Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 2 #2
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CAPITULO 2 #2

—Entonces… quedé donde les contaba, que la zorra número dos invitó a todos a la piscina, ¿verdad?

—comenta ella y cuando Lucy asiente, continúa con la historia—.

En ese momento, se subió otro idiota, tomó el micrófono y grito eufórico: ¡Sin ropa!

¡Sin ropa!, mientras que se quitaba los pantalones, quedó completamente desnudo. ¡Fue una locura!

—Ay por Dios —susurra Lucy, angustiada.

—¡Ese fue el tercer pene que he visto en mi vida, mamá!

Bueno… el primero ya de grande, porque yo nunca había visto a un hombre desnudo.

¿Necesitan que se los describa? Porque yo lo recuerdo muy bien —agrega ella en tono serio, aunque por dentro se ríe a carcajadas, porque sabe que tanto Sam como Tyler, están sufriendo horrores, y en este instante, esa es su mejor venganza.

—¡No cariño! ¡No! ¡No es necesario! —replica Lauren rápidamente, agarrándose la cabeza—. Nosotros te creemos.

John observa a su esposa y sabe que se encuentra en shock por todo lo que sucedió en esa fiesta.

—Okey, luego de que el nudista saltara a la piscina, la zorra número dos volvió al micrófono y gritó: ¡Sí!

¡Desnudos! Después de eso, la libertina se quitó el bikini en medio de la tarima y acto seguido, el rebaño de ovejas empezó a desnudarse, ahí fue cuando vi el pene número cuatro, y el cinco, seis, siete.

Para cuando iba por el veinte, dejé de contar, porque eran muchos por todos lados —comenta Agata, encogiéndose de hombros.

Jhon, Lauren y Lucy se quedan boquiabiertos y escandalizados, sin saber cómo reaccionar, mientras Tyler y Sam comparten miradas, ambos saben que Agata los hundió por completo, y lo más duro para ellos, es que parece que ella disfruta dar todos los detalles minuciosos.

—¡Chicas! ¡Yo no sabía que los penes podían ser tan diferentes unos de otros!

—exclama Agata, con una sonrisa en el rostro—.

Los hay de diversos colores, tamaños, formas.

¡Es tan extraño! ¡Ah! Por cierto, mi teléfono aún sigue mojado, pero tengo un video de ese momento donde se ven las decenas de penes, mañana se los muestro. No lo creerán, es una locura.

Los tres adultos siguen escuchando, mientras que se mantienen en silencio y lanzan miradas inquisidoras sobre los chicos, quienes bajan la vista hacia el suelo.

—Fue un salvajismo. ¿Así está bien? ¿Ya me puedo ir o necesitan que siga contando? —pregunta Agata, viendo de reojo hacia los chicos.

—Uff —exhala Tyler furioso, subiendo la cabeza y agarrándosela.

—Cariño… cuéntanos todo, hasta el momento en el que te encontramos donde Zac —indica Jhon, intentando mantenerse calmado—. Necesito saber, quiero que seas así de precisa con cada detalle, conversación y todas las interacciones que tuviste en la fiesta, incluso lo que te dijo Zac.

—Okey papi —afirma Agata, tomando una respiración profunda—.

Después de que todo el rebaño exhibicionista comenzara a saltar a la piscina, yo me mantuve junto a la tarima, aunque claro, no mentiré…

con tanto caos alrededor, me desconcentre por un momento viendo todo eso, pero luego de que me cansé de ver tantos desnudos, volví la mirada hacia donde estaban los chicos y creo que quedaré traumada por el resto de mi vida.

—¿Por qué? —cuestiona Jhon, exaltado.

—Ahí vi a la zorra número dos, la que estaba súper ebria, agachada, sin bikini y quintándole los pantalones a Tyler —declara Agata, en tono tranquilo.

—¡Qué! —gritan los tres adultos exaltados al mismo tiempo mientras que Tyler vuelve a agachar la mirada avergonzado.

—Honestamente… al principio pensé que estaba delirando, incluso creí que me habían drogado con algo sin darme cuenta y lo alucinaba —dice Agata, a la vez que voltea para mirar a su hermano—.

Yo sé que ellas son unas zorras, porque desde lejos se les nota, pero…

no pensé que tú fueras así de fácil y estúpido.

Yo creí que cuando ella te quitó los pantalones, tú la detendrías allí sin dudar.

Para mi esa era la línea más lejana a donde llegarías, jamás imaginé que la traspasarías, pero no fue así.

La verdad es que lo lamento mucho, y no por mí… sino por ti.

Tyler se le queda viendo fijamente con los ojos llenos de rabia porque sabe que ella lo está hundiendo con sus padres con cada palabra.

—Verte levantar las manos a los lados, así como si te rindieras, y que ella se agachara y te quitara el bóxer… fue sumamente humillante para mi Tyler —confiesa Agata—. Y eso que yo no era la que estaba desnuda en una tarima frente a más de cien personas.

—¡Oh por Dios! —exclama Lauren viendo a su hijo, mientras que una lágrima se le escapa.

—La verdad es que no me traumó verte desnudo ahora que ya creciste, eres mi hermano, eso no me importa, pero ver que permitieras que te hicieran eso, fue demasiado vergonzoso, yo no sabía qué hacer, ni dónde meterme.

Dime algo… si yo hubiese estado en esa tarima y permito que un chico desnudo me quite los pantalones, mientras que mi reacción solo sea reírme y rendirme por completo, para que luego él me quite la ropa interior mientras todos me ven, ¿cómo te hubieses sentido tú? ¿Qué hubieses hecho?

Tyler se queda en silencio sin responderle, a la vez que solo cruza de brazos.

—No sé qué mierda hiciste luego de que ambos se tiraron a la piscina, pero…

te juro que si hubiese podido reaccionar antes, subía a la tarima y te golpeaba —declara Agata, molesta—.

No porque te odie, sino todo lo contrario, solo para que reaccionaras de la enorme estupidez que estabas haciendo.

Después de eso no te vi más, pero a ella sí, justo cuando me iba, así que la abofeteé por descarada, inclusive ella me devolvió el golpe.

Ambas nos fuimos a las manos hasta que caímos de nuevo en la piscina.

—Cariño… —susurra Jhon.

—Lo lamento chicas —murmura Agata, volteando a ver a Lauren y Lucy—. Yo sé que son buenas madres, pero… la verdad es que no sé qué demonios pasa con ellos. Sí alguien más me hubiese contado esto, juro por Dios que no le hubiese creído.

Agata toma una respiración profunda y luego fija la mirada en el rostro de Sam, para continuar hablando.

—Tuve que verlo con mis propios ojos para decepcionarme. Yo… confiaba en ti, pensé que eras maduro y que tenías la capacidad de raciocinio, pero me equivoqué. Sam… te desconozco. ¿Quién demonios eres?

En ese momento, Sam siente como se le arruga el corazón, él puede notar en la voz de Agata, que ella se encuentra completamente destrozada, y aunque en sus intenciones nunca estuvo herirla, al final eso fue lo que terminó ocurriendo.

—¿Por qué dices eso? —cuestiona Lucy, alarmada.

Agata primero niega con la cabeza, baja la mirada y se mantiene en silencio durante unos segundos.

—La verdad es que me escandalicé, me molesté mucho con la zorra número uno cuando se te acercó y te cortó la camiseta, inclusive que te dejaras pintar el pecho y la espalda.

Aunque bueno, ahora sé que podrías alegar que era “parte del show” —dice Agata, haciendo comillas con los dedos—.

Pero… lo que no tiene ninguna justificación, es que luego de que terminaran de cantar, le permitieras a esa zorra que te diera la cantidad de besos que traes marcados en el cuello, después mírate en un espejo.

¿Es que no te da vergüenza con tu madre?

Sam baja la mirada y niega con la cabeza, no se atreve a decir ni una palabra.