9
Y yo qué sé Mike
Jordan
El miércoles, cuando voy camino del entrenamiento, suena mi móvil. Miro la pantalla. Es mi madre. Pongo el manos libres.
—Hola, mamá.
—Jordan Daniel Preston. —Oh, oh, mi madre utilizando mi nombre completo…—. ¿Qué es eso de que tienes novia y yo no me he enterado?
Me quedo mirando al teléfono, alucinado. Ni veinticuatro horas han pasado desde que se lo dije a mis amigos. Increíble.
—¿Quién te lo ha dicho?
—¿Así que es verdad? ¿Cómo se llama? ¿Estás contento? ¿Te trata bien?
—Mamá, es solo una amiga.
—Ay, Jordan, cuánto me alegro.
—Mamá, ¿no me has oído? Es solo una amiga —le digo casi gritando al volante.
—Pero es que no tenías una amiga desde… Bueno, desde ya sabes quién. Al menos no una de la que hables y que nos vayas a presentar.
—Mamá, no te emociones, no te voy a presentar a nadie. Y ahora dime quién te lo ha dicho.
Se oye un silencio al otro lado de la línea y, al final, confiesa:
—La madre de Cat.
Voy a matar a Cat. A ver, no puedo matar a Cat porque Son me mataría, así que, en su lugar, voy a matar a Son.
—Mamá, estoy llegando al campo, tengo que colgar, ¿vale?
—¡Ni se te ocurra! Venga, cuéntame algo de la chica. ¿La conozco?
Joder, ¿por qué se la oye tan contenta?
—Pensaba que te gustaba Maya.
—Cariño, me gusta cualquiera que te haga feliz. —Se queda callada un momento y luego continúa; mi madre no es de guardarse las cosas—: Y Maya dejó de hacerlo hace mucho tiempo.
Vaya mierda oír a tu madre hablar así de la persona de la que estás enamorado.
—Venga, no te despistes. ¡Cuéntame algo!
Suspiro. Ya he llegado al aparcamiento del campo y, como no le diga algo, no voy a poder colgar. Miro el resto de los coches y veo el de Elly. La busco en el campo y encuentro su melena suelta mientras discute algo con Jake, es la única que se atreve a protestarle.
—Tiene el pelo rubio y largo, y muy mala leche… cuando quiere.
Espero un comentario mordaz por su parte, pero, por un momento, solo oigo silencio al otro lado de la línea.
—Ya me gusta —dice al fin.
—Todavía no sabes si me trata bien.
—Ya lo veré cuando la traigas por Navidad.
—¿Qué? No, mamá, no voy a llevarla a casa por Navidad.
—Hasta luego, cariño, que lo pases bien en Halloween con tus amigos. Besos de papá.
Y cuelga sin darme tiempo a despedirme.
Niego con la cabeza y, antes de salir del coche, escribo a mis amigos:
Grupo Los amos del insti
Yo
En serio, ni 24h y ya me está llamando mi madre para preguntarme si tengo novia?
Dan
Jajajaja.
Son
Ha sido Cat, asumo las consecuencias.
Guardo el móvil sin responder y salgo del coche echando un último vistazo en dirección a Elly antes de irme a los vestuarios.
Como si hubiera sentido que alguien la observa, se gira en mi dirección; me pongo nervioso al ver que me ha pillado mirándola.
Esto es culpa de mi madre; resoplo y continúo mi camino con los ojos clavados en el suelo.
No va a salir bien, es imposible que salga bien.
Mike aparece en la puerta del vestuario y tengo que agradecer la distracción, o eso creo hasta que comprendo de qué está hablando:
—Creo que está con alguien.
Miro a Mike sin entender.
—¿Quién? ¿Beth? Imposible.
—¿Qué? Claro que Beth no está con nadie, ¿eres imbécil?
¿De qué está hablando entonces? No entiendo nada.
—Elly, me refiero a Elly.
Me tenso, aunque no sé muy bien por qué:
—¿Por qué lo dices?
—La he oído hablar con Jake sobre que tiene planes en Halloween.
—Ajá...
—¿No sientes curiosidad?
—¿Por qué?
Mike suspira.
—Por saber con quién está.
—No sabemos si está con alguien, solo que puede que tenga planes para Halloween, como todo el mundo.
Mike me ignora y sigue a su rollo:
—¿Qué tipo de tío le gustará? ¿Un cerebrito? Porque parece que los músculos no le interesan, no hace caso a nadie del equipo.
Lo pienso un momento. No me imagino a Elly con un cerebrito ni de coña, y vuelvo a pensar en su camiseta del equipo. ¿De verdad puede que le guste alguno de nosotros?
—No le pega un cerebrito —termino diciendo.
—¿Un pez gordo con traje, que la lleve a sitios caros?
No sé por qué me está gustando tan poco está conversación.
—Menos.
—¿Y entonces qué clase de tío crees que le gusta?
—Y yo qué sé, Mike —le contesto un poco peor de lo que se merece.
—Vale, tío. Tranquilo.
Me siento mal al instante.
—Lo siento, Mike...
Me interrumpe:
—Ya lo sé, estás de los nervios por lo de Maya. No pasa nada, solo estaba intentando hablar de algo.
Eso me hace sentir aún peor.
—Perdona, colega.
Estoy tentado de contarle todo lo que tengo en la cabeza, pero todavía no me creo que Elly vaya a aparecer mañana en el aeropuerto, así que me callo, y continuamos cambiándonos en silencio.
Al llegar al campo veo que Elly ahora está hablando con Curtis y, sin saber por qué, la conversación con Mike vuelve a mi cabeza. Odio a Mike.
¿Será su tipo Curtis? Es el quarterback del equipo, y es el típico tío que se las lleva de calle solo por eso. Para mi gusto es un poco sobrado, aunque, en el fondo, es buena gente.
¿Será el nombre grabado en su camiseta? Quiero pensar que no, no sé por qué, pero, de verdad, espero que no.
Me sacudo esos pensamientos y entro en el campo. Estamos todos menos Curtis, que sigue hablando con Elly. Debe de ser algo importante porque nadie se arriesga a una bronca del entrenador. Este termina llamándolo y Curtis deja a Elly y viene corriendo.
—Lo siento, entrenador.
El entrenador le ignora y empieza su charla. Como vamos a tener el fin de semana libre no nos da mucho la lata, solo nos pide que no nos pasemos con las celebraciones y comenzamos con el entrenamiento, y ahí sí se esmera en darnos una buena paliza.
Para cuando acabamos estamos todos que no nos tenemos en pie, llegamos a las duchas de milagro. Me quedo mucho más rato del necesario debajo del agua ardiendo, me relaja. Cuando termino, apenas queda gente y Mike está ya vestido.
—Pásalo bien en el lago —me dice.
—Gracias, tío. ¡Tú también!
—No vuelvas hecho mierda, ¿vale?
—Lo intentaré.
Mike parece que va a decir algo más, pero al final solo asiente y se va.
Termino de vestirme y voy al aparcamiento. Ni rastro del coche de Elly. Bueno, a decir verdad, ya solo quedan un par de coches más a parte del mío. Uno de ellos es el de Curtis, pero él no estaba en el vestuario. Inmediatamente mi mente se imagina que está con Elly.
Maldito Mike, que me ha metido ideas raras en la cabeza.
Me subo al coche y estoy tentado de escribirle un mensaje a Elly para saber dónde está, pero ¿quién me creo yo para entrometerme en su vida? Lanzo el teléfono al asiento del copiloto y arranco.
Al llegar a casa estoy de los nervios, pido comida china para cenar y me pongo a hacer la maleta.
No me puedo creer que mañana vaya a ver a Maya. ¿Habrá cambiado? ¿Seguirá igual? ¿Seré capaz de hablar con ella como una persona normal? ¿Qué tipo de chico será el novio de Maya ahora?