Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 3 #2
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CAPITULO 3 #2

Agata por su parte, se queda acostada en su cama llorando, se siente completamente destrozada. En ese instante, toma la decisión de hacer todo lo posible para sacarse a Sam de su corazón.

—¡Me mintió! ¡Es un mentiroso! Me usó… ¿por qué me hizo eso?

Él sabía que yo lo quería, nos habíamos besado dos veces ayer, para que luego se vaya a manosear y besar con una chica recién aparecida.

¡Solo por ser más linda que yo! ¡Esto es una mierda!

¿Por qué me hiciste eso? ¡Me estás matando!

¡No es justo! —solloza, abrazando su almohada—.

¡Yo te amaba y no merecía que jugaras así conmigo!

Desde ese momento, ella se aleja por completo y en la medida de lo posible de Sam, incluso deja de hablarle, rompiendo toda relación con él. Inclusive deja de mirarlo, no le devuelve los saludos, simplemente hace como si ya no existiera.

A pesar de esa radical posición que toma, por lo dolida que se encuentra, la realidad es que cuando se aparta de la vista de Sam, Agata se quiebra por completo, ahí es donde llora y sufre demasiado, porque verlo a diario es un recordatorio constante de lo mucho que lo ama y de como él rompió su corazón.

Por su parte, Sam siente el distanciamiento, y aunque ella los delató con sus padres, el cariño que él le tiene es más fuerte que cualquier molestia.

Existen momentos donde él intenta acercarse, la saluda y busca su mirada, pero no obtiene respuesta alguna por parte de ella, es completamente ignorado.

En un principio, él lo entiende y comprende el dolor que le causó, Agata lo había besado varias veces ese día, para luego presenciar como él se besaba con otra chica, sabe que a cualquier persona eso le lastimaría.

A medida de que pasa el tiempo, Sam no desiste en querer acercarse e intentar restaurar la relación que tenía con Agata, mientras que Tyler, se mantiene rencoroso, él aun no perdona a su hermana y solo se dedica a ignorarla, restándole importancia a absolutamente todo lo que tiene que ver con ella.

Con el paso de los meses, la canción de los chicos se hace cada vez más popular, lo que conlleva a un aumento significativo en la cantidad de reproducciones, trayendo consigo algunas apariciones y presentaciones en eventos de influencers, centros comerciales y fiestas privadas.

En relación a todo esto, van consiguiendo más seguidores, por lo que Charlie debe contratar a un community manager para que trabajen en conjunto las redes sociales.

Sam y Tyler se mantienen trabajando en canciones nuevas, y aunque ya han pulido y retocado las melodías, siguen batallando con las letras.

Tyler hace lo que puede, pero se siente torpe, ya que él puede componer música, pero escribir es algo muy diferente, siente que es como atravesar un camino boscoso y oscuro, para él es complicado hacer que funcione sin perderse, por lo que ha presionado a Sam para que las haga más rápido.

En el living de casa de los Meyer, ambos chicos están reunidos, les preocupa que transcurren las semanas y ellos aun no tengan otra canción lista para presentarle a Charlie, necesitan grabar otro demo cuanto antes, por lo que intentan hacer una lluvia de ideas, para posibles letras antes de comenzar con el ensayo de ese día.

—Oye… ¿te puedo leer lo que tengo hasta ahora? —dice Tyler

Sam levanta la mirada, asiente y se queda expectante mientras muerde ligeramente un lápiz entre sus labios.

—Okey… Sería esto: “Soy el eco que se pierde en el tiempo, en silencio, escucho el viento en el tiempo.”

Ambos se miran fijamente durante unos segundos, Sam para no desanimarlo y por no ser grosero, se saca el lápiz de la boca y prensa los labios, en un intento desesperado por disimular las ganas de reírse, pero apenas Tyler termina de leer, se desinfla de la risa, causando que Sam se le una con una carcajada, lo que desencadena que se rían sin parar.

—¡Carajo! ¡Debería escribir monólogos! —añade Tyler—. Soy bueno escribiendo líneas que matan de risa —bromea—. Bueno… ¿tú que tienes? Ya léeme algo.

—Es que.... aún estoy pensando.

—¿Cómo que pensando? ¡Vamos Sami! ¡Necesitamos grabar algo! ¡No tenemos nada para mostrarle a Charlie!

—¡Lo sé! ¡Eso intento! —replica Sam, frustrado—. Pero el hecho de que me apures, no hará que escriba más rápido. No funciona así.

—Sam… pero sí ya sabes cómo funciona, explícame.

Ahora estamos jodidos, estancados, entonces ayúdame a ayudarte.

Yo quiero escribir, pero… no sé cómo. En cambio tú ya escribiste una buena canción.

¡Explícame! ¿Cómo demonios lo hiciste? ¿Qué hago yo para escribir una letra que no sea una mierda? —cuestiona Tyler, resoplando.

—Bueno... la verdad es que no fue como que yo quisiera escribir una canción —aclara Sam recordando el momento, a la vez que una sonrisa se dibuja en su rostro—. Yo solo usé los pensamientos que tenía rondando en mi cabeza, más bien eran como emociones y sensaciones que yo estaba viviendo.

—Mmm… ¿Eso quiere decir que “Quizás juntos” es en verdad sobre una chica que te besó? —cuestiona Tyler—. ¿Y todos esos quizás que dice la letra son cosas que tú te preguntabas? ¿Esos eran tus pensamientos?

Sam baja la mirada y asiente sutilmente con la cabeza, recuerda ese momento con nostalgia, es difícil y algo doloroso revivirlo.

Ciertamente, le causaba terror que los Lambert se enteraran de esos besos, pero la realidad era, que él estaba genuinamente emocionado con todos los pequeños besos que le robó su adorada Kitty, en cambio ahora, la realidad es otra, ya no se siente así.

—¡Cuéntame! —exclama Tyler.

—No sé cómo explicarlo, es que estaba…. ¿cómo decirlo? ¿Algo entusiasmado? Fue algo inesperado, creo que eso hizo que pensara demasiado en eso y no en otra cosa. Tenía aquello tan metido en mi cabeza, que sentí la necesidad de escribir todos esos pensamientos.

—Okey… entiendo. Entonces tengo que escribir sobre una chica de verdad, ahora el único problema es elegir sobre cual debo hacerlo... porque tengo mucho material —bromea Tyler, causando que ambos se rían.

—No... No creo que sea sobre una chica cualquiera, porque así no te emocionarás. Tiene que ser sobre alguien que te importe, creo que eso ayuda a que nazcan pensamientos que valgan la pena escribir, porque de otro modo, solo serán más líneas de mierda, vacías y sin sentido.

—Pero… ¿si ya lo tienes tan claro por qué demonios no escribes? —cuestiona Tyler, viéndolo fijo a los ojos—. ¡Carajo Sam! ¡No te entiendo! —añade frunciendo el ceño.

—Porque no tengo una emoción buena ahora —murmura Sam, con la mirada gacha—. El resultado sería una letra triste y lúgubre, una mierda muy melancólica.

—¡Sami por Dios! —exclama Tyler, con fuerza.

—¿Qué? —inquiere Sam confundido, levantando la vista.

—Los éxitos más grandes del rock de los ochenta y noventa son mierdas tristes. Solo piénsalo… la gente ama cantar cosas así. ¡Todo el mundo vive despechado! —puntualiza Tyler, con una sonrisa.

—¿Tú crees?

—Claro, hay un abanico enorme de posibilidades.

Desde “Don’t Cry” con su letra melancólica a morir, es una canción con una profundidad que te embriaga, con solos de guitarra increíbles.

Y luego tienes en el otro extremo a “Crying”, que también es triste pero muy movida, con ese intro explosivo que te dan ganas de salir a conducir por la carretera, con coros de locura.

Esas canciones son himnos. ¡Demonios Sam!

¡Dame la letra más triste del puto mundo si quieres!

Una que haga llorar a la guitarra, yo modifico los acordes y hago lo que haga falta para que funcione.

Sam se queda pensativo y en silencio mientras que muerde el lápiz, analizando todo lo que acaba de escuchar.

—Oye… a mí no me importa cantar una letra triste, mientras que sea una mierda de las buenas, el tipo de mierda que la gente ama escuchar.

¡Maldición! —exclama Tyler, levantándose del sofá—.

Se me acaba de ocurrir una idea para un intro, tú solo dedícate a escribir, desahógate y manda al carajo a esa idiota que te tiene así...

Sam niega sutilmente a la vez que se pierde con la avalancha de pensamientos que lo abordan.

«¿Mandarla a la mierda? No… Imposible… yo no la quiero lejos. Además, ella no es una idiota, todo lo contrario... Yo fui el idiota. ¿Quién me manda a besar a la estúpida esa de la gemela?»

—Por cierto… yo no me di cuenta en qué momento te botaron. Pensé que no estabas en nada serio con nadie, pero bueno… ahora sácale el jugo al puto despecho —comenta Tyler riéndose, mientras que se aleja.

Sam se queda inmóvil durante unos minutos, llevándose a la mano a la frente, suelta un suspiro largo.

«No… Kitty no me puede haber botado. Ella no me puede terminar cuando aún ni siquiera teníamos nada. ¡No es justo!»