CAPITULO 1 #4
—Bueno… la gemela dijo que la Gata se le acercó y le advirtió que no me volviera a tocar a mí, después de eso, la Gata le dio una cachetada. La chica pensó que ella era mi novia o una fanática celosa, no sabía que era mi hermana.
—¿Y esta chica golpeó a la Gata?
—Hasta donde sabemos sí —responde Tyler, asintiendo—. Aunque nosotros no vimos nada de eso. Lo siento papá.
Jhon se mantiene en silencio durante unos segundos, al mismo tiempo que sacude las manos, completamente desesperado.
—Tenemos que ubicar a Zac. Alguien afuera de la fiesta nos dijo que vio a Kitty irse con en él… en su moto —informa Sam angustiado y con la voz entrecortada, mientras que más lágrimas corren por sus mejillas.
Zac y Agata, finalmente llegan a casa de él, ambos se bajan de la motocicleta, se retiran los cascos y entran a la cochera.
—¿Puedo preguntarte algo? —dice Agata, viendo como él destapa su celular.
—Claro preciosa, lo que quieras.
—¿Recuerdas la pelea?
—Mmm… —murmura él riéndose, a la vez que se concentra en secar el equipo—. ¿Cuál pelea? Tienes que darme contexto.
—Pues… hace como cuatro o cinco años, fue acá en tu jardín.
—Con Sam… Sí, la recuerdo bien —responde él, prensando los labios—. ¿Qué hay con eso?
—Tú nunca me pareciste mal chico… ¿Qué te pasó? ¿Por qué atacaste a Sam? Eso nunca lo entendí… yo creí que ustedes eran amigos.
Zac al escucharla, se levanta de la silla y se acerca hacia donde ella se encuentra parada.
—¿Qué yo lo ataqué? —pregunta cruzándose de brazos.
Agata se le queda viendo durante unos segundos y luego le asiente.
—Lo siento preciosa, no sé qué historia te contaron, pero…
yo jamás ataqué a Sam. Yo estaba acá mismo en el garaje, haciéndole mantenimiento a mi moto de carrera y fue él quien me abordó.
Nosotros discutimos, pero yo nunca lo toqué, él fue quien lanzó el primer golpe sin piedad, yo solo me defendí —aclara Zac, resoplando—.
Parecía un salvaje, tu padre fue quien me lo sacó de encima.
—¿Sam te atacó? —inquiere ella incrédula, ya que le resulta imposible pensar que el chico que ella tanto conoce, hiciera algo como eso.
—Sí Gata, eso fue lo que pasó. El que dañó la amistad fue él, no yo. A mí jamás me ha gustado la violencia, no es mi forma de ser, pero sí me atacan, yo me tengo que defender —declara él, acariciándole el cabello con una sonrisa.
Justo en ese momento, ambos escuchan una voz proveniente de afuera del garaje.
—¡Suéltala hijo de puta! —grita Sam, atravesando el jardín mientras que Tyler y Jhon corren detrás de él.
Para cuando Sam llega enfrente de Zac, lo empuja con fuerza, haciendo que el cuerpo de este sea impulsado hacia atrás, mientras que solo reacciona levantando las manos.
—¡Viste! —dice Zac, viendo a Agata.
En ese instante, Sam levanta su brazo, dispuesto a lanzarle un golpe a la cara, pero Jhon lo detiene, agarrándolo por la espalda y moviéndolo hacia atrás. Por su parte, Agata se queda completamente en shock, al presenciar todo este arrebato.
—¡Cálmate Sam! ¡Yo me encargo! —ordena Jhon, mientras que continúa alejándose un par de metros— Tú, contrólalo.
—Sí papá —responde Tyler, agarrando a su amigo por el hombro.
Una vez que Jhon asegura a Sam, se regresa hacia la cochera, respirando profundamente, en un intento de controlarse.
—Hey, cariño… ¿estás bien? —pregunta suavemente acariciando la cara de su hija, cuando le ve el moretón que tiene en su mejilla y un par de rasguños.
—Sí papi... yo estoy bien.
—Bueno… ¿me explicas qué haces acá? ¿Por qué no estás en casa? ¿Y qué son estos golpes? Además… ¿por qué los chicos dicen que no estabas con ellos en la fiesta? ¿Por qué me mentiste? Esto no fue lo que acordamos.
—Lo sé papi, pero… te lo explico luego, solo a ti —comenta ella, asintiendo—. Ahora solo necesito recuperar mi teléfono y así nos vamos a casa.
—¿Cómo que recuperarlo? ¿Es que acaso te lo robaron? —cuestiona Jhon, confundido.
—No.
—Ten —interrumpe Zac, acercándose a ella—. No le coloques la batería, ni el sim hoy. Déjalo que se siga aireando hasta mañana, y ya debería funcionarte sin problema. Si no sabes o no tienes quien le conecte la batería, me avisas.
—Gracias… de verdad que me ayudaste muchísimo —dice Agata, tomando su teléfono desarmado.
—Entonces... ¿tú la trajiste? —inquiere Jhon en tono serio, fijando la mirada en él.
—Sí señor, pero yo no la obligué. Ella me pidió que la ayudara y eso fue lo que hice. Incluso tardé el doble de tiempo, porque conduje a menos de cuarenta kilómetros —aclara Zac.
Jhon voltea para ver a su hija, quien de inmediato le asiente, confirmando la versión de la historia que acaba de contarle.
—Ya veo... Cariño, vamos a casa —indica Jhon rodeándola con su brazo, mientras que ambos caminan a través del jardín—. Ustedes dos, también —añade viendo a los chicos.
Sam suelta un resoplido, sabe que debe estar completamente enrojecido por la ira, antes de irse, voltea para ver a Zac, dejándole saber las ganas que tiene de matarlo, luego al comenzar a caminar, observa a Agata y por un breve instante comparten una mirada.
«¿Qué fue eso? ¿Por qué me miraste así? Tan diferente… es extraño. Kitty… eso no se sintió bien.»