Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 3 #3
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CAPITULO 3 #3

Concentrándose en el presente, comienza a revisar algunas hojas atrás de la libreta que tiene en su mano, donde tiene escritas muchas líneas de pensamientos que descartó, porque no eran tan alegres como las de su primera canción, y pensó que no eran adecuadas para las melodías que ellos ya tenían.

—Solo mírame, sí me miras todo estará bien...

—lee Sam, en voz alta—. ¡Claro! ¡Aunque mi maldito problema es que no me quieres mirar!

—exclama frustrado, acostándose en el sofá—.

Ya pasaron casi cuatro meses y aun haces como si yo no existiera.

Kitty… no puedes ser tan indolente conmigo, antes todo era perfecto.

En cambio ahora… yo me muero en silencio.

Él se queda en con la vista fija en el techo, con sus pensamientos y sentimientos revueltos.

—Todo era perfecto… en cambio ahora… yo me muero en silencio —repite en voz alta y sonríe.

Desde ese instante, no puede parar de escribir. Transcurren aproximadamente unos diez minutos, de pronto. él suelta con premura el lápiz sobre el sofá, y lee en voz alta parte de la nueva letra.

“Cuando tú me miras, todo es perfecto en cambio ahora muero en silencio.

Solo mírame y estará todo bien, tú me miras y yo renaceré.

Sueño perderme de nuevo en tu mirada, te ruego me dejes perderme en tus ojos de gata.”

—Sí… se oye bien. ¡Me gusta! ¡Ay carajo! —exclama, llevándose las manos a la cabeza—. ¡Me encanta! ¡Esto es rock! ¡Sí! ¡Rock de los ochenta! Pero… no puedo nombrar a Kitty, la letra no puede decir gata. ¿Ahora qué demonios hago?

Se levanta y comienza a caminar alrededor del living, mientras que repite en voz alta una y otra vez la frase: “Te ruego me dejes perderme en tus ojos de gata. Te ruego me dejes perderme en tus ojos de gata.”

—¡Sí! ¡Ya sé! —replica sonriendo, se apresura hasta llegar al sofá, toma el lápiz, la libreta, tacha la palabra gata y la sustituye por hada, después vuelve a leer la frase en voz alta.

—Te ruego me dejes perderme en tus ojos de hada.

Se queda unos segundos sonriendo en silencio, con la vista fija en la libreta.

—¡Sí! ¡Ahora sí!

Emocionado, corre con premura hasta la cochera, donde encuentra a Tyler tocando algunas notas en la guitarra.

—¿Estás listo?

—¿Para qué? —cuestiona Tyler confundido, mientras sigue tocando.

—Para escuchar la letra de nuestra próxima canción —declara Sam, sonriéndole.

—Deja de bromear... sí hasta hace unos dos minutos no tenías nada —replica Tyler, entre risas.

—¡No bromeo! ¡Ya la terminé! Bueno… esta es la parte principal de la letra, solo queda ver cuando repetimos el coro, pero eso se agrega en el camino, así lo hice con papá la vez pasada. ¡Tyler! ¡Escúchame! ¡Deja de tocar! —exclama Sam, en tono serio.

—¡Maldición! —replica Tyler, viéndolo a la cara—. ¿Si hablas en serio o no? —pregunta incrédulo.

—¡Sí idiota! ¡Ahora cállate y escucha!

Tyler asiente, sonríe y se mantiene en silencio mientras que Sam lee en voz alta.

“Cuando tú me miras, todo es perfecto en cambio ahora muero en silencio.

Solo mírame y estará todo bien, tú me miras y yo renaceré.

Sueño perderme de nuevo en tu mirada, te ruego me dejes perderme en tus ojos de Gata hada

Pido me atrapes con tu mirada, pido que me devuelvas mi alma.

Solo mírame y estará todo bien, tú me miras y yo renaceré.

Cuando tú me miras, todo es perfecto. En cambio ahora me muero en silencio.

Destrózame, mátame, pero no me dejes sin tus ojos de Gata hada.”

—¡Mierda! ¡Mierda! —grita Tyler emocionado, poniéndose de pie con una sonrisa—. Suena exactamente como esas letras de despecho del rock. ¿Quién es esa ingrata que te hace morir en silencio? ¡Carajo Sam! ¡Tenemos que enviarle flores a esa idiota! ¡Nos dio una gran letra!

—Claro —responde Sam, riéndose y sonrojado.

—¡A trabajar! ¡Necesito que sea rock! ¡Esa letra lo grita por todos lados! La guitarra, ¡Chan! ¡Chan! ¡Chan! —dice Tyler, haciendo mueca con las manos—. Con un solo y un súper intro impactante, también hay que meterle batería. ¡Túcu túcu túcu tucutú! ¡Páca páca páca! ¡Va a ser genial!

—Me parece perfecto —añade Sam.

De inmediato, ambos chicos se ponen a trabajar en la nueva canción.

Desde ese día, Sam no para de escribir todos sus sentimientos en la libreta, él comprende que cada pensamiento importa y de cierta manera, toda la experiencia es catártica y liberadora, ya que puede drenar la frustración y amargura que lo embarga.

Sabe que no es una solución para remediar su relación actual con Agata, pero al menos ya no se siente tan deprimido, desde que se ha dedicado por completo a plasmar todo en letras.

A veces Sam, solo la contempla desde la distancia, mientras que ella cocina o cuando comen, sin importar que Agata aún no lo determine, él se enfoca en verter en el papel todas esas emociones que le causa su distanciamiento.

Él la extraña en silencio, ya que a pesar de tenerla a tan solo unos metros, ella se mantiene completamente cerrada, si él intenta decirle algo, se aleja de inmediato, así que sin encontrar otra solución, él solo puede desahogarse de una manera artística en sus letras.