CAPITULO 2
Todos caminan en completo silencio hasta que llegan a casa de los Lambert, al entrar, se dirigen directo hacia el comedor, donde se encuentran Lauren y Lucy, por lo que cada uno de ellos también toma asiento.
—Prefiero hablar sin ellos presentes —declara Agata, señalando a los chicos.
En cuanto Sam la escucha, traga grueso mientras que su mente va a toda velocidad.
«¡Ay Dios! Sin duda está enojada… es que… ni siquiera me quiere acá, ni me mira.»
—¡Ni creas! ¡Yo no seré el malo cuando todo esto fue tu culpa! ¡Por andar de inventora! —exclama Tyler, molesto—. Quieres que me vaya para echarme toda la responsabilidad a mí y ponerte a llorar en una de tus pataletas ridículas.
—No Agata, nadie se ira de acá. Necesitamos escucharlos a los tres y saber exactamente qué fue lo que pasó, para que pensemos en las medidas que tomaremos —indica Jhon, en tono serio.
—Entonces… que ellos sean los primeros en explicar TODO lo que pasó —replica Agata cruzándose de brazos enojada, haciendo particular énfasis en la palabra todo.
En ese instante, Sam y Tyler comparten una mirada, ninguno sabe que pasa por la cabeza de ella, pero están seguros, de que no parece ser bueno para ellos.
—Después de que ambos cuenten lo que sucedió, yo hablaré —insiste Agata—.
Si no es así, prefiero quedarme callada.
Y papi… si quieren castigarme hasta el fin de los tiempos, pues no tengo problema con eso, lo aceptaré.
Con tal... mi conciencia está limpia, yo no hice nada malo —añade encogiéndose de hombros.
—Sam, explícame que pasó —ordena Lucy.
Durante los siguientes minutos, Sam y Tyler relatan lo sucedido en la fiesta, ellos cuentan lo mismo que le habían resumido antes a Jhon, que nunca vieron a Agata, que cuando terminaron de tocar, fue que Sam la vio a lo lejos, luego la persiguió y que él se peleó con el chico que la lanzó a la piscina.
Por su parte, Agata voltea a ver a Sam cuando oye lo de la pelea, ya que esa parte era completamente desconocida para ella, y siente que su corazón herido vuelve a latir un poco por él.
Mientras tanto los chicos siguen explicando que después de eso, ella se les perdió de vista, los dos mantienen exactamente la misma versión causando que ella se vuelva a enojar.
«Claro, es que contado así, parece que ellos actuaron bien y yo quería escaparme solo porque sí.» Piensa Agata conteniéndose de poner los ojos en blanco.
—Bien cariño, ahora es tu turno —dice Lauren, viéndola a los ojos.
—Okey. En primer lugar… papi, yo no te mentí, te llamé y me estaba acercando a la tarima, tú mismo lo viste pero cuando llegué no me pude subir porque justo en ese momento se subieron dos zorras y estaban manoseándolos a ellos —declara Agata, señalándolos.
Las caras de Sam y Tyler son un poema, ninguno de ellos esperaba esa respuesta de ella y los tomó por sorpresa.
—Yo tengo dignidad y clase, así que solo me quedé junto a la tarima —añade Agata en tono serio, mientras que los chicos se miran boquiabiertos.
—¡Qué! —exclaman Lauren y Lucy al unísono.
—Ella está exagerando —interviene Tyler—. Ya deja de inventar.
—¡Yo no te interrumpí! ¡Así que cállate! —replica Agata, enojada.
—¡Ya! ¡Se calman los dos! —ordena Jhon—. Agata, sigue hablando, y Tyler… solo haz silencio.
—En un principio, solo pensé en quedarme junto a la tarima hasta que las zorras se bajaran, pero resulta que la primera perra agarró el micrófono, se sacó la camiseta y se quedó en bikini mientras que este par de estúpidos se quedaban embobados.
Luego esa misma chica se acercó a Tyler, le quitó la camiseta y empezó a restregarle pintura por el cuerpo.
Tyler se empalidece al escuchar lo que su hermana está contando y se agarra la frente preocupado.
—Y como si eso fuera poco—continúa Agata, con el relato—, vino la otra gemela hija de puta, que no sé de dónde sacó unas tijeras y destrozó la camiseta de Sam, mientras que él se reía sin hacer nada, untándolo también de pintura.
Sam prensa los labios y baja la mirada avergonzado, ahora entiende completamente la razón del enojo de ella.
—Por eso es que ambos están así de pintarrajeados —añade Agata, indignada—. Gracias a Dios que el par de estrellas acá presentes, comenzaron a tocar, porque dos minutos más, y esas zorras los violaban sobre la tarima.
—¡Agata! —increpa Jhon, molesto—. ¡Qué manera es esa de hablar!
—¡Papi! ¡Tú no estuviste ahí! ¡Yo sí y sé lo que vi!
¡Todo me dio tanto asco! ¡Es que no pueden ser tan idiotas!
—exclama ella, resoplando—. Pero tranquilo, que eso no es nada, porque yo fui tan ilusa, pensando que eso estaba mal y resulta que solo era el comienzo.
Hasta ahí fue un juego de niños, el preámbulo para la salvajada que vendría luego.
Tyler y Sam saben que se encuentran condenados y comparten una mirada mientras que se mantienen en completo de silencio. Por su parte, Lauren, Lucy y Jhon también se miran entre sí, los tres se sienten desconcertados con todo lo que están escuchando.
—¿De qué demonios estás hablando? —cuestiona Jhon, confundido.
—Mamá… ¿sabes cuántos chicos he visto desnudos en toda mi vida? —inquiere Agata, volteando a ver hacia Lauren.
Tyler y Sam suben los brazos, cada uno se agarra la cabeza, mientras que John baja la mirada, él sabe que los chicos evitaron decir la parte donde, el muchacho que arrojó a Agata a la piscina estaba desnudo.
—¡Hija! ¡¿Qué pregunta es esa?! —replica Lauren, sorprendida—. Yo espero que ninguno.
—Bueno… te sorprenderás, pero vayamos en orden.
—Oh Dios —murmura Lucy.
—Yo muy responsablemente como se lo prometí a papá, no tomé ni comí, tampoco hablé con nadie, solo me mantuve junto a la tarima.
Y no me subí, porque en ese momento ellos ya estaban tocando, la presentación fue genial, no mentiré, a la gente le encantó, y tanto ellos como yo lo disfrutamos —afirma Agata con una media sonrisa, al recordarlo—.
Cerraron con “Quizás juntos” y fue súper increíble, la gente se sabía el coro, fue genial escuchar a más de cien personas cantando.
Yo realmente estaba muy feliz, el corazón no me cabía en el pecho de lo orgullosa que estaba en ese momento, todo lo que nos habíamos esforzado por publicitar la canción había dado sus frutos.
A pesar de la preocupación que siente, Sam no puede evitar sonreír emocionado cuando la escucha decir todo eso sobre su presentación.
—Y luego… ¡Todo se fue a la mierda! —agrega Agata, soltando un suspiro.
En ese instante, a Sam se le borra la sonrisa de inmediato, él se siente genuinamente angustiado, el corazón le late a toda prisa, mientras que Tyler está en pánico sentado a su lado y comienza a limpiarse el sudor de las manos sobre el pantalón.
—Cuando ellos terminaron de cantar, se subió la zorra número uno, ella tomó el micrófono y le pidió al Dj que pusiera música, luego la zorra ebria número dos, le arrebata el micrófono para gritar: “Todos a la piscina.” Seguidamente…
Ah… —dice Agata, tomándose un minuto para pensar—.
Sí, volviendo al punto. ¿Ustedes se acuerdan cuando estábamos pequeños y fuimos a acampar y nosotros tres junto con Nicole perseguimos a una mofeta sin saber que era y luego nos roció asquerosamente?
Lauren y Jhon asienten mientras que Lucy frunce el ceño sin entender hacia donde se dirige la conversación.
—Y ustedes tomaron un enorme balde que nos llegaba hasta los hombros, lo llenaron con lavavajilla, diez jabones, vinagre y no sé qué otras cosas para quitar la inmundicia de nuestros cuerpos —añade Agata, haciendo una mueca con la cara—.
Papá con ayuda de Charlie, nos levantaban, y de uno en uno, nos turnaban para sumergirnos, como si fuéramos ropa en remojo.
Jhon se pone la mano en la boca intentando no reírse al recordar eso, a la vez que Lauren y Lucy sonríen.
—Sí cariño, pero… ¿qué tiene eso que ver? —cuestiona Lauren prensando los labios, para aguantar la risa.
—En ese entonces yo tenía como cuatro o cinco años y sé que esa fue la primera y única vez que había visto a un chico sin ropa, mejor dicho… a dos.
Sam se lleva las manos a la cara, avergonzado, para él ese es un recuerdo que lo hace reír mucho.
La verdad es que es una historia muy inocente y algo tonta, le parece adorable escucharla de los labios de Agata, incluso sería genial, si no fuera por el hecho de que ella está a punto de masacrarlos con el resto.
—Okey… —añade Lauren, confundida.
—Eso quiere decir… que desnudos, solo los he visto a ellos dos estando pequeños, pero en total, contando los de hoy...
—¡¿Cómo que los de hoy?! —interrumpe Lauren, escandalizada.
—Cariño… es que el chico que arrojó a la Gata a la piscina estaba desnudo —explica Jhon.
—¡Qué! —exclaman Lauren y Lucy al mismo tiempo.
—Ah… ¿es que esa parte sí te la contaron? —inquiere Agata, viendo a su padre
—Sí cariño, y de verdad lo lamento. Tú no debías haber visto, ni pasar por nada de eso. Él no debió tocarte y menos estando sin ropa, eso estuvo fuera de lugar —afirma Jhon intentando sonar tranquilo, cuando por dentro se siente furioso con la situación.
—Bien… ¿Quieren que termine de contar lo que sucedió o ya fue suficiente? —pregunta Agata.
—¡Listo! ¡Listo! —interviene Tyler, sacudiéndose las manos.
—¿Por qué tan nervioso? —replica Agata, viéndolo—. Además… yo no te pregunte a ti, mis papás son los que dirán si quieren escucharme o no.
—¡No señorita! A mí me lo cuentas todo, yo no quiero que tengas secretos con nosotros —declara Lauren.
Agata asiente mientras que mira primero hacia Tyler y le sonríe con un toque de cinismo, luego voltea para ver a Sam, ahí a ella se le borra por completo la sonrisa, en cambio, se siente devastada, es desolador pensar que él solo jugaba con sus sentimientos.