Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 4 #2
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CAPITULO 4 #2

Ella no puede evitar que se le agüen los ojos, se siente dolida nuevamente con las palabras de él.

—Kitty… es que no puedo acompañarte, al menos no durante los treinta minutos que esté montado en la tarima presentándome en el Festival Zona Cero.

—¡No! —exclama ella con la voz quebrada, causando que a él se le arrugue el corazón.

—Sí, y es todo gracias a ti Kitty. ¿Me acompañarás verdad? Yo quiero que estés allí, en primera fila frente a mí.

Agata no puede controlarse más y comienza a llorar completamente desbordada, Sam al verla, de inmediato la abraza con fuerza.

—Gracias Kitty… te debo tanto —susurra él, en su oído.

Al escuchar eso, ella se molesta y lo suelta de golpe, dando un paso hacia atrás.

—¿Solo lo haces porque me lo debes? ¡Estás pagando una deuda! —exclama ella indignada, negando con la cabeza—. ¡Pues yo no necesito nada de ti! ¡Solo me invitas porque sería muy caradura no hacerlo sabiendo todo lo que hice el año pasado por ustedes! —añade enojada.

—¡No! ¡Claro que no! —replica él, alarmado—. Estás confundida.

Agata se da la vuelta para irse, pero Sam la toma del brazo y la detiene, girándola para que quede de nuevo frente a él.

—No me debes nada —murmura ella, limpiándose el rostro—. Ahora déjame en paz —añade viendo por un segundo hacia las escaleras, preocupada de que Lucy los escuche.

—Kitty… estás equivocada, yo sí te lo debo todo, pero no de la manera que tú piensas. Entiéndeme, yo no intento pagarte una deuda, y mucho menos lo hago por obligación o compromiso, no es por eso que te pedí que fueras al concierto.

—¿Entonces? —cuestiona ella, enfadada—. ¿Por qué demonios lo haces?

—Porque amaría que estés allí —confiesa él, tomándole la mano—. Kitty, yo te necesito ahí conmigo —susurra viéndola fijamente a los ojos.

—¡No! —exclama ella con temple, sacudiendo la mano para soltarse.

—¿No? —replica él, confundido.

—¡Ya dije que no!

—¿Pero no qué? —cuestiona él, frunciendo el ceño sin entender nada.

—¡No más juegos! ¡Ya basta!

—¡Hey! ¡Hey! —dice él, sosteniéndole la mano de nuevo—. Yo no estoy jugando a nada.

—No te creo —susurra ella, angustiada.

—Tranquila… Kitty —añade él, soltando un suspiro—. Te lo juro, yo jamás jugaría contigo.

—Es que no te creo nada —insiste ella con la voz entrecortada, para luego bajar la mirada.

Sam la toma del mentón, sube su rostro y se le queda viendo a los ojos y poco a poco se acerca tanto a su cara, que puede sentir su respiración.

—Créeme… yo te necesito —susurra él, desviando la vista hacia los labios humedecidos de ella.

Agata nota donde están enfocados sus ojos y de inmediato revive el pasado, cuando ella tenía que acercarse a él para besarlo y abalanzarse hacia sus labios, porque él nunca quiso besarla.

«No cometeré el mismo error dos veces, no caeré en su estúpido juego…» Ella no ha terminado su pensamiento, cuando ve como Sam se abalanza hacia su boca, y su respuesta inmediata es echar el rostro hacia atrás.

En ese instante, Sam se queda helado, él jamás imagino que esa sería la reacción por parte de ella, la verdad es que nunca ninguna chica le rechazó un beso, y que justo sea Agata la que lo haga, es más que desconcertante.

—¡No! —replica ella, sosteniendo ambas manos sobre el pecho de Sam.

—¿No? —cuestiona él, dolido.

—No —insiste ella, soltando un suspiro que suena más como una súplica.

Ambos se miran con intensidad, unos segundos más tarde, él la toma por el cuello haciendo que su piel se eriza con el roce.

—¿No quieres? ¿Estás segura? —susurra él, acariciándole la piel sin apartar la vista de sus ojos.

Por su parte, Agata baja la mirada y se queda contemplando los labios de Sam, él al notarlo, se los humedece y siente como ella se estremece, agarrando con fuerza la camiseta de él entre sus manos.

—Kitty… te necesito —repite él, acercándose nuevamente a su rostro.

Sam le toca la boca suavemente con el pulgar causando que Agata se derrita por completo, ella siente como su cuerpo la traiciona, y de manera inconsciente se humedece los labios, a la vez que comparten una mirada de complicidad.

Él decide no esperar por más señales, casi con desespero se precipita sobre ella y comienza a besarla con intensidad y fervor, como si su vida dependiera de ese beso.

Vuelve a tomarla del cuello con ambas manos mientras que Agata se mantiene aferrada a la camiseta de él, dejándose llevar por lo que siente.

En ese momento, Sam es quien tiene la batuta, cuando él cae en cuenta de lo que ocurre, sonríe tontamente en medio del beso, completamente extasiado de felicidad, y se separa de ella para verla a los ojos.

—No… no —murmura ella, tomándolo con fuerza por los brazos y pasando sus manos de arriba abajo.

—¿No qué? —cuestiona él, derretido al sentir como ella lo acaricia.

—Sami… no pares.

—Ay Kitty —replica él con una sonrisa, y segundos después se vuelve a abalanzar sobre sus labios.

La besa lentamente pero con profundidad, de repente Agata siente como él juega con su lengua, y se siente completamente fascinada, aferrándose a la cintura de este, para demostrarle cuanto lo necesita.

Durante más o menos cinco minutos ellos continúan besándose con la misma intensidad hasta que escuchan la puerta de la casa abrirse y de inmediato ambos se separan.

Agata se da la vuelta y se aleja a toda velocidad sin mirar a atrás, mientras que Sam mira nervioso hacia la entrada, es ahí cuando ambos se dan cuenta, que es Tyler quien ingresa a la casa, los dos tragan grueso al verlo.

—¡Sam! ¡Lo logramos! ¡Lo hicimos! —exclama emocionado, notando a su hermana pero pasa de largo a su lado.

Agata sale rápidamente de la casa, con el corazón latiendo con tanta intensidad, lo que provoca que su respiración esté acelerada, no puede creer todo lo que acaba de ocurrir, mientras que Sam se queda viendo hacia la puerta con una sonrisa enorme en el rostro.