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Momento de colgar
Elly
Estoy sin aliento, helada y mojándome todavía en el porche. No sé cuánto tiempo tardo en conseguir reaccionar y entrar en la casa.
En el salón me encuentro con Cat y Son, que me miran con cara de circunstancia. Ninguno decimos nada y yo voy directa a la habitación.
Como era de esperar, la situación se me ha ido totalmente de las manos. Siendo sincera conmigo misma, se me fue de las manos desde el momento en el que grité su nombre en el campo.
Llevo todo el fin de semana sin saber dónde acaban las mentiras y dónde empieza lo real. No me puedo creer que acabemos de enrollarnos. Y menos aún que Jordan haya salido corriendo detrás de Maya sin mirar atrás.
Joder.
Sabía que esto era una mala idea, una muy muy mala, pero le vi tan agobiado y con esa carita —a la que soy incapaz de resistirme— que le ofrecí la idea más estúpida del universo.
Y juro que, al día siguiente, cuando me planté en su casa, iba a decirle que no hablaba en serio, pero me abrió la puerta en calzoncillos y dejó de funcionarme el cerebro.
Y ahora me ha explotado todo en la cara.
Pasan los minutos y no vuelve.
Después de media hora, debería tener más que claro cómo han acabado las cosas. Aun así, espero otra media hora más.Luego apago el móvil, recojo mi dignidad, que está debajo de la cama junto con mis cosas, y salgo por la puerta, a oscuras y sin hacer ruido como si fuera una delincuente.
Cojo el coche que alquiló Jordan y salgo de la propiedad con las luces apagadas; lo último que quiero es cruzarme con alguno de sus amigos o que alguien me vea irme.
Cuando dejo el camino que lleva a la casa, me permito parar un momento.
Joder, qué puta mierda.
Pongo el GPS, una hora y cincuenta y dos minutos para llegar al aeropuerto. Con lo poco que me gusta conducir... Arranco e intento no perderme.
De verdad, qué manera de cagarla. Soy idiota.
Consigo llegar al aeropuerto no sé ni cómo, devuelvo el coche de alquiler y voy hasta el mostrador de la aerolínea. Espero que haya un vuelo anterior al que tengo reservado porque ni de coña vuelvo con Jordan, ni de coña vuelvo a compartir el mismo espacio que él.
Por suerte, consigo una plaza en uno que está a punto de despegar, con lo que me toca correr por todo el aeropuerto para que no me cierren las puertas de embarque.
De milagro logro subir y, una vez que estoy sentada en mi asiento de turista —porque era lo único que quedaba libre—, enciendo el móvil.
Tengo varias llamadas perdidas y un par de mensajes suyos. Fenomenal. Solo ha necesitado casi dos horas para darse cuenta de que me he ido. Leo los mensajes con el corazón acelerado.
Jordan
Elle dónde estás? Perdona por irme así, por favor llámame.
Jordan
Elle llámame. Estoy preocupado.
Ahora está preocupado, claro. Respondo todo lo digna que puedo.
Yo
He cogido un vuelo antes. Me alegro de que hayas resuelto las cosas con Maya.
Le doy a enviar y lo apago de nuevo.
Me recuesto en el asiento y cierro los ojos.
Joder, nunca en mi vida he estado tan pillada por nadie y ahora, después de pasar tiempo con él, es mil veces peor. ¿Cómo he podido creer ni por un momento que esto no me iba a reventar en la cara?
Puto Jordan.
Rememoro todos y cada uno de los momentos que hemos pasado juntos, desde el beso hasta lo mal que me ha hecho sentir cuando ha salido corriendo detrás de Maya y me ha dejado sola en el porche.
Y yo encima he estado una hora esperándolo y he leído sus mensajes con la esperanza de que dijera algo que sé que no va a decir.
¡Dónde está mi dignidad!
Un par de horas después, ya no sé ni dónde meterme. Intento dormir, obviamente sin éxito, y vuelvo a regodearme en mi propia miseria.
Al aterrizar, ya puedo encender el móvil de nuevo, pero no me atrevo, no estoy preparada para lo que tenga que decir.
Ahora, no encenderlo es aún peor porque me deja con esperanzas, aunque sean casi inexistentes, de que vaya a pedirme perdón y decirme que se ha dado cuenta de que quien le gusta de verdad soy yo.
¿Qué pasa conmigo? Yo no soy así, así que enciendo el puñetero móvil.
Me llega un mensaje con otras dos llamadas perdidas de Jordan. Según tengo el móvil en la mano, vuelve a sonar; casi se me cae al suelo del susto.
Es otra vez él.
Venga, Elly, que tú no eres una cobarde. Lo cojo.
—¿Qué pasa, Jordan? —digo en un tono que intentaba ser neutro, pero que no puede ser más borde.
—Elle...—Silencio—. Eh... ¿Estás bien?
—Sí. Acabo de aterrizar.
—Siento lo que ha pasado.
Me dan ganas de preguntarle qué parte siente exactamente, si la parte en la que me besó o la parte en la que se largó corriendo detrás de su exnovia.
Si fuera cualquier otro lo haría sin dudarlo, no dejaría que nadie me tratara así. Pero él no es cualquier tío, es el chico del que estoy enamorada desde no sé ni hace cuánto tiempo.
Bueno, ya he comprobado que no va a declararme su amor, así que es momento de colgar.
—Tengo que colgar, Jordan.
Y cuelgo sin esperar respuesta. Pillo un taxi y le doy mi dirección. A medio camino cambio de idea; lo último que quiero es meterme en casa sola.
Yo
Beth estás disponible? Necesito un hombro en el que llorar.
Al segundo recibo una respuesta.
Beth
Sí. Jordan ha ido a pasar Halloween con sus amigos y su ex, pero no ha tenido por qué pasar nada, no te emparanoies.
Yo
He estado allí con él, acabo de volver.
Beth
?????? Ven a mi casa ya. Mando a Mike a comprar.
Yo
Gracias Beth, llego en 20 minutos.