13
Exactamente así
Jordan
Nos acomodamos todos en torno a la chimenea. Cuántos recuerdos me trae estar aquí.
Son empieza a hablar:
—Elly, Jordan dice que eras su agente.
—Sí, lo perseguí durante días hasta que lo abordé en un Starbucks. Él se pensó que era una fan que intentaba ligar con él, y eso que ni siquiera era famoso todavía.
—No fue así —le digo.
—Fue exactamente así —me replica.
—¿Intentó ligar contigo? —le pregunta Son.
—No, intentó deshacerse de mí.
—¿En serio? —corean al unísono mis amigos.
—No fue así —repito.
Todos me ignoran y siguen preguntando a Elly.
—¿Y qué hiciste? —Es Cat quien habla.
—Lo saqué de su error y le hice invitarme a un café a modo de disculpa. Había una cola enorme y yo no quería el café, solo un rato lo suficiente largo para convencerlo de ser su agente.
—¿Y qué paso? —Ahora es el turno de Lisa.
Me quedo mirando a Elly; ya los tiene a todos comiendo de su mano.
—Volvió a ofenderme.
—Tampoco fue así —digo, sintiéndome culpable porque fue exactamente así.
Elly me ignora y sigue hablando:
—Me confundió con la chica de los recados en vez de por la que toma las decisiones.
—Un error que no volveré a cometer —le digo mientras nos miramos durante demasiado tiempo.
—¿Y entonces? —vuelve a preguntar Cat.
Elly aparta la mirada de mi para responder:
—Entonces le conseguí el contrato que quería y me convertí en su agente. Y, siendo su agente, conseguí muchos más clientes...
—¿Le llevabas siguiendo la pista mucho tiempo? —pregunta Maya.
Parece que el ambiente se congela, pero Elly contesta con la misma naturalidad que ha respondido a Cat.
—No, no tenía ni idea de quién era. Él estaba terminando la universidad, Jake me habló de él y fui a verle jugar. Cuando lo hice, supe que iba a ser importante.
—¿En serio? —pregunto. Ya no sé cuándo miente y cuándo dice la verdad.
Elly asiente.
—Último partido de la temporada, ibais perdiendo, no podíais con la barrera de los Patriots y teníais el ánimo por los suelos; no te cuento el ambiente en las gradas... Y tú le diste la vuelta, hiciste que tus compañeros creyeran que era posible y que las gradas rugieran. Fue algo impresionante.
—No fui yo solo.
—No, pero el que cambió el ánimo sí fuiste tú.
Otra vez nos quedamos mirando y el bocazas de Dan vuelve a cagarla.
—Así que te convertiste en un pez importante aprovechándote del pobre Jordan.
—No, Elle está siendo humilde; ha sido la agente más joven consiguiendo contratos millonarios, solo el hecho de que se convierta en tu agente ya sube tu caché.
—¿Y por qué ya no lo es? —me pregunta Maya.
Me quedo congelado; es la primera vez que se dirige a mí desde que nos hemos saludado. Me pierdo en sus ojos café y oigo a Elly que responde por mí.
—Jake, mi socio, el año pasado compró el equipo en el que juega Jordan y me ofreció ser la jefa del departamento de Relaciones Públicas y acepté.
—¿Eres socia de ese Jake? —dice ahora Son, impresionado.
— Ese Jake —responde Elly con una sonrisa.
—¿Cómo conseguiste ser socia de Jake McCalaghan?
Elly suspira. Es la primera vez desde que hemos llegado que la veo dudar; de hecho, creo que nunca la he visto dudar.
—Cuando estaba terminando Derecho, hacía prácticas para un bufete muy famoso, y uno de mis primeros trabajos fue ir a ver a Jake para intentar convencerle de que considerara el bufete como un partner . Lo que no sabía es que el cerdo de mi jefe esperaba que me acostase con él.
Me quedo parado en el sitio, con la cerveza a medio camino de mi boca.
—¿Qué hizo Jake? —pregunto muy tenso.
—Cuando Jake recibió una llamada de mi jefe preguntándole si le había gustado el regalo, se cabreó mucho, más todavía cuando se dio cuenta de que yo ni siquiera sabía a lo que me habían mandado. Se presentó en el despacho, le partió la cara a mi jefe y me ofreció asociarnos.
Dejo salir el aire que se había quedado atrapado en mis pulmones. Jake es el jugador veterano más importante de los últimos tiempos, y desde que compró el equipo todos le consideramos como un hermano mayor, Yo lo respeto muchísimo, pensar en él de otra forma sería un palo enorme.
Se hace un silencio y Lisa me mira sorprendida:
—¿No lo sabías, Jordan?
Mierda. Es algo que debería haber sabido si estuviéramos juntos... Una vez más, Elly viene en mi ayuda
—No es algo de lo que me guste hablar... Y os agradecería que no saliera de aquí.
Todos asienten.
—¿Y cuánto tiempo lleváis juntos? —vuelve a preguntar Lisa.
No sé si soy yo o su tono de voz quiere decir que no se lo traga. Empiezo a sudar.
—Solo unos meses —dice Elly mirándome, y lo hacede una forma que me da calor.
Joder con Elly. Me he traído a la mejor actriz del país.
Dan interrumpe el momento y casi le tengo que dar las gracias.
—¿Y teniendo para elegir todo un equipo vas y te quedas con este? —dice señalándome a mí.
Elly me mira por unos segundos más y luego se encoge de hombros dirigiéndose a él:
—¿Qué puedo decir? Es el único que no me mira el culo como un puto pervertido.
—Claro que te lo mira, lleváis aquí solo un rato y le he visto mirártelo varias veces.
Miro a Dan, yo no le he mirado el culo a Elly, ¿o sí? Si lo he hecho seguro que no ha sido en plan acosador. Miro a Elly y ella responde a Dan con sus ojos fijos en mí:
—No he dicho que no me lo mire; he dicho que no lo hace como un puto pervertido.
Otra vez se me atasca el aire en los pulmones. Tengo que recordarme que todo esto es mentira, porque Elly me está convenciendo hasta a mí de que hay algo entre nosotros.
Miro a Maya, ella tiene la vista fija en el suelo.
¿Soy yo o el ambiente se ha vuelto un poco raro?
—¿Alguien quiere otra cerveza? —ofrece Cat.
—Sí, por favor. —Me pongo de pie y, como un cobarde, salgo del porche y sigo a Cat hasta la cocina.
—Elly parece muy maja —me dice una vez dentro.
—Lo es —balbuceo; no estoy para decir mucho más.
—Me alegro. Ya te tocaba volver a estar bien.
La miro sorprendido y vuelvo asentir. Ella sonríe, me pasa las cervezas y salimos.
Al volver, el ambiente es normal otra vez.
La verdad es que nos lo pasamos bien, todo el mundo está muy interesado en Elly y ella no hace más que contar anécdotas divertidas. Es la novia adorable que ha prometido que sería.
Cenamos entre risas, hablando unos y otros, interrumpiéndonos sin parar, mientras Maya y yo hacemos todo lo posible por evitarnos.