Ganar nunca fue el plan 23
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Qué cojones pasa conmigo

Jordan

Joder. ¿Cómo se ha desmadrado tanto la cosa?

Estoy sentado en el avión intentando ordenar mis pensamientos. He besado a Elly, y no porque fuera parte de la mentira; la he besado porque me apetecía. Me apetecía y mucho. Y ella me ha devuelto el beso.

Luego apareció Maya y salí corriendo detrás de ella, en un acto reflejo, como si lo normal en mi vida fuera correr tras ella. Y Maya se puso a llorar; y odio verla llorar, más cuando soy el responsable.

No sabía si quería consolarla o volver con Elly.

¿En qué momento Elly se ha metido debajo de mi piel?

Maya me pidió que volviéramos, que nos diéramos una última oportunidad. Me dijo que sabía que no estaba siendo justa conmigo, que no debería entrometerse entre Elly y yo, pero que no podía no intentarlo una última vez.

Me contó que había roto con el tal Graham porque quería estar conmigo, y que al verme llegar con Elly jamás había sentido tanto miedo.

Que cuando nos vio la noche de Halloween sentados juntos apenas fue capaz de controlar los celos, que casi se puso a llorar al pensar que me había perdido para siempre.

Y yo estoy hecho un lío porque eso era todo lo que yo quería y más. Y ahora, sin haber sido siquiera consciente de que algo hubiera cambiado, ya no sé si es lo que quiero, porque esos momentos con Elly fueron de verdad. Al menos para mí.

Le di mi sudadera porque quería verla con mi ropa, elegí beso porque quería besarla a ella y disfruté cada segundo de tenerla dormida acurrucada contra mí. Y nada de eso tenía que ver con Maya.

¿Qué cojones pasa conmigo?

Le dije a Maya que tenía que pensarlo, y volví a buscar a Elly. Abrí la puerta de la habitación sintiéndome tan culpable como si viniera de ponerle los cuernos —lo cual no sé si tiene algún sentido—, y cuando vi que su maleta no estaba en el suelo de la habitación se me paró el corazón.

Me asomé a la entrada y vi que no estaba mi coche. La llamé varias veces y le escribí, sin respuesta al principio, y cuando por fin me contestó fue para mandarme un simple mensaje de texto y decirme que se alegraba de que hubiera arreglado las cosas con Maya.

La llamé corriendo y tenía el móvil apagado.

Qué puta mierda.

Me metí en la cama con una sensación horrible pensando que lo había hecho todo mal con las dos; tan mal que ni siquiera sé qué quiero o debo hacer ahora.

Como era de esperar, no pegué ojo, me levanté al oír que mis amigos lo hacíany empecé a contar mentiras de por qué no estaba Elly. Son, por supuesto, no se creyó nada y me miró con cara de «eres gilipollas y te hemos avisado», y yo me siento más gilipollas que nunca.

No creo que el resto se lo creyera tampoco, pero al menos nadie preguntó nada, todo fueron silencios tensos, como esperaba que hubiera ido el fin de semana.

Maya tampoco tenía mejor aspecto que yo, posiblemente tampoco durmiera mucho, y yo ya no me puedo sentir peor.

Al despedirme de ella, se disculpó mil veces por complicarme las cosas con Elly, y yo no sé ni qué sentía. Nos dimos un abrazo y, por un momento, pensé que Maya se iba a poner a llorar otra vez.

Ni siquiera fui consciente de lo que pasaba a mi alrededor, o siquiera de si me había despedido de todos.

Son, Dan y Cat me acercaron al aeropuerto, y tengo que agradecerles que no intentaron sonsacar nada; incluso Dan se comportó, y eso sí que es raro. Así de hecho mierda me debieron de ver.

Al llegar al aeropuerto me despedí de mis amigos. Cat me dio un abrazo y me dijo que Elly le gustaba de verdad y que esperaba verla pronto, y yo no supe qué responder porque lo más probable es que no la vuelvan a ver.

Ese pensamiento me hizo salir corriendo, necesitaba volver a llamarla.

Entré en el aeropuerto y volví a marcar su número. Cuando por fin me dio señal, empecé a hiperventilar y, al oír su voz, mi corazón se saltó un latido.

—¿Qué quieres, Jordan?

Sonaba cansada y enfadada. Quién podría culparla...

—Elle... ¿estás bien?

—Sí. Acabo de aterrizar.

—Siento lo que ha pasado... —empecé a decir, pero, al tenerla por fin al teléfono, no supe cómo continuar, nada parecía adecuado.

El segundo que tardé en volver a hablar lo utilizó Elly para despacharme:

—Tengo que colgar, Jordan.

No esperó respuesta, solo colgó.

Y ahora estoy solo en el avión que tenía que haber compartido con ella y me siento todavía peor si eso es siquiera posible.

Joder, las cinco putas horas se me van a hacer eternas.

Rememoro la última semana, como si me pusiera una peli.

Está claro que le gusto a Elly porque no ha podido ser todo mentira y porque, si no, no se hubiera ido. Ahora, ¿quiero gustarle? Sé que la respuesta es sí, pero ¿qué pasa con Maya?

Maya, la chica por la que llevo esperando los dos últimos años de mi vida, y ahora puedo recuperarla.

¿En qué momento me he convertido en un cabrón?