14
No voy a morir
Jordan
Al terminar la cena, Elly intenta irse a dormir, como se había ofrecido a hacer, pero mis amigos no se lo permiten. Y la verdad es que tampoco me hace sentir bien pensar que se queda sola en la habitación para que yo pueda hablar con Maya.
Además, creo que, aunque no lo reconocería nunca, se lo está pasando bien con nosotros.
—No puedes irte; vamos a jugar a beso, atrevimiento o verdad —dice Dan.
Elly lo mira y se ríe, se piensa que Dan está de broma. Cuando nadie la sigue, le cambia la cara:
—¿En serio?
—Sí. Solo que con una diferencia: si no quieres hacer algo, en vez de beber tú, eliges quién bebe.
—Eso no tiene sentido —le dice Elly.
Dan se ríe. Ya sé lo que van a hacer.
—Venga, Elly, empiezas tú. ¿Qué eliges?
Elly pone los ojos en blanco, antes de responder:
—Verdad.
—Vale... Mmm... ¿Qué es lo que más te gusta de Jordan?
Elly me mira y luego se dirige a Dan.
—¿Y si no quiero contestar, simplemente mando beber a otro?
—Venga, Elly, que he sido bueno, es una pregunta fácil, algo te gustará de él.
Elly se lo piensa, mucho, como si no hubiera nada que le gustase de mí. Qué cabrona.
—Me gustan sus manos.
¿Se ha puesto roja o me lo estoy imaginando?
—Tenías que haber dicho su chorra, hubiera sido más creíble. Vale, le toca a Jordan —le responde a Elly antes de dirigirse a mí, así que elijo:
—Atrevimiento.
Dan vuelve a elegir la prueba.
—Y hablando de chorras... Sácatela.
—¿En serio, Dan? —dice Cat—. Ya no vuelves a elegir ninguna prueba.
Aunque las palabras de Dan no son un reto de verdad, yo contesto de todas formas porque quiero que beba a Elly:
—Elle, bebes.
—¿Perdona?—Me mira ella sorprendida.
—Son las reglas… —le digo mientras me encojo de hombros.
—Deberías mandar beber al capullo de Dan.
Me río porque lleva razón, pero va a beber ella. Niego con la cabeza.
—Bebes tú.
Elly coge la botella de tequila y da un trago sin apartar sus ojos de mí.
—Vale, Cat, te toca —dice ahora Son.
—Beso.
—¡Bésame, nena!
—Eso no vale. Son tampoco puede hablar para la próxima —se queja Maya.
Por un momento había olvidado que estaba aquí. Cat se levanta y se sienta en el regazo de Son y se dan un beso mucho más largo y ruidoso de lo necesario.
—Maya, tu turno —alguien la llama.
Me pongo tenso.
—Verdad —elige ella.
—¿Por qué no ha venido tu novio? —le pregunta Dan.
—Habíamos dicho que Dan ya no podía hablar —protesta Maya, pero al final la hacen responder—. Lo hemos dejado. —Mira al suelo cuando habla.
Mi corazón se salta un latido. Me quedo muy quieto y yo también miro al suelo. El tiempo se para por un momento, no soy consciente de las siguientes rondas hasta que oigo a Elly:
—Pero ¿por qué yo?
Sonrío.
Pasan un par de rondas más y todos mandan beber a Elly, que cada vez está de más mala hostia. Me dan ganas de reír, es como una niña pequeña.
Me vuelve a tocar.
—Verdad.
—¿Estás enamorado de Elly? —me pregunta Lisa.
—Como se te ocurra decir «bebe, Elle» te prometo que te asfixio mientras duermes.
Me río.
—Hablo en serio —me amenaza, señalándome con el dedo.
Vuelvo a reírme antes de responder:
—Bebe... Dan.
Dan coge la botella de tequila encantado.
—Y me voy a dormir —concluye Elly.
Mis amigos empiezan a protestar y a reír. Ella se levanta y casi se cae.
—Estoy a un chupito de potar —se queja cuando recupera el equilibrio, y mis amigos ceden.
—Te acompaño —digo mientras me levanto, pero ella me para.
—Ni te acerques.
Vuelvo a reírme, no puede ir en serio.
—Venga, Elle, que ha sido solo una broma.
Ella me saca el dedo corazón y todos se ríen, se da la vuelta y se tropieza con la chimenea, me levanto corriendo y la ayudo.
Al entrar en la casa, cuando estoy seguro de que nadie puede oírnos me disculpo.
—Perdona, Elle, nos hemos pasado.
—No estoy enfadada, bobo. Te estoy dando la oportunidad de volver ahí y hablar con Maya. Pero sois unos cabrones y me debes una muy gorda.
Me quedo mirándola.
—¿No estás muy borracha?
—Anda, ve a buscarla —dice cuando entramos en la habitación.
—¿Seguro que estás bien? ¿Vas a potar?
—No voy a potar, pero todo me da vueltas.
Elly se tumba en la cama.
—Mala idea, me estoy mareando.
Se levanta y va hacia la ventana, la abre y deja que entre el aire frío de la noche.
Nuestra ventana da a la entrada, donde tenemos los coches aparcados. Me apoyo en el marco a su lado, mirando las estrellas; con la poca contaminación lumínica que hay aquí se ven un montón.
—Gracias por estar aquí.
—Y, aun así, dejas que tus amigos me emborrachen.
Me río bajito.
—Ya te lo dije, soy un gilipollas.
Miro en su dirección. Elly tiene los ojos cerrados, pero está sonriendo.
—Abre los ojos, con los ojos cerrados te mareas más.
Elly me hace caso y nos quedamos mirándonos un momento. Tiene los ojos verdes con motitas amarillas...
—Sigue sintiendo algo por ti.
—¿Tus superpoderes te lo han dicho?
—No me ha hecho falta, es tan mala mentirosa como tú.
—Ser mal mentiroso es algo bueno, Elle.
—¿Por qué sigues aquí? —dice con voz cansada.
—Me estoy asegurando de que no mueres.
—No voy a morir.
—¿Puedo preguntarte algo?
Elly suspira.
—Que sea fácil.
—¿Era verdad lo que has contado del bufete y Jake?
—Sí.
—Siento que tuvieras que pasar por algo así.
—No es tu culpa.
—Tampoco la tuya.
Elly no contesta.
—Si alguna vez te molesta algún capucho, dímelo, ¿vale? Seré tú guardaespaldas personal.
—Me molesta todos los días un equipo entero de capullos —dice con una sonrisa.
—Elle, todo el equipo te adora, te consideran la tía más increíble del mundo. Si supieran que estás aquí conmigo me odiarían y adorarían a partes iguales.
Elle hace un ruido muy mono para expresar su desacuerdo y cambia de tema:
—¿Qué lado de la cama prefieres?
—Duermo en el suelo.
—¿Cómo vas a dormir en el suelo?
—¿Vas a asfixiarme mientras duermo?
Ahora se ríe ella.
—Quizá... Me voy a poner el pijama; no quiero verte aquí cuando salga.
Se acerca a la maleta para coger su neceser.
—Por cierto... —Saca una camiseta del equipo, y le da la vuelta para mostrar mi nombre grabado en la espalda.
Me quedo flipado.
—¿Tu camiseta tiene mi nombre?
—Esta sí. Ahora nunca sabrás si era la que llevaba en mi casa o si es una nueva...
La veo irse y me siento en la cama. ¿Elly se va a poner mi camiseta para dormir?
Tiene que ser una nueva, no puede ser que durmiera con mi camiseta, ¿no?
Dios, a Mike sí que le daría un ataque. Elly va a dormir con mi camiseta y yo voy a dormir con ella en la misma cama.
De verdad que no he pensado bien en todo esto.
Me tumbo un momento a esperar a que vuelva para asegurarme de que está bien antes de volver con el resto.
Mientras tanto, intento ordenar mis pensamientos, revisando mentalmente todo lo que ha pasado desde que hemos llegado.
¿De verdad Maya todavía siente algo por mí?
¿Cómo se nos vera a Elly y a mí desde fuera? ¿Pareceremos una pareja de verdad?
Elly lo hace genial, a tal punto que a ratos se me olvida que esto no es cierto. ¿Le gustan mis manos? Las alzo frente a mis ojos y las giro; no tienen nada de especial.
¿Debería volver e ir directo a hablar con Maya? Sigo dándole vueltas a la locura de día hasta que, sin darme cuenta, me quedo dormido.