CAPITULO 6 #2
—No, corrección hermanita, a mí me encanta comer de todo lo que haces, yo nunca te rechazo nada, a mi dame cualquier cosa y me la como, pero no puede ser que Sam tenga una exclusiva. Yo también quiero pizza de maíz.
—Bueno, entonces ven a comer también y luego yo hago otra por si Sami queda con hambre —replica Agata, sonriéndole a Sam.
Una hora después, ya todos han terminado de comer, Sam y Agata han estado acompañados en todo momento, por lo que no han logrado hablar en privado.
Al cabo de un rato, él la mira con una pequeña sonrisa mientras que le señala su teléfono, dándole a entender que le escribirá, a lo que ella asiente para posteriormente despedirse del resto e irse con Lucy hacia su casa.
Por su parte, Tyler y Jhon suben a sus respectivas habitaciones, mientras que Lauren y Agata se quedan en la cocina.
—Mami, ve a ducharte que yo termino de recoger.
—¿Estás segura?
—Sí, anda tranquila.
—Okey cariño, gracias. Oye, me encantó que hicieras las paces con los chicos, es lindo volver a verlos juntos y llevándose bien.
—Lo sé mamá, a mí también me gusta.
—Te quiero —susurra Lauren, dándole un beso en la frente para luego subir las escaleras.
Agata enseguida toma su teléfono para enviar un mensaje, luego agarra una bandeja de pizza que estaba en el horno y sale de su casa, atraviesa el jardín, y se detiene en el porche de Lucy, donde a los pocos segundos, Sam abre la puerta.
—¡Kitty! Ya te iba a escribir, pensé que seguías ocupada, por eso no lo había hecho.
—Shhhh —susurra ella, riéndose.
—Okey —murmura él, guiñándole el ojo de manera pícara.
—¿Me vas a dejar pasar o no?
—Obvio.
Sam se hace a un lado para que Agata entre a la casa, ella va directo hacia la cocina dejando la pizza grande sobre el mesón mientras que él la sigue.
—Es mitad de maíz y mitad de champiñones.
—Sí, ya me di cuenta. Gracias Kitty, eso fue lindo —añade él, viéndola fijamente.
—Espera que se enfríe y la guardas.
—Está bien. Kitty… ven —murmura, tomándola de la mano—. Hablemos un momento, ¿quieres?
—Por eso vine.
—Ah… no fue solo por la pizza.
—También, yo solo busco ganar puntos con Lucy —replica riéndose bajito.
Sam le sonríe mientras que ambos caminan tomados de la mano hasta el garaje, una vez allí el cierra la puerta.
—¿Quieres ganar puntos con mi madre? ¿Qué más puntos esperas ganar si ella te ama?
—No lo sé… espero que me ame más supongo.
—Ay por Dios. Eres tan tierna —murmura acariciándole la mejilla—. Oye, no quiero que estés mucho rato acá, porque se darán cuenta que no estás en tu casa.
—Sami… no me corras —replica ella, con tristeza.
—No Kitty, no te estoy corriendo. Solo lo digo porque ya es tarde y tus padres no saben que no estás en tu casa, es por eso que hablare rápido, solo tenemos pocos minutos, pero luego podemos seguir escribiéndonos ¿Sí?
—Claro Sami.
—Primero quiero que sepas que esta tarde cuando viniste a casa y te pedí que me acompañares al concierto, lo dije muy en serio.
Gatita, yo estoy muy ilusionado con eso, no te imaginas cuanto tiempo esperé para poder ir a uno contigo, y que resultara que al primero que iremos es al mío… es más que una locura.
Agata le sonríe emocionada, acariciándole las manos, a la vez que lo escucha atenta.
—Segundo, hoy me dijiste que no quieres que juegue contigo y quiero aclararte que yo jamás lo he hecho, ni lo haría. Es que yo te adoro Kitty, eres muy especial para mí, mi motivo de sonreír, no ves que yo me siento bien estado contigo, soy feliz. Así que… por favor no pienses eso de mí.
—Está bien Sami —murmura ella, sonrojada por las palabras.
—¿Puedo preguntarte algo? —inquiere él, acariciándole el cabello con suavidad—. Te pido que me respondas con la verdad.
—Sí, lo que quieras.
—¿Tú te enojaste conmigo el año pasado porque pensaste que yo jugaba contigo? ¿O por qué sentiste que te traicioné?
Agata de inmediato baja la mirada con los ojos aguados al recordar lo que sucedió
—Solo dime la verdad —susurra él, tomándola del mentón para levantarle la cara—. Quiero que hablemos con sinceridad, todo va a estar bien, pero necesitamos aclarar las cosas.
—Okey... —dice ella, tomando una respiración profunda y se le queda viendo fijamente a los ojos—.
En realidad yo me sentí como una idiota, es que…
jugaste conmigo y ese mismo día me engañaste con la gemela.
Además… sé que saliste con otras chicas después de eso, no soy tan tonta, yo escuché a Tyler hablando de eso con papá.
Por eso te odiaba, cada vez que oía algo nuevo, ese sentimiento crecía, porque eso que me hiciste, no se le hace a nadie y menos a alguien como yo, creo que no lo merezco.
Sam levanta la mirada hacia el techo con un suspiro, luego regresa la vista hacia ella, sosteniendo sus manos en todo momento.
—Bien Kitty… Hace un año tú me besaste a mí, eso fue completamente inesperado, lindo y tierno. No te mentiré… me gustó, pero no de una manera sexual, ni apasionada, sino más bien algo dulce e inocente, tan tú, para mí fue mágico e inolvidable.
Agata se siente tan feliz escuchando esas palabras por parte de él, su corazón empieza a latir a toda velocidad.
—Te pido disculpas por lo que pasó en esa fiesta, aunque… honestamente yo no hice algo para herirte, nosotros no éramos novios, ni estábamos saliendo, así que no quiero que pienses o creas que te engañé, porque eso no es cierto.
Ella no puede evitar que sus ojos se llenen de lágrimas y baja la mirada de inmediato para evitar que él se dé cuenta.
—Hey… no llores, yo no quiero que estés triste.
—¿Cómo no voy a estarlo? ¿Es que no escuchas lo que me estás diciendo? —cuestiona ella, con la voz entrecortada—. Nos besamos ese día varias veces, ¿y para ti no fue nada? Cuando para mí lo fue todo, todo este tiempo yo lo sentí y viví como un engaño —confiesa dolida.
—Ven Kitty, siéntate conmigo —dice él, tomándola por la cintura y se sientan en uno de los sofás—. Aclaremos bien las cosas, solo no estés triste y no te angusties.
—¡No Sami! ¡Ves como sí juegas conmigo! —replica frustrada, poniéndose de pie—. Ahora dirás que lo de hoy tampoco fue nada. ¡Ya no más! ¡Yo mejor me voy! Soy una idiota… repitiendo el mismo error dos veces.
—¡No es así! —refuta Sam, levantándose y se pone frente a ella para evitar que se vaya.
—¡Me quiero ir! Todo esto fue un error… uno estúpido. Es que no aprendo —murmura para sí misma.
—¿Un error? —inquiere él inclinándose y le toma de nuevo el mentón—. ¿Te parece que besarnos fue un error? ¿Sientes eso en tu corazón?
—¡Basta! ¡No más juegos! ¡Ya te las sabes todas y yo solo saldré lastimada!
—¡Kitty detente! ¡Deja de decir esa mierda! —ordena él en tono serio—. Nada de eso es cierto, yo jamás jugaría contigo. Te besé porque me gustas, te adoro y sobre todo porque te necesito y quiero estar contigo. Eso no es un juego, es mi realidad.
—¿Quieres estar conmigo? —pregunta ella, sorprendida.
—Claro —susurra él acercándose y comienza a besarla mientras que Agata se derrite entre sus brazos.
Sam se separa de ella por unos segundos mientras que se sienta de nuevo en el sofá, luego la toma por la cintura y la coloca sobre sus piernas para continuar besándose. Al cabo de unos minutos, él la siente más calmada, por lo que la abraza para reconfortarla y así poder terminar la conversación.
—Escúchame, pero… déjame terminar de hablar por favor para que aclaremos lo que pasó. Yo no quiero que estés triste, es solo que no nos estamos entendiendo. ¿Puedo seguir explicándote?