Capítulo 24 #3
Benton diría que su patología fue lo que los unió.
Estaban cortados por el mismo patrón, como dice Dorothy, y seguramente tiene razón partiendo de lo que he visto en los informes confidenciales.
Pero esa clase de detalles no han salido a relucir durante el juicio.
No obraría en interés de Flagler que la víctima no sea una chica encantadora a la que se supone que debemos compadecer.
No convendría que los miembros del jurado decidieran que no era mucho mejor que el hombre acusado de matarla.
Sal Gallo también tiene que andarse con cuidado.
No obtendría ningún beneficio de denigrar a una joven cuyas espeluznantes fotografías se exhiben por toda la sala.
No se anotaría tantos insinuando que April Tupelo se merecía un final así.
Pero después de todo lo que he leído, entiendo que haya quien lo crea.
—Son gente destructiva, horrible, en otras palabras —dice Dorothy—. Tengo la sensación de que vais a descubrir que todos sin excepción están podridos hasta la médula. La víctima, el acusado y los demás implicados.
Me parece que ya sé lo que estaba haciendo mi hermana en casa durante horas sin otra compañía que la de Annie. Si hubiera esperado que acabara así el día me habría conducido con más cuidado: habría acondicionado la casa «a prueba de Dorothy», como me lo planteo yo.
—El juicio nos ha traído todo esto hasta la puerta de casa. Luego una desgracia lleva a otra y nos destroza la vida a todos los demás —continúa—. No sé cómo podré volver a Belle Haven Market después de esto.
—De hecho, no podrás durante una temporada. —Benton se quita la corbata—. Ha sufrido muchos desperfectos. —Abre el armario de la entrada.
—Alguien ha tuiteado que ha pasado por delante en coche y no había luz. Habían saqueado el establecimiento. Han robado un montón de cosas, y a Wally lo han encontrado dentro del almacén —informa Dorothy—. ¿Y en temporada alta? Apuesto a que estará cerrado todo el verano; es deprimente.
Se comporta como si le apenara más que a cualquier otra persona, pero lo que está haciendo en realidad es recabar información.
—Supongo que Annie y tú ya habéis comido algo, ¿no? —pregunto.
—He calentado la lasaña y el pan con ajo que habías dejado en el frigorífico —dice Dorothy—. He subido un whisky de malta bien bueno del sótano y me he asegurado de que tenga todo lo que necesita.
—Muy amable por tu parte —le digo, y le pregunto a Benton si tiene hambre.
—He comido un sándwich de atún con queso fundido en Washington; lo habitual —contesta, y eso quizá quiere decir que estaba en la Casa Blanca. El comedor del Ala Oeste sirve un sándwich de atún blanco a la parrilla que Benton pide siempre que puede.
—Annie y yo hemos comido y tomado unas copas mientras hablábamos. —Dorothy nos cuenta que han tenido una buena charla.
—¿Habéis hablado de algo que debamos saber? —indaga Benton.
—Bueno, es interesante —dice—. Que Rachael haya muerto antes de que el divorcio fuera definitivo significa que el asunto queda cerrado.
No puedes divorciarte de una persona fallecida, lo que le resulta de lo más conveniente a Lance Stanwyck.
Dios sabe cuánto se habrá ahorrado ese en dinero de compensación.
Cientos de millones, sin duda. Y se ha librado de una larga batalla judicial que iba a suponerle un coste inimaginable.
—¿Eso te lo ha contado Annie? —Benton mete la chaqueta del traje y la corbata en la bolsa de nailon para llevar a la tintorería.
—Le he preguntado qué pasaría con el divorcio. Ha dicho que, legalmente, Lance y Rachael siguen casados. Legal y oficialmente, él ahora es viudo. Será como si nunca hubieran iniciado los trámites de divorcio. Qué cosas, ¿eh? —Nada le gusta tanto a mi hermana como dar noticias importantes.
—¿Sospecha Annie que Lance Stanwyck tuviera algo que ver con la muerte de Rachael? —Benton se quita la camisa, que también va a parar a la bolsa de la tintorería.
—No lo ha dicho, pero no me ha dado esa impresión.
—Dorothy disfruta con descaro de la imagen de mi marido con su constitución atlética en calzoncillos y camiseta ceñida—.
No ha dicho absolutamente nada malo de Lance, y si no estuviera al tanto de la situación, quizá sospecharía que hay algo entre la jueza y él.
Pero no creo que ese ni ningún otro hombre vaya a hacerle tilín a su señoría.
En el momento en que hace esa insinuación, entra con disimulo el gato de raza scottish fold de Lucy, gris con manchas blancas y ojos de luna llena. Las orejas pegadas al cráneo de Merlin le confieren una apariencia como de búho, y viene directo hacia mí para restregarse contra mis piernas.
—Siempre llega en el momento más miauravilloso . —Mi hermana me mira de arriba abajo como si acabara de reparar en mi aspecto—. Estaba a punto de decir que tienes toda la pinta de algo que el gato haya traído a casa a rastras.
—Voy a darme una ducha rápida —respondo—. Benton y yo tenemos que estar un rato a solas con Annie. Sé que lo entiendes. Espero que no le importe quedarse despierta un poco más para que podamos hablar con ella.
Le estoy dando a entender a Dorothy que respete nuestra privacidad. Se lo digo con amabilidad, pero debe permanecer fuera de la cocina.