dudas están mejores —afirma ella, sonriendo con timidez.

—Sí son diferentes porque no son solo un piquito tierno, estos te los di porque me nacen acá —explica él, poniéndose la mano en el corazón—.

Los del año pasado, me gustaron pero… yo los tomé como que quizás solo te dieron ganas de besar a alguien y ya, nada más, y yo no me iba a molestar contigo porque lo hicieras conmigo.

Kitty… yo te adoro, y dejaría que hicieras lo que te naciera conmigo, por eso nunca te dije nada, ni te lo reproché.

—Pero Sami… esos no eran piquitos nada más, yo te besaba de verdad —aclara Agata en tono serio—. Yo quería que me besaras como hoy, pero no sabía cómo hacer para que sucediera, porque tú solo me correspondías así y nada más.

—Bueno… esto lo sé ahora porque me lo estás diciendo, pero para mí eran solo unos piquitos. Kitty, la verdad es que yo creía que querías practicar para aprender a besar, y que… sentías confianza para hacerlo conmigo —dice él guiñándole un ojo.

—¡Noooo! Esos eran reales, yo te besaba de verdad, no porque quisiera practicar.

—Perfecto, aclarado eso, ahora quizás me entiendas un poquito, y comprendas que yo no te traicioné. Kitty… yo nunca haría nada que te dañara.

—Okey, pero… sí saliste con otras chicas, eso lo sé bien.

—Ese es otro punto, sí es verdad que yo salí en varias citas, no te mentiré, pero no lo puedes llamar una traición porque nosotros no estábamos saliendo, es más…

tú ni me hablabas. Yo estaba triste, para mí fue horrible de pronto ganarme todo tu odio e indiferencia…

Oye, tú lo eres todo para mí, te protegería con mi vida, sabes que confío en ti como en nadie más sobre este planeta, sabes cosas de mí que nadie más conoce, inclusive más que el propio Tyler.

Y un día… como si nada, te perdí por completo —murmura las últimas palabras, con la voz entrecortada—.

Gatita… no intento justificar nada, solo te explico que en cierta forma, salir con Tyler y algunas chicas, me servía para distraerme durante este último año de mierda.

—Pero… ¿ya no lo seguirás haciendo? ¿No tendrás más citas, verdad? —indaga ella nerviosa.

Sam le sonríe para luego inclinarse y darle un suave beso en los labios.

—¿No te queda suficientemente claro? Dime… ¿qué te dice ese beso?

—Pues… que lo haces porque me adoras y te gusto. Eso es lo que me dijiste en el supermercado.

—¡Sí Kitty! ¡Te adoro y me gustas demasiado!

Agata se queda pensativa y en silencio, bajando la mirada por unos segundos.

—¿Qué sucede? —inquiere él, confundido.

—Es que quiero… a mí me gustaría saber algo —murmura ella, con timidez.

—Pregúntame lo que quieras —afirma él, acariciándole el rostro.

—Sami... ¿ahora si no me puedes engañar, verdad?

—Claro que no puedo, pero como te expliqué, lo de antes no fue un engaño —insiste él, sonriéndole—, porque no teníamos una relación…

—Pero... —ella lo interrumpe, tomándole la mano y viéndolo fijamente a los ojos—. Entonces… ¿eso significa que ahora si andamos en algo? —pregunta con timidez.

—Por supuesto Kitty. Estamos saliendo, sí quieres ponerle un nombre —responde él, sonriéndole.

—¿Ya estamos saliendo? —cuestiona ella, entusiasmada.

—Solo si tú quieres, porque por mi parte ya te lo demostré con todos esos ricos besos que te di.

—¡Sí! ¡Claro que quiero! Sami… estoy tan feliz. ¡Ay por Dios! ¡Esto es fantástico!

—Yo me siento igual Kitty.

—Sami… bésame —susurra ella, acercando su cara a la de él—.  Quiero… sentir de nuevo eso que hacías con la lengua cuando Tyler nos interrumpió —confiesa ruborizándose—. Eso me gustó tanto, que se me salía el corazón, y me moría, porque se sintió tan bien.

—Ay, mi Gatita hermosa —murmura él, a centímetros de los labios de ella antes de empezar a besarla apasionadamente.

Agata lo toma del cuello mientras que Sam comienza a usar su lengua, sintiendo como ella se estremece, y aferra sus manos con tanta fuerza a la espala de él.

—Me encanta, Sami —confiesa ella, entre besos.

—Lo sé mi vida, a mí también.

Agata sorprendida, se separa de él y se hace un poco hacia atrás para mirarlo a los ojos.

—¿Mi vida? ¿Soy tu vida?

—Gatita… tú eres toda mi vida —declara él, acariciándole el cabello y sellando sus labios.