Gatita 2 (Saga Gatita 2) CAPITULO 1 #3
3%

CAPITULO 1 #3

—Gata… ya no tiembles. Estoy yendo lento, te aseguro que no te caerás. Quédate tranquila, que ya falta poco.

—Ya sé... es so-lo frí-o —explica ella, castañeando los dientes.

—¡Soy un idiota! —replica él, sacudiendo ligeramente la cabeza—. Perdona… Claro, es que estás empapada.

«El caballero del año.» Piensa Zac, mientras que procede a quitarse la chaqueta y se la entrega.

—Gracias —murmura ella, colocándosela de inmediato.

Unos segundos después, él vuelve a conducir.

Los chicos deciden tomar un taxi para llegar a casa, durante el camino, a ambos los carcome la angustia y la rabia en diferentes medidas.

Por un lado Tyler, quien no para de maldecir a Zac y no deja de cuestionar las decisiones estúpidas de su hermana, mientras que Sam, se encuentra petrificado, por los pensamientos intrusivos que invaden su cabeza y que le juegan una muy mala pasada.

«Ella me vio besarla y se enojó, por eso es que se fue con el idiota de Zac.

Claro… Kitty no se iría con él, a menos de que solo quisiera molestarme con eso.

¿Y si lo besa por vengarse? No… es que… Zac no le gusta.

Ella no lo besará, pero… a él sí le gusta Kitty. ¡Maldición! ¡Se aprovechará de ella!»

—¡Hijo de puta! —exclama Sam, completamente iracundo causando que el taxista se sobresalte y lo mire por el espejo retrovisor.

—Perdone señor —interviene Tyler, poniéndole la mano en la pierna a su amigo—. Discúlpelo.

—No puedo con esto —susurra Sam, angustiado.

—Pensemos… ¿qué mierda vamos a hacer? ¡Papá me va a matar! —dice Tyler, frunciendo el ceño.

—Yo ahora solo le ruego a Dios que Kitty ya esté sana y salva en la casa. Qué el idiota la haya dejado allí y listo —comenta Sam, pasándose la mano por el cabello—, No podemos llamar a tus papás para preguntarles si ella ya llegó, porque se darán cuenta que se escapó, y de toda esta mierda.

—Entonces… llegamos, yo subo discretamente a buscarla, mientras que tú esperas afuera —indica Tyler y Sam asiente.

Unos minutos después, el taxi se detiene frente a la casa de los Lambert, ambos chicos se bajan a toda velocidad, atraviesan el jardín y mientras que Sam aguarda junto a la puerta, Tyler entra en silencio, pero no ha dado ni dos pasos, cuando de inmediato escucha la voz de su padre.

—¡Chicos! ¡Ya llegaron! Pensé que los iría a buscar, solo hacía tiempo esperando que me avisaran, pero me gusta que se hayan venido temprano, eso es muy responsable de su parte —comenta Jhon, desde el comedor mientras que revisa su laptop.

Tyler traga grueso, a la vez que voltea la vista hacia afuera, cuando establece contacto con Sam, ambos empalidecen.

—Ven cariño, quiero que veas este video, lo guardé para mostrártelo —dice Jhon.

Tyler suspira, deja la puerta abierta y lentamente camina hacia la computadora, colocándose a un lado de su padre.

—¿Qué? —pregunta Jhon, observándolo.

—Me dijiste que vinera a ver un video —responde Tyler suavemente, entrecerrando un poco los ojos.

—No… tú no —replica Jhon, riéndose—. Me refería a tu hermana, es un video de unas costillas horneadas. ¡Gata ven!

Tyler confundido, gira la cabeza hacia las escaleras, mientras que Sam, escucha todo desde la puerta, y se queda expectante mirando hacia la planta superior de la casa, ambos con la esperanza de que Agata baje.

—¡Cariño! ¡Ya ven! —insiste Jhon—. ¡Entra! —agrega mirando hacia la puerta.

En el momento que Sam lo escucha, sus ojos se abren como dos platos, completamente sorprendido.

«¿Entra? ¿Él dijo entra?» Piensa Sam angustiado, dando un par de pasos al interior de la casa, enseguida ve la cara de terror de Tyler y se agarra la cabeza.

—Hola Sam... ¡Chicos! ¡Por Dios! ¡Ambos están hechos un asco! —declara Jhon, viéndolos—. ¿Dónde están sus camisetas? ¿Estaban en un toque o un carnaval? Gata… mi vida, entra. ¿Es que también estás pintada? Déjame verte —añade levantándose.

Tyler se adelanta, toma el brazo de Sam y lo hala hasta el jardín, saliendo primero que su padre.

—Él sabía. Sabía que ella iría, yo no entiendo una mierda de esto —murmura Tyler.

—¡De seguro está con el hijo de puta! ¿Por qué no ha llegado si salió antes que nosotros? —cuestiona Sam, con los ojos aguados.

—¿Gata? Cariño… ya déjame ver como quedaste —dice Jhon, saliendo al porche, pensando que ella se está ocultado afuera—. ¿Así de mal estás? —bromea hasta que nota el rostro de los chicos—. Hey Sam… ¿y esa cara? ¿Por qué demonios estás golpeado?

Sam se mantiene en silencio durante un segundo, hasta que no puede contenerse más.

—¡Mierda! ¡Mierda! —grita mientras que lágrimas de impotencia y dolor, corren una tras de otra por sus mejillas.

Por su parte, Tyler se cruza de brazos sin poder esconder la angustia en sus ojos.

—¡Oye! ¿Qué es lo que pasa? —cuestiona Jhon a Tyler, mientras que sigue buscando a su hija con la mirada—. Chicos… ¿dónde está la Gata?

Tyler se pone pálido, pero se mantiene en completo silencio, sin contestar.

—¡No lo sabemos! —responde Sam, entre sollozos.

—¡Qué! ¡¿Cómo que no lo saben?! ¡¿Perdieron a la Gata?! ¡Díganme qué demonios está pasando! —exclama Jhon, angustiado.

—No papá… nosotros no la perdimos, es que no sabíamos que ella estaba en la fiesta, yo nunca la vi —aclara Tyler desesperado, mientras que Sam sigue llorando.

—¡¿Cómo que no la viste?! ¡Si yo la dejé allá! Ella me llamó y me mostró que ustedes estaban en una pequeña tarima, conectando los amplificadores —explica Jhon, molesto.

—Te lo juro… no la vi. Si lo hubiese hecho, yo la cuidaba. Yo no hice nada malo, papá.

—¡Carajo! —exclama Jhon, llevándose las manos a la cabeza—. ¿Qué es todo esto? ¡Sam! ¡Ya cálmate! ¡Explícame lo que sabes!

—Perdón Jhon… Perdóname —murmura Sam, entre sollozos.

—¡Cálmate! ¡Necesito conseguir a mi hija! ¡Así que explícame todo ya! —ordena Jhon, en tono serio.

—Papá… es que… Sam si la vio, pero de lejos —comenta Tyler.

—¿La viste? ¿Qué pasó? ¡Sam habla! —dice Jhon, tomándolo de los hombros.

—Yo… —susurra Sam soltando un suspiro, a la vez que se seca el rostro—, estaba en la tarima, nosotros acabábamos de terminar de tocar y unos minutos después, la vi, ella...

«No puedo decirle que estaba enojada porque me besé con otra chica.» Piensa Sam, bajando la mirada avergonzado.

—¡¿Ella que?! ¡Respira y habla, pero rápido! —replica Jhon, frustrado.

—La Gata se veía enojada, apenas la vi me sorprendí, porque yo no sabía que estaba allí, pensé que estaba contigo.

Yo me bajé de la tarima y fui tras ella, pero…

Kitty iba más adelante, como a unos cuatro metros delante de mí.

Era muy complicado alcanzarla, porque estaba junto a la piscina, todo estaba lleno de gente, luego...

vi como un chico la alzó y la arrojó a la piscina.

Ahí fue cuando salí corriendo y me agarré a golpes con él.

—¿Pero y Agata? ¿Por qué no fuiste por ella? —cuestiona Jhon confundido, pasándose de nuevo las manos por la cabeza—. No entiendo… ¿por qué decidiste golpear a alguien antes que ayudar a mi niña?

—¡Es que el hijo de puta que la cargó estaba completamente desnudo! — responde Tyler.

—¡Qué! —grita Jhon, furioso.

—¡Sí! Por eso es que yo me volví loco apenas lo vi, ahora sé que debí ir tras Kitty, pero…

simplemente exploté —confiesa Sam—. Yo quería matarlo, por haberla tocado estando así.

Entonces nos agarramos a golpes durante no sé cuánto tiempo, hasta que Tyler llegó y me lo quitó de encima, pero él en ningún momento la vio, es que ni siquiera sabía porque era la pelea.

—¡Mierda! ¿Y dónde está mi niña? ¿Qué pasó que no la buscaron? —cuestiona Jhon, mientras que saca su teléfono y empieza a marcarle.

—Claro que sí la buscamos, por toda la fiesta papá —aclara Tyler—. Ella no te atenderá, nosotros suponemos que se le dañó el teléfono cuando la tiraron a la piscina, porque ya la llamamos más de cien veces. Inclusive les preguntamos a todos los invitados, ahí supimos que se peleó con una chica.

—¿Se peleó? ¿Por qué y con quién? —pregunta Jhon angustiado, a la vez que sigue intentando comunicarse con Agata.

—Ella golpeó a una de las cumpleañeras, a la gemela que estaba conmigo en la tarima.

—¿Pero por qué lo hizo? —insiste Jhon, frunciendo el ceño—. Agata no haría eso, ella no actúa así.