Capítulo 55 #2
Van vestidos con ropas sencillas. Podría confundirlos con campesinos del Tardorlin actual, aunque el estilo es un poco más raro y voluminoso. Todos la miran con los ojos muy abiertos.
Lumina extiende las manos hacia ellos para darles la bienvenida, con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado.
Me quedo paralizada cuando me doy cuenta de que es un reflejo exacto de la postura que tiene la estatua.
Tenía , más bien.
—Bienvenidos, hijos míos —dice.
Una mujer se acerca a Lumina y la Diosa le coloca el ópalo en las manos con delicadeza. La mujer lo contempla con reverencia y asombro.
—Ahora, este es vuestro mundo —continúa Lumina—. Apreciadlo. Protegedlo de quienes quieran hacerle daño.
—¿Quién eres? —pregunta la mujer con un acento extraño.
—Lumina, la diosa de la creación. Y… ojalá pudiera conoceros —susurra. Pero la emoción que por un instante la invade no permanece en su voz—. Custodiad esta Lágrima y no dejéis que nadie os la arrebate.
Su tono se vuelve poderoso, y la gente tiembla. Yo también me estremezco al oírla.
—Siempre acudiré cuando me invoquéis. Sed buenos los unos con los otros y cuidaos.
Se da la vuelta y, de pronto, desaparece. No es que me lo pierda por parpadear; simplemente, de un segundo a otro, ya no está.
La gente mira a su alrededor, confundida; viva y sola de un momento a otro.
Y la mujer que sostiene la Lágrima la alza hacia la luz, tal y como hice yo en el bosque.
— Diosa —dice con respeto.
Y entonces regreso a mi cuerpo de golpe.
Me rechinan los dientes, y tengo que esforzarme mucho para recordar cómo respirar. Cuando lo consigo, abro los ojos. Lucien todavía los mantiene cerrados, pues también intenta volver a respirar con normalidad.
Me giro hacia Stark, quien se ha bajado de Cratos y está de pie con los brazos cruzados y la mandíbula tensa. Noemi permanece detrás de él y me mira con un sinfín de preguntas en los ojos.
—He visto a la Diosa —digo lentamente—. Y lo que creo que fue la creación de Tardorlin y de esta Lágrima. Pero no sé si ocurrió antes o después de lo que pasó en la torre.
Hago una pausa y repaso lo que he visto para decidir si podemos sacar información útil de esta visión.
Lucien vuelve a estar alerta y camina de un lado a otro con el ceño fruncido.
—Lucien, ¿has visto algo que pueda servirnos de ayuda?
Levanta la mirada.
—¿Que la arquitectura de Nocturna siempre fue más fea que la de Astreona?
Suspiro.
—Ya, pero ¿y algo sobre el poder de las Lágrimas o sobre cómo derrotar a Killian?
Lucien niega con la cabeza.
—Si te soy sincero, ni siquiera sé qué sabemos ahora. La Diosa creó una ciudad y a algunas personas… ¿y luego se fue? ¿Qué pasa entonces con las Lágrimas? ¿Y por qué esa gente podía tocar la gema, pero la suma sacerdotisa no?
Stark y yo compartimos con el grupo la historia de lo que les ocurrió a sus manos.
Me dejo caer al suelo y apoyo la espalda contra el tocón de un árbol.
—Bueno, pues nada. Al parecer, el gran y omnisciente rey sifón tampoco ha conseguido información relevante en nuestro pequeño viaje.
—¿Y entonces? —La voz de Noemi es tranquila pero firme—.
Aunque desconozcamos su funcionamiento completo, sabemos que estas Lágrimas te otorgan un gran poder tanto a ti como a Killian.
Él ha conseguido que todo el país se ponga de su parte.
¿Será suficiente el poder de las últimas que hemos encontrado para que luchéis contra él Lucien y tú?
Ya hemos tenido esta conversación en numerosas ocasiones durante el viaje. Al final, seguimos esperando que reunir más Lágrimas no solo nos dé más poder, sino que también nos ayude a comprender la Lágrima de Killian y cómo usarla contra él.
Dudo. Si no fuera por el maldito brazalete de compromiso, sería mucho más fácil decirle a Noemi que sí, que con las Lágrimas de la creación y de la destrucción podría enfrentarme a cualquiera o a cualquier cosa.
Pero ¿podrá Killian acceder a su poder a través de mí? ¿Y si puede volverlo contra nosotros para destruirnos?
Contaba con batallar con Lucien a mi lado, otro portador de magia con habilidades amplificadas gracias a las Lágrimas. Y lo más importante, alguien que no está comprometido por un vínculo irrompible con nuestro enemigo.
Pero al requerir Venna unos cuidados constantes, no sé cómo podremos seguir adelante todos juntos.
Y sin Lucien y sus dos Lágrimas…
—Creo que por ahora tenemos suficiente potencia de fuego —digo al fin, intentando sonar confiada—.
Hemos evitado que Killian se hiciera con la Lágrima de la destrucción, pero puede lanzar a su ejército contra todos nosotros, incluso a personas que antes considerábamos nuestros aliados.
No quiero matar a toda Nocturna solo para salvarla.
Me froto el cuello y hago una mueca por el dolor que me recorre el cuerpo después de la noche que hemos pasado.
—Pero creo que no podemos seguir aplazándolo. Killian podría atacar a nuestros últimos aliados en Caída Floral en cualquier momento. Además, tampoco es que tuviéramos un plan mejor que el de conseguir las Lágrimas y rezar por que eso sea suficiente…
Me invade la desesperación. No puedo abandonar a mi gente bajo el mandato de Killian. Pero ¿de qué me sirve arrojarme a ciegas contra nuestro enemigo sin saber a cuántos nos enfrentaremos?
—Entonces necesitamos un plan mejor —responde Stark. No ha dejado de mirarme ni un segundo. La esperanza que tiene en que soy capaz de solucionar todo esto me calienta el pecho. Me enderezo contra el tocón.
—Tienes razón. ¿Qué tenemos nosotros? ¿Cuáles son sus debilidades?
Todos guardamos silencio para pensar.
—¿Su sed de poder? —sugiere Noemi.
Razón no le falta. Si Killian hubiera querido, podría haber encontrado una forma de evitar el legado podrido de su familia, de evitar convertirse en el recipiente de Alistair. Pero no lo hizo. Lo aceptó, porque quería el poder que le aportaría. Esa es su segunda mayor debilidad. Y…
Y creo que sé cuál es la primera.
Ahora lo veo con claridad. Hay otro camino. Existe una manera de recuperar mi paz, un modo de convertir esta maldita conexión que se extiende entre nosotros, esta agonía que me atormenta , en un arma que pueda emplear contra él.
Duele, sí. Va a doler. Pero las mujeres con dolor inspiran confianza en los hombres.
Y solo hace falta un error.
«¡Meryn!».
Me sobresalto. Stark también. Noemi parece confundida y nos mira de reojo. Es la voz de Egith, urgente y entrecortada.
«Killian y sus fuerzas se están acercando a Caída Floral».
Me quedo paralizada.