Ganar nunca fue el plan 20
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A esa sí que no vengo

Jordan

Llevo a Elly hasta la habitación y la dejo caer despacio sobre la cama. Le quito las deportivas y tiro como puedo de la sudadera porque aquí hace calor.

—¿Estás tratando de desnudarme? —dice Elly medio dormida.

Me río bajito.

—¿Quién querría desnudarte con lo bien que te queda el disfraz?

—¿Estás ligando conmigo?

—Es tu culpa por emborracharme.

Me quito las deportivas y la camiseta del equipo y la de manga larga que llevaba debajo y me tumbo junto a ella.

—Ayer me emborrachaste tú y yo me porté bien.

—Me dejaste sin arropar.

—Tus amigos son buena gente.

—¿Estabas despierta?

—A ratos.

—Sí, son buena gente, incluso Dan.

—La próxima vez que tenga que tomar una decisión importante, utilizaré su truco.

—¿Quién iba a decir que podría ponerse serio?

Elly suspira.

—Debería ir a quitarme el maquillaje y el disfraz, pero estoy muy cansada.

—A mí me gusta la idea de dormir con Harley Queen.

Estamos los dos tumbados de lado, mirándonos.

—Tú también deberías quitarte el maquillaje.

—Yo no me muevo de aquí por nada del mundo.

—Vamos a manchar las sábanas.

—Ya le compraré otras a Son.

—Buenas noches, estrellita.

—Buenas noches, pija.

Elly cierra los ojos y yo me quedo mirándola demasiado rato; los labios negros me tienen atrapado.

—Deja de mirarme, pervertido —dice ella sin abrirlos.

Sonrío, me giro para apagar la luz y me pongo boca arriba.

«Va a ser una noche larga», pienso, aunque me quedo dormido enseguida.

A medianoche algo me despierta. Me incorporo y veo a Elly salir de la cama.

—Perdona, no quería despertarte.

—¿Qué haces? Es todavía de noche.

—No puedo dormir con el disfraz tan apretado —susurra—. Vuelve a dormirte.

Me tumbo otra vez y cierro los ojos de nuevo mientras ella va al baño, pero ya no me duermo.

Al rato, Elly vuelve a la cama. No puedo verla bien en la oscuridad, solo distingo las formas de la camiseta del equipo, la que lleva mi nombre. Se mete debajo de las sábanas sin hacer ruido.

—¿Estás despierto?

—Sí.

—Volvemos mañana y todavía nos ha hablado con Maya.

—Ya…

No digo nada más y ella tampoco, pero sé que sigue despierta y a mí me cuesta la vida volver a dormirme.

Abro los ojos y veo que ya es de día, la luz se filtra a través de las cortinas. Estoy solo en la cama. Me incorporo y, tal como dijo Elly, veo que hemos manchado las sábanas de maquillaje. Me acerco al baño, Elly tampoco está ahí. Aprovecho para darme una ducha y luego voy a la cocina.

Elly está sentada en una de las sillas que hay alrededor de la mesa charlando animadamente con Cat. Me quedo mirándolas sin que ellas se den cuenta de mi presencia.

Al final, Elly levanta la cabeza y mira en mi dirección.

—¿Quién tiene resaca hoy? —me pregunta encantada.

—Jordan, Elly me está contando que ayer tuviste que mandarle una foto a tu madre con ella.

Me acerco a ellas.

—Todo culpa tuya por chivarte a tu madre, que a su vez se chivó a la mía.

Cat empieza a reírse sin ni pizca de remordimientos.

—Ya sabes que nuestras madres son unas cotillas.

—A mí me lo vas a decir… —suspiro.

—Pero son buena gente, ya lo veras cuando conozcas a la madre de Jordan —le dice a Elly.

—Todavía queda para eso —responde como si nada.

En ese momento entran Son y Dan y me salvan de tener que comentar nada.

—Oye, estamos pensando en ir … —empieza a decir Son y Elly le interrumpe.

—Por favor, no más caminatas.

—Iba a decir a comer al pueblo. Hay un restaurante que hace las mejores tortitas de todo el estado.

—Ah, genial. A eso sí me apunto.

El restaurante está decorado de Halloween y conseguimos sitio de milagro. Comemos y luego damos una vuelta.

Para cuando volvemos a casa, el ambiente ha decaído un poco, mañana toca regresar y nadie tiene ganas de volver al mundo real.

Después de cenar, decidimos tomarnos la última antes de irnos a dormir. Elly y yo debemos coger el vuelo relativamente temprano, somos los únicos que tenemos que ir al aeropuerto. El resto hacen el viaje en coche, están todos bastante cerca.

Parece que vamos a sobrevivir al fin de semana sin que nadie haya sospechado nada. Al contrario: todo el mundo piensa que somos la pareja perfecta, tal y como dijo Elly que pasaría. Para ser sinceros, a ratos yo también lo pienso.

Nos sentamos alrededor de la chimenea. Elly, por supuesto, ha pasado a coger algo de abrigo y sonrío al verla con mi sudadera. Se sienta encima de mí, como si ese fuera su sitio.

—Eres muy calentito —me susurra a modo de explicación.

—Querrás decir que está muy caliente —dice Dan.

Está vez le ignoramos. Elly se acomoda contra mi pecho y, cuando me quiero dar cuenta, mis dedos están jugando con su pelo.

—Chicos, tenemos que repetir —dice Cat—. Ha estado genial.

—Podríamos volver el 4 de julio, como antes —le responde Son.

Me da la sensación de que el ambiente se tensa.

Miro a Maya; ella nos está mirando. Al final no hemos hablado. Quizá Son tenga razón y sea mejor dejar el pasado estar.

Son y Cat empiezan a hacer planes para el 4 de julio. Si lo organizan, a esa sí que no voy; he tenido bastante por el momento.